La CUPRA española ya fabrica baterías para su primer eléctrico

Martorell inicia la producción en serie de baterías para el CUPRA Raval y el ID. Polo, sin aranceles y con vistas a liderar la electromovilidad en España.

Hay cosas que pasan delante de nosotros y no nos damos cuenta, como esta fábrica de Martorell que ahora es un punto clave dentro del juego de los eléctricos. Mientras tú piensas en cómo cargar el coche, CUPRA ya está produciendo a tope las baterías que harán rodar su primer modelo eléctrico fabricado aquí mismo.

Si te suena a un cambio de chip, no vas mal: la planta, hasta ahora conocida por hacer coches convencionales, se ha transformado en un centro neurálgico para la movilidad eléctrica europea, y no es ninguna broma. Todo esto mientras el ID. Polo de Volkswagen se prepara para salir sin aranceles, que siempre es un plus para la economía local.

CUPRA y Martorell: producción de baterías a gran escala

Una planta que no para

La fábrica de Martorell ha dado un salto industrial que no se ve cada día: ya produce en serie sistemas de baterías, con una capacidad de hasta 1.200 baterías diarias, o lo que es lo mismo, unas 300.000 unidades anuales. Esto significa que cada 45 segundos sale una batería completada, preparada para poner pie en el asfalto al CUPRA Raval y otros modelos eléctricos del Grupo Volkswagen.

Con una combinación de automatización avanzada y trabajo especializado, el proceso incluye fases como el montaje de los componentes eléctricos y el stacking de células con tecnología cell-to-pack, que no solo hace que la batería sea más eficiente sino que también simplifica el sistema.

Calidad y sincronización

Cada batería que sale pasa por estrictos controles de calidad y se traslada automáticamente a la línea de producción por un puente de 600 metros, garantizando un flujo continuo y sin contratiempos. Así, la planta se convierte en una pieza clave para la producción de electromovilidad en Europa.

Tecnología unificada y sostenibilidad en Martorell

Célula unificada para toda Europa

Uno de los secretos de este éxito es la célula unificada desarrollada por el Grupo Volkswagen, que permite estandarizar la producción de baterías para diferentes marcas y modelos. Esto facilita una flexibilidad industrial increíble y reduce costos, algo esencial para hacer que el coche eléctrico sea más accesible.

Además, el sistema incorpora la conocida E-Box, el cerebro de la batería, que se fabrica en El Prat y que gestiona todo el funcionamiento del sistema, un ejemplo claro de cómo se reconvierte la industria local después de décadas dedicadas a transmisores y cajas de cambio.

Compromiso con la energía sostenible

La planta ocupa 64.000 metros cuadrados y da trabajo a unos 500 trabajadores especializados. Y no solo eso, sino que incorpora 11.000 paneles solares que cubren cerca del 70% del consumo energético del proceso de montaje, poniendo en valor el compromiso de CUPRA y SEAT con la sostenibilidad.

España, protagonista en la electromovilidad europea

Un polo clave para la industria local

El inicio de la producción de baterías sitúa a España, y en concreto Martorell, en un lugar destacado dentro de la electromovilidad europea. El objetivo es fabricar hasta cuatro modelos eléctricos urbanos en el país, con el CUPRA Raval como líder.

Además, este movimiento no solo impulsa la industria local, sino que refuerza la cadena de valor europea de baterías en un momento en que la competencia global es feroz.

Hacia un coche eléctrico más accesible

Con esta nueva fase productiva, SEAT y CUPRA llegan a la recta final de su transformación hacia la electrificación. El CUPRA Raval será el primer modelo 100% eléctrico fabricado en Martorell y marcará el inicio de una nueva generación de vehículos urbanos más asequibles para Europa.

Martorell demuestra que no solo quiere ser un centro más, sino que pretende ser un referente en la producción de baterías, algo que puede cambiar el juego del coche eléctrico a nivel continental.

La realidad es que CUPRA ya no solo habla del futuro eléctrico, sino que ya lo fabrica aquí, en casa, y eso tiene un impacto directo en la movilidad y la industria catalana.