Un ingeniero de Scania recorre 73.500 km con un camión eléctrico en 21 países

Anders Gaasedal, ingeniero de Scania, no se conformó con probar un camión eléctrico en laboratorio. Decidió recorrer 73.500 km entre 21 países europeos para comprobar si realmente podía hacerse transporte pesado de larga distancia.

¿El resultado? Entre viajes, cargas improvisadas y tramos por los Alpes, esta aventura ha roto muchos prejuicios y ha dejado cifras reales sobre consumo y autonomía. Una experiencia que cambia la manera de ver a estos gigantes eléctricos.

La experiencia de Anders Gaasedal con el camión eléctrico de Scania

Cuando un ingeniero de 45 años responsable de pruebas y certificaciones de Scania decide dejar de lado la oficina para ponerse al volante de un camión eléctrico, la cosa promete. Gaasedal ha acumulado 73.500 km en 2,5 años a través de 21 países europeos, desde Suecia hasta España, materializando un proyecto que comenzó como unas pruebas aerodinámicas y terminó siendo una gira técnica con mucho contenido real.

El camión en cuestión, una tractora Scania R45 eléctrica con 450 kW de potencia continua y una batería de 624 kWh, ha sido su compañera de viaje y laboratorio rodante. Un vehículo que, según él, ha superado las expectativas teóricas en carretera.

Las cifras que importan

Uno de los itinerarios destacados fue un recorrido de 4.340 km, pasando por siete países con un peso total de 27 toneladas y una velocidad media de 76 km/h. El consumo rondó los 0,98 kWh por km, un dato que no solo tranquiliza sino que convierte al camión eléctrico en una opción viable.

Esto se traduce, según Gaasedal, en una reducción real de los costos operativos y una autonomía más estable de lo que muchos piensan, incluso en condiciones invernales.

La gira por Europa: 21 países y miles de kilómetros

De Suecia a España, pasando por Alemania, Francia e Italia, el ingeniero ha podido comprobar directamente las capacidades del camión eléctrico en situaciones reales. Esta experiencia ha servido para confirmar que la tecnología puede funcionar sin comprometer la logística.

Un ejemplo claro: en un trayecto hacia España, Gaasedal llegó a ahorrar unos 1.000 euros en energía y peajes respecto a un camión convencional, una cifra que no deja indiferente.

Infraestructura y desafíos de la recarga en carretera

Cuando comenzó esta aventura en 2023, el escenario era complicado. Faltaban puntos de carga adaptados a camiones pesados, y a menudo tenía que maniobrar en cargadores pensados para turismos, una situación que hacía sudar incluso a un experto como él.

Pero la realidad ha cambiado y, especialmente en el centro y norte de Europa, la infraestructura ha mejorado hasta el punto de que ya se puede elegir cargador según el precio o la comodidad, no solo por necesidad.

Tiempos de carga y descanso

Uno de los mitos más grandes es que recargar un camión eléctrico implica horas de espera. Gaasedal explica que en la pausa reglamentaria de 45 minutos se puede recargar más del 50% de la batería, suficiente para cubrir las siguientes 4,5 horas de conducción. Esto encaja perfectamente en las paradas obligatorias de los conductores profesionales.

Esto cambia la perspectiva del tiempo muerto y hace que la recarga sea más natural dentro de la planificación diaria.

Integración y experiencia del usuario

Sin embargo, Gaasedal cree que hace falta una experiencia más sencilla para el conductor: una red de carga fiable, rápida y con un sistema de pago fácil. También apuesta por integrar mejor la información de las estaciones en los sistemas de navegación de los camiones, evitando depender de apps externas.

Este detalle, pequeño pero crucial, podría ser lo que haga que los camiones eléctricos ganen terreno más rápido.

Comportamiento en condiciones reales y ventajas ocultas

Una de las sorpresas de Gaasedal ha sido comprobar que el invierno no es un enemigo tan grande como se pinta. Aunque el frío afecta la autonomía, el camión está más a menudo en movimiento que parado, hecho que ayuda a mantener las baterías a mejor temperatura que los turismos eléctricos.

Además, destaca la capacidad de recuperación de energía en las frenadas, especialmente en zonas montañosas como los Alpes o los Pirineos, donde recuperó más de un tercio de la energía consumida.

Silencio y confort para los conductores

Pero no todo son números y datos: el camión eléctrico es también un vehículo «extremadamente silencioso y cómodo», un factor que puede marcar la diferencia en la fatiga después de largas jornadas. Es más que un camión, es una herramienta para atraer nuevos conductores, especialmente jóvenes.

Gaasedal explica que este aspecto humano puede cambiar el sector, haciéndolo más atractivo y sostenible.

Un futuro que ya es presente

El viaje de este ingeniero, más allá de una campaña de marketing, ha demostrado que el camión eléctrico ya no es una promesa de laboratorio. Con una planificación adecuada, puntos de recarga y costos controlados, puede tener un papel clave en el transporte de largo recorrido.

Sus 73.500 km en 21 países son la mejor prueba de que este futuro ya está aquí, y que el transporte pesado eléctrico no solo es posible, sino que encaja.