La sorprendente odisea de padre e hijo instalando un proyector de cine en 70 mm
Cuando David Pereira y su hijo comenzaron a trabajar hace dos meses en un proyecto casi legendario, no imaginaban el alcance de su aventura. En un rincón casi secreto de los cines Mk2 cine Paz de Madrid, están recuperando un formato que parecía desaparecido: el proyector de 70 mm.
Este formato de proyección, utilizado por directores como Christopher Nolan o Denis Villeneuve, ofrece una calidad y textura que ninguna otra tecnología digital ha conseguido igualar. Pero su instalación no ha sido nada fácil, y esta es la historia de un trabajo apasionado y cargado de emoción familiar.
El legado familiar y la instalación del proyector
Una historia de tres generaciones vinculadas al cine
David Pereira, padre, recuerda con nostalgia cómo su propio padre instaló el primer sistema Cinerama en Madrid en los años 50, justo al otro lado de la calle Fuencarral. Ahora él y su hijo han recogido el testigo para recuperar un proyector de 70 mm que estaba a punto de caer en el olvido.
«Somos tres generaciones trabajando en el montaje y mantenimiento de salas de cine», explica David. Mientras el mundo se decanta por lo digital, ellos mantienen viva la tradición de un cine analógico que requiere precisión, paciencia y mucho amor por el detalle.
Los retos técnicos y emocionales de la instalación
Cuando llegaron a la sala 1 de los cines Paz, solo había un proyector digital DCP, diminuto comparado con la bestia que tenían que montar. Con paciencia artesanal, recuperaron un proyector que su abuelo había dejado casi terminado y lo completaron buscando las piezas adecuadas para hacerlo funcionar con películas antiguas y sonido magnético.
La instalación supuso una auténtica odisea. El formato 70 mm ocupa el doble de tamaño que el 35 mm tradicional, y la manipulación de la película es delicada: un error puede estropear la copia para siempre. Pero la recompensa es muy grande: una imagen y un sonido que no olvidarás fácilmente.
La primera proyección y la magia del cine analógico
El regreso de Kill Bill en 70 mm a Madrid
El gran estreno del proyector será con la proyección íntegra de Kill Bill: the Whole Bloody Affair, que no solo emociona por la película sino por la vuelta de un formato que muchos creían desaparecido. La proyección tiene un intermedio porque hay que cambiar manualmente la segunda parte del rollo, una operación que mantiene la tensión viva hasta el final.
David y su padre serán los guardianes de esta experiencia única, vigilando que cada fotograma pase perfecto por los rollos y que el público pueda disfrutar de esa magia que solo el celuloide puede ofrecer.
Un cine vivo y único en plena era digital
Ver una película en 70 mm no es solo una cuestión de tecnología, sino de experiencia. Es un formato que invita a disfrutar en un espacio compartido, donde cada proyección es irrepetible y el riesgo de estropear la copia aporta una dosis de adrenalina que lo digital no puede replicar.
El trabajo de David y su hijo no es nostálgico, sino una reivindicación de un tipo de experiencia visual que aporta una calidad e intensidad difíciles de encontrar actualmente.
El futuro del proyector y la programación analógica en Madrid
Una programación estable para cineastas y clásicos
Nacho Martínez-Useros, director de programación de Mk2 cine Paz, confirma que el proyector no se irá pronto. Su plan es combinar la proyección analógica con la digital, ofreciendo ciclos de películas que incluirán estrenos como La Odisea de Christopher Nolan, previstos para este verano.
Además, los planes pasan por recuperar títulos emblemáticos como Los odiosos ocho o 2001: Una odisea del espacio, abriendo la puerta a una nueva etapa donde el 70 mm tenga un lugar destacado en Madrid.
Oportunidades para nuevos talentos y diversidad
David Pereira reconoce que, por el momento, la lista de películas en 70 mm está dominada por directores hombres, pero cita el discurso de Alauda Ruiz de Azúa en los Goya para reivindicar oportunidades para todas las voces. Espera que este proyecto contribuya a abrir el formato a más cineastas y diversidad de talentos.
La idea es que el cine en 70 mm no sea una pieza de museo, sino una experiencia contemporánea que conecte pasado y presente con la mejor calidad visual y sonora.
La realidad es que el proyecto de David y su hijo ha vuelto a poner Madrid en el mapa del cine de alta calidad, demostrando que, con dedicación y pasión, vale la pena apostar por formatos que parecían olvidados pero que aún tienen mucho por ofrecer.