Los únicos coches diésel y gasolina permitidos después de 2035 en Europa

La Unión Europea ha cambiado el guion sobre el futuro de los coches de combustión y esto ha dejado a muchos alucinando. Los coches diésel y gasolina no desaparecerán por completo, pero su presencia se convertirá en una anomalía muy cara y exclusiva.

Pero, ¿qué vehículos seguirán circulando después de 2035 y en qué condiciones? El objetivo parece claro: reducir emisiones a costa de imponer limitaciones muy severas. Todo ello, con la promesa de tecnologías que aún no han convencido a nadie.

La prolongación inesperada de los coches de combustión en la UE

Hace unos años, todo el mundo preparaba la despedida definitiva de los coches diésel y gasolina a partir de 2035 en la Unión Europea. Pero la realidad ha cambiado, y con ella, la legislación. La Comisión Europea ha decidido mantener la venta de estos vehículos más allá de 2035.

Pero no es como parece. No se trata de una libertad total ni de una invitación a seguir comprando lo que siempre has conocido. Los fabricantes tendrán un listón muy alto que superar, con requisitos medioambientales y de reducción de emisiones que harán casi imposible la comercialización masiva.

¿El porqué? Pues porque la UE ha rebajado del 100% al 90% la reducción obligatoria de CO2 a partir de 2035, y el 10% restante tendrá que llegar por otras vías, como créditos vinculados a combustibles renovables o acero con bajo contenido en carbono.

Los combustibles sintéticos: ¿la gran esperanza o el último suspiro?

¿Qué son y cómo afectarán a los coches?

Los llamados combustibles sintéticos o e-fuels son la carta que la UE ha puesto sobre la mesa para salvar los motores de combustión. Se trata de combustibles fabricados a partir de energía renovable que prometen ser neutrales en emisiones.

Pero la realidad es menos glamurosa. Expertos alemanes e internacionales alertan que estos combustibles son demasiado caros, ineficientes y difíciles de conseguir en la cantidad necesaria, incluso con subsidios.

El coste que te hará pensar dos veces antes de repostar

Según un informe reciente con expertos del ADAC y la Agencia Internacional de la Energía, el precio del litro de combustible sintético podría situarse entre 2 y 3 euros, muy por encima de los combustibles convencionales.

Para ponerlo en contexto, un depósito de 75 litros podría costar cerca de 210 euros hacia 2030 en España. Imagina eso en los peajes o en medio de la N-340 en hora punta.

¿Qué coches diésel y gasolina seguirán a la venta y por qué?

Vehículos térmicos de élite o de nicho

Una vez impuestos estos requisitos, no todo valdrá. Sólo los coches que utilicen combustibles sintéticos o biocombustibles, y que cumplan estrictamente la normativa europea, podrán seguir vendiéndose.

El resto, incluidos muchos híbridos, diésel y gasolina tradicionales, desaparecerán gradualmente de los catálogos, convirtiéndose en piezas de un mercado muy específico y limitado.

El coste ambiental y económico comparado con los vehículos eléctricos

Un detalle más que los expertos ponen sobre la mesa es que, a pesar de la nueva apuesta por los e-fuels, los coches eléctricos continúan siendo la mejor opción para reducir emisiones. Generan entre un 40 y un 50% menos de CO2 a lo largo de su ciclo de vida en comparación con los vehículos de combustión que usan combustibles sintéticos.

Por tanto, a pesar de la prolongación legal, el futuro parece claro: los coches de combustión serán cada vez más escasos y elitistas, mientras que el mercado se inclinará hacia la electrificación.

Aspecto Detalle
Reducción de emisiones CO2 a partir de 2035 90% obligatoria, 10% con créditos y combustibles renovables
Tipos de vehículos permitidos Diésel, gasolina e híbridos que usen e-fuels o biocombustibles
Precio estimado combustible sintético (2025-2030) 2-3 € por litro, hasta un 50% más caro que los combustibles tradicionales
Emisiones comparadas Vehículos eléctricos generan 40-50% menos CO2 que motores con e-fuels

El futuro de los diésel y gasolina está lleno de incertidumbres, pero una cosa está clara: seguirán existiendo, pero sólo bajo condiciones que los harán casi exclusivos y muy caros. Así que si te gustaba hacer kilómetros por el Montseny o la C-32 sin pensar en emisiones, quizás toca cambiar de estrategia.