El viaje en tren más largo del mundo: de Portugal a Singapur sobre rieles
¿Alguna vez te has planteado hacer un viaje que una Europa y Asia sin pasar por un aeropuerto? Cruzar dos continentes en tren puede parecer una locura, pero es totalmente posible, aunque no exento de desafíos.
Con un recorrido que supera los 18.000 kilómetros, esta ruta conecta el sur de Portugal con Singapur, combinando trenes de alta velocidad y líneas clásicas que atraviesan diversos países y paisajes. Pero, ojo, no es un trayecto para impacientes.
El viaje en tren más largo del mundo: de Portugal a Singapur
💶 Moneda: Euro, baht tailandés, dólar de Singapur; presupuesto diario 40-70€
✈️ Cómo llegar: Aeropuerto de Reus o Barcelona, después tren hacia Lisboa o Lagos
📅 Mejor época para visitar: Abril-junio y septiembre-noviembre, para evitar monzón y calor extremo
Comienza la ruta: del Algarve a la Europa central
Este viaje arranca en Lagos, al sur de Portugal, una ciudad conocida por sus acantilados y playas que, con un poco de imaginación, parece el punto de partida de una aventura intercontinental. Aquí, te recomiendo tomar un café con hielo en la plaza central antes de coger el tren hacia Lisboa.
Una vez en Lisboa, la red ferroviaria europea te permitirá conectar con España, Francia y Alemania combinando trenes de alta velocidad y convencionales. El contraste entre la modernidad de los AVE y los trenes más antiguos crea un ritmo muy peculiar, que te hace sentir tanto viajero del siglo XXI como de épocas pasadas.
Qué visitar por la ruta cerca del Camp de Tarragona
Si sales de casa en Tarragona, puedes coger un tren hacia Barcelona y después uno directo a Lisboa, pero una parada corta en Zaragoza o Perpiñán te dará un sabor de la cultura local. En Perpiñán, no te pierdas la plaza de la República y su mercado, perfecto para picar algo antes de continuar.
En la zona de Oporto, Portugal, puedes parar a degustar una auténtica francesinha, un plato que no deja indiferente a nadie, acompañado de un vino de la región del Duero. En cuanto al alojamiento, las pensiones familiares y pequeños hoteles boutique en las ciudades principales ayudan a vivir la experiencia con autenticidad, sin grandes pretensiones.
El gran reto: cruzar Rusia con el Transiberiano
El corazón del viaje: más de 9.000 km a bordo
Llegado a Europa del Este, el viaje se vuelve un poco más resacoso. El Ferrocarril Transiberiano es casi una leyenda. Conecta Moscú con Vladivostok, y el trayecto dura varios días, cruzando paisajes que van desde bosques espesos hasta las llanuras heladas de Siberia.
La sensación de estar dentro de un tren que parece funcionar a base de optimismo y café caliente, mientras el paisaje cambia constantemente, hace que este tramo sea uno de los momentos más memorables del viaje. Eso sí, no esperes wifi ni comodidades de lujo; aquí se viaja a la antigua.
Consejos prácticos para los que salen del Camp de Tarragona
Si decides embarcarte en esta aventura desde el Camp de Tarragona, preparar bien los visados y los horarios es clave para no encontrarte de frente con la burocracia rusa. Las estaciones de tren en Barcelona y Madrid ofrecen conexiones que te permitirán llegar a Moscú con varias combinaciones de trenes de alta velocidad.
Un buen consejo es aprovechar para probar la gastronomía rusa en los trenes y estaciones más grandes: borsh y piroshkis son platos que te mantendrán con fuerzas para aguantar días sin bajarte. Respecto al alojamiento, es recomendable reservar en hoteles cercanos a las estaciones para descansar bien antes de los tramos largos.
Del extremo oriental de Rusia a Singapur: la última etapa
Cruzando Mongolia, China y el sudeste asiático
Una vez cruzado Rusia, el viaje continúa por Mongolia y China, donde las conexiones ferroviarias son más modernas pero igualmente llenas de contrastes. El trayecto más famoso aquí es el de Ulan Bator a Pekín, un trayecto que también desprende cierta magia entre paisajes áridos y ciudades bulliciosas.
Después, el camino se adentra en el sudeste asiático, con tramos por Vietnam, Camboya, Tailandia y Malasia, hasta llegar a Singapur. Esta última parte ya es un rompecabezas donde muchas veces hay que combinar tren con autobuses, ya que las conexiones ferroviarias aún no son del todo continuas.
Dónde comer y dormir en el sudeste asiático
Si llegas a Singapur, prepárate para un mundo culinario vibrante: el mercado de Maxwell Road te ofrece lo mejor de la comida callejera, desde el satay hasta el pescado al curry. En la misma ciudad-estado, encontrarás alojamientos para todos los gustos, pero si buscas experiencias locales, opta por los hostales de Chinatown.
Antes de llegar a Singapur, disfruta de una parada en Bangkok, donde no puedes perderte un masaje tradicional y un plato de pad thai en cualquiera de sus mercados nocturnos. Así, el viaje no solo será una aventura ferroviaria, sino también un recorrido gastronómico y cultural.
La realidad es que este viaje no es para todos, pero quien se atreva se llevará una experiencia para contar (y quizás repetir). Además, desde el Camp de Tarragona, la conexión con el inicio de esta ruta es más fácil de lo que parecería al principio. Solo hay que ponerse en marcha.