Montse Cortell

Celebrar los errores

Nen i mare aprenent a celebrar els errors com a oportunitats per créixer i superar la por a equivocar-se
Niño y madre aprendiendo a celebrar los errores como oportunidades para crecer y superar el miedo a equivocarse

¿Qué pasaría si viéramos los errores como oportunidades y no como fracasos? Muchos vivimos con el miedo a equivocarnos, especialmente los niños que reciben esta presión desde pequeños. Cambiar esta mirada puede transformar el aprendizaje y la vida.

Compartir los errores y aprender de ellos es esencial para ayudar a los más pequeños a crecer con confianza y sin vergüenza. Esta propuesta quiere mostrar cómo hacerlo de una manera natural y efectiva.

Me he pasado media vida con miedo a equivocarme. Y he visto ese mismo miedo en los ojos de mis alumnos, o de mi hija. Esa tensión cuando tienes que responder a una pregunta, ese pánico a hacerlo mal, esa vergüenza cuando te equivocas o no sabes hacerlo.

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La razón es que vivimos en una cultura del éxito donde el error está penalizado. En la escuela, en el trabajo, en la vida. Pero si lo pensamos bien, todos nuestros aprendizajes más importantes han venido de nuestros errores.

Cuando un niño empieza a caminar, se cae mil veces. Y nadie le dice "ya está, has suspendido en caminar". Simplemente le animamos a intentarlo de nuevo. Pero ¿qué pasa conforme vamos creciendo? Cuando crecemos, los errores ya no se ven con esa normalidad.

¿Qué pasaría si cambiáramos nuestra mirada sobre el error? Si en lugar de decir "has hecho mal esto" dijéramos "qué interesante, has descubierto una manera que no funciona"? ¿Si celebráramos el error como una oportunidad de aprendizaje?

Los niños necesitan saber que equivocarse es humano, es normal y necesario. Que las personas que admiran también se equivocan. Que yo, como madre, como maestra, también me muero de miedo a veces y también hago cosas mal, que cometo errores.

Este mes os propongo compartir con vuestros hijos o con vuestros alumnos vuestros errores, explicarles que os habéis equivocado muchas veces y qué habéis aprendido de esos tropiezos en el camino. Hablad de vuestros errores con naturalidad. Y cuando ellos se equivoquen, cambiad el "no pasa nada" por un "¿qué has aprendido de esto?".

Porque los errores no son fracasos. Son escalones hacia el crecimiento.

Hasta el mes que viene y que “PerPenseu” mucho.