Vandellòs descarta el centro de protonterapia por falta de terrenos e incertidumbre en el calendario
El Ayuntamiento de Vandellòs y l'Hospitalet de l'Infant ha descartado llevar adelante el proyecto para tratar el cáncer con protonterapia en la antigua central nuclear de Vandellòs I. La falta de concreción sobre la titularidad de los terrenos y un calendario que se extiende años son las claves de esta decisión.
El centro se había anunciado en 2021 y preveía una inversión de 134 millones de euros, con la esperanza de que la desactivación definitiva de la nuclear permitiera su construcción. Pero ahora la alcaldesa, Assumpció Castellví, confirma que la iniciativa no saldrá adelante.
¿Por qué interesa esta decisión a los vecinos de Vandellòs?
¿Cuáles son los motivos principales para descartar el proyecto?
La titularidad de los terrenos pertenece a Enresa, la empresa pública que gestiona residuos nucleares, lo que dificulta cualquier iniciativa externa. Además, el desmantelamiento definitivo de la nuclear no comenzará hasta 2028, hecho que alarga el proceso sin garantías concretas.
Según la alcaldesa, "era perder el tiempo" intentar avanzar en un proyecto sobre un terreno que no es municipal. También alerta que cuando el centro entrara en funcionamiento, la protonterapia podría estar superada por nuevas tecnologías más eficientes contra el cáncer.
¿Cómo afecta la titularidad de los terrenos a la viabilidad del centro?
Los terrenos donde se quería ubicar el centro son propiedad de Enresa, responsable del desmantelamiento de la nuclear. Sin el control o un acuerdo claro con esta entidad, el proyecto queda en un cajón. Esto ha sido un obstáculo insalvable para el Ayuntamiento, que no quiere «hacer castillos en el aire».
¿Cómo surgió y qué preveía el proyecto?
¿Cuál era la idea original del centro de protonterapia?
El proyecto nació en 2021 impulsado por el anterior alcalde, Alfons Garcia, y la Mancomunidad MIDIT, con un estudio económico que estimaba una inversión de 134 millones de euros. La idea era reutilizar el cajón del viejo reactor para instalar cuatro salas de tratamiento, incluyendo un ciclotrón y máquinas avanzadas para tratar el cáncer.
La propuesta preveía atender anualmente a más de 1.500 pacientes de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares, convirtiéndose en un centro pionero de ámbito suprautonómico.
¿Qué pasos se habían dado antes del descenso del proyecto?
En 2023, el gobierno español se comprometió a buscar financiación para el centro, calificado de estratégico por el subdelegado en Tarragona. A pesar de ello, no se establecieron calendarios claros ni compromisos firmes, y las conversaciones con Enresa no prosperaron.
Los trabajos de desmantelamiento, que deben comenzar en 2028, son imprescindibles antes de cualquier actuación en el terreno, según los impulsores y las instituciones públicas.
¿Qué implica el proceso de desmantelamiento para los planes futuros?
¿Cuál es el estado actual de la central nuclear de Vandellòs I?
Desde 1989, la central está cerrada y en fase de latencia de nivel 2. Esta etapa implica vigilancia y mantenimiento hasta 2028, cuando comenzará la tercera fase que incluye el derribo de la estructura del reactor.
Esta situación prolonga la disponibilidad de los terrenos y condiciona cualquier proyecto que quiera hacer uso del espacio.
¿Cuándo se podría disponer de nuevo del terreno libre para otros usos?
Según la planificación de Enresa, los trabajos más intensos de desmantelamiento comenzarán en 2028 y se prolongarán varios años. Hasta entonces, ninguna iniciativa puede avanzar, lo que hace que la visión de un centro de protonterapia ahora sea poco realista.
Además, la alcaldesa apunta que para cuando se active el proyecto, otros tratamientos médicos podrían haber superado la protonterapia.
La decisión de descartar el centro de protonterapia en Vandellòs pone sobre la mesa el dilema de proyectos durante procesos largos e inciertos. Los vecinos deben ver cómo la titularidad de los terrenos y la lentitud del desmantelamiento nuclear afectan directamente las inversiones y oportunidades locales.
El proyecto, que había despertado expectativas por un nuevo servicio médico avanzado en la comarca, finalmente no se realizará por la falta de control sobre los espacios y la incertidumbre temporal. Todo ello deja pendiente la reflexión sobre cómo planificar y gestionar iniciativas públicas con horizontes tan largos y cambios tecnológicos constantes.
Fuente del artículo: Eloi Tost / Agencia Catalana de Noticias

