Los coches eléctricos ya venden casi el doble que los diésel en España

Los coches eléctricos están haciendo ruido en España, pero no solo por sus motores silenciosos. En un país donde la gasolina y el diésel han dominado durante décadas, las cifras de ventas están cambiando el juego.

Pero no todo son bonitas estadísticas: la infraestructura de recarga aún tiene sus lagunas, y la transición no será tan suave como parece. ¿Qué sucede realmente con los puntos de recarga y la penetración de los eléctricos?

El crecimiento imparable de los coches eléctricos en España

Si has pasado por la AP-7 o has visitado un IKEA últimamente, ya habrás visto más de un coche eléctrico haciendo cola para cargar. En 2025, los coches 100% eléctricos vendidos en España casi doblan a los diésel, con 104.227 unidades matriculadas frente a 62.669 diésel, según datos del Anuario de la Movilidad Eléctrica de Aedive. Y esto no es casualidad.

Este incremento representa un salto del 77% en ventas eléctricas, mientras que los diésel continúan su caída libre, con una reducción del 35% en su cuota. Los eléctricos ya alcanzan un 9% del mercado y, si sumamos los híbridos enchufables, llegan al 20%. Un cambio que empieza a parecerse más a Europa que a la España tradicionalmente atrasada en este ámbito.

Un mercado en plena evolución

Arturo Pérez de Lucía, director general de Aedive, admite que el atractivo de los vehículos eléctricos ha subido gracias a la digitalización, la conectividad y la autonomía que ofrecen. Los coches ya no son solo una imposición ecológica, sino una opción que emociona. Además, los precios bajan y las ayudas públicas los hacen más asequibles, dejando atrás aquel estigma de vehículo prohibido en los barrios.

La tecnología avanza rápido, y España, con su potencia en energías renovables, es un terreno perfecto para esta revolución. Renault, Volkswagen y Toyota, entre otros, apuestan fuerte por fabricar modelos eléctricos aquí, lo que puede acelerar aún más la tendencia.

La infraestructura de recarga: más puntos pero retos pendientes

Los puntos públicos de recarga ya superan los 50.000 en España, un incremento de 4.600 respecto al año anterior, según Aedive. Eso significa que viajar en coche eléctrico por todo el país es cada vez más sencillo. De hecho, la recarga rápida está bastante cubierta y los puntos suelen estar libres el 94% del tiempo, un hecho que desmiente el mayor miedo de los conductores: no poder cargar cuando toca.

La parálisis de la recarga lenta

Pero no todo son flores y violas. La recarga lenta, la de toda la noche, la que necesitan los vecinos que no tienen garaje propio, ha perdido puntos de anclaje. Gran parte de la antigua infraestructura municipal ha quedado obsoleta o mal gestionada, y ahora los operadores privados intentan poner orden. El reto es equipar las calles y aparcamientos urbanos para que quien vive en pisos también pueda cargar tranquilamente.

España tiene un 65% de población que vive en pisos, la proporción más alta de Europa, donde la media está en torno al 42%. En contraste, países como Holanda o Bélgica tienen menos del 20%. Eso explica por qué allí la instalación de puntos de recarga lenta es una obligación municipal, mientras aquí aún se discute cómo hacerlo sin tocar la normativa ni complicar la vida a los vecinos.

Modelos clave y perspectivas de futuro

El año 2026 es la temporada del despertar eléctrico en España, según Luis Valdés, experto en movilidad. La llegada de modelos fabricados en casa como el ID Polo, el ID Cross, el Cupra Raval y el Skoda Epic, junto con novedades de Toyota, prometen sacudir el mercado.

Marcas consolidadas como BYD y Tesla mantienen su fuerza, y las chinas Leapmotor, Xpeng y Deepal comienzan a hacerse un hueco en la península. Todo esto mientras el Gobierno prepara el programa Auto+ con ayudas que serán retroactivas desde enero, esperando que se empiecen a tramitar más ágilmente.

¿Qué dice el gobierno?

Alberto Ruiz, director general de Programas Industriales del Ministerio de Industria, ha anunciado que estas ayudas no llegarán antes de mayo o junio, pero que serán clave para mantener el crecimiento. La idea es que las subvenciones se abonen más rápido, superando la mala fama de retrasos y burocracia que han frenado hasta ahora a muchos compradores.

El ejemplo europeo y el camino por recorrer

Países como Noruega, Dinamarca y Holanda ya viven una revolución eléctrica con porcentajes de ventas que rozan o superan el 60%. España todavía está en la fase de expansión, pero está más cerca de lo que parece de un punto de inflexión en que la tendencia se acelere y se normalice, no solo por los vehículos sino por toda la infraestructura que los sostiene.

Indicador 2025 Variación anual
Matriculaciones coches 100% eléctricos 104.227 unidades +77%
Matriculaciones coches diésel 62.669 unidades -35%
Puntos de recarga públicos 50.000+ +4.600
Cuota de mercado eléctricos + híbridos 20% +95%

Los expertos coinciden en que este es solo el comienzo de una transformación mayor. El aumento de la fabricación local, la mejora en la infraestructura y la normalización del uso eléctrico harán que la «moda» del coche eléctrico pase a ser el nuevo estándar. Sólo hay que ver cómo en Noruega hace diez años aún parecía imposible, y ahora es la norma.

Pero, para muchos conductores que viven en pisos sin garaje, el camino aún está lleno de obstáculos. La recarga lenta, la que permite cargar de noche a bajo precio, es clave y aquí España debe aprender de los vecinos europeos. Sin un buen despliegue de puntos a pie de calle, la adopción masiva puede ralentizarse.

Pero la realidad es que los coches eléctricos no solo ya están aquí: están creciendo a un ritmo que hace poco parecía imposible. Con más modelos atractivos, ayudas más ágiles y una red que no para de crecer, la revolución ya corre por las autopistas y calles de la península.

Si quieres ver el anuario original y más datos, puedes consultar el Anuario de la Movilidad Eléctrica de Aedive.