Balsareny, el pueblo que quemó su propio castillo en Barcelona

A solo 50 minutos en coche de Barcelona hay un pueblo que parece sacar de la manga una historia digna de una película de época. Balsareny, con poco más de 3.300 habitantes, esconde un secreto que nadie olvida fácilmente.

Si crees que los castillos y sus leyendas son siempre iguales, espera a descubrir por qué los mismos vecinos de este pueblo decidieron quemar su propio castillo. Pero no solo eso: el pueblo es un tesoro para quien quiere escapar del ruido de la ciudad sin alejarse demasiado.

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Vista aérea de Balsareny con su antiguo castillo quemado y el entorno natural cercano a Barcelona. Imagen de archivo.

La historia insólita del castillo de Balsareny

Por encima de todo el pueblo se alza el castillo de Balsareny,

Pero la parte más sorprendente no es su estilo ni su antigüedad. En 1835, en plena crisis y revueltas sociales en España, fueron los mismos vecinos de Balsareny quienes quemaron el castillo. Cansados de la opresión señorial, incendiaron la fortificación como acto de protesta. Esta acción le valió un lugar especial en la historia, transformándolo en un símbolo de lucha y reivindicación.

Con el paso de los años, el castillo ha sido restaurado varias veces, recuperando parte de su esplendor original y convirtiéndose en un punto de interés cultural y turístico en la comarca.

Cómo llegar y qué hacer en Balsareny

Acceso desde Tarragona y Barcelona

Si eres del Camp de Tarragona, tomar la C-14 hasta Manresa y después la C-16 es una opción cómoda. Desde Barcelona, la ruta más rápida pasa por la C-58 y luego la C-16, en poco más de 50 minutos estarás en Balsareny.

Esta proximidad hace que sea perfecto para una escapada de un día o un fin de semana, evitando las aglomeraciones de la ciudad pero sin perder accesibilidad.

Lugares de interés que no debes perderte

  • Castillo de Balsareny: visitas guiadas permiten conocer la historia y los detalles arquitectónicos del fortín.
  • Ermita de la Mare de Déu del Castell: situada al lado del castillo, es un lugar de paz y recogimiento con buenas vistas.
  • Presa medieval a los pies del cerro: todavía hoy abastece de agua a Manresa, un legado funcional que conecta pasado y presente.
  • Iglesia de Santa María: en el núcleo urbano, destaca por mantener restos prerrománicos y su estructura del siglo XI.
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Castillo de Balsareny. Foto de Josep Renalias, Wikimedia Commons.

Dónde comer y alojarse para completar la experiencia

Gastronomía local que vale la pena probar

En el Bages no faltan restaurantes que sirven platos de la cocina catalana tradicional. Prueba el cordero asado o las carnes a la brasa, acompañadas de un buen vino de la comarca. Un café con hielo en la plaza mayor después de un paseo por las calles empedradas es el toque perfecto.

Alojamiento para todos los gustos

Puedes encontrar desde hoteles rurales con encanto hasta casas de pueblo reformadas para quien prefiera un ambiente más íntimo y tranquilo. Eso sí, reserva con antelación, sobre todo si el plan es escapar de la ciudad un fin de semana.

Qué más puedes descubrir por los alrededores

No solo Balsareny, sino toda la comarca del Bages ofrece un amplio abanico de pueblos y parajes para explorar. Manresa, a solo 10 km, con su patrimonio medieval y el río Cardener, es una visita obligada.

Para los amantes de la naturaleza, los parques naturales de Sant Llorenç del Munt y l’Obac están a poca distancia, ideales para hacer senderismo o disfrutar de paisajes que cambian con las estaciones.

Ficha práctica de Balsareny

Aspecto Detalle
Distancia de Tarragona Unos 85 km, 1 hora y 15 minutos por carretera
Distancia de Barcelona 50 minutos en coche por C-58 y C-16
Habitantes 3.380 (aprox.)
Visita guiada Castillo y ermita, reservar en el ayuntamiento
Puntos de interés Castillo, ermita, presa medieval, iglesia Santa María

Para más información oficial sobre Balsareny y la comarca del Bages, puedes consultar la web del Ayuntamiento del Bages y turismo local.

 

La historia del pueblo que quemó su propio castillo no deja indiferente, y Balsareny ofrece mucho más que esta anécdota. Es un lugar para perderse y descubrir un trocito de Cataluña que rompe con toda expectativa.