36 horas en Marrakech: qué ver, comer y dónde alojarse

Marrakech no es solo una ciudad: es un país dentro de un país, un lugar donde los sonidos, olores y colores chocan con fuerza. Pero quizás no tienes tiempo ni ganas de perderte durante días entre la medina, ni de hacer colas eternas en la plaza Jemaa el-Fna.

¿Qué hacer en 36 horas? ¿Dónde ir a comer y dónde dormir? Un poco de todo, pero bien escogido, y con alguna sorpresa que no aparecerá en las guías de turismo más clásicas. Además, si eres del Camp de Tarragona, te explico cómo llegar sin complicaciones.

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Famosa y siempre bulliciosa plaza de Jemaa El-Fnaa de Marrakech, en Marruecos. Foto de Wikimedia Commons.

Llegada y primer contacto con Marrakech

Si sales del Camp de Tarragona, la opción más directa es volar desde Barcelona o Reus hasta el aeropuerto de Marrakech-Menara. El vuelo dura unas dos horas y media, y al llegar te encontrarás un aeropuerto de esos que parece bipolar: moderno por fuera, con unas colas clásicas de Ryanair dentro, pero con un ambiente que ya huele a ciudad del desierto.

Desde el aeropuerto, taxis a montones, pero prepárate para negociar el precio porque los taxistas locales no suelen poner el taxímetro a los turistas. Si quieres ir a Gueliz o la medina, ofrece 70 dirhams (unos 7 euros) y si te dicen que no, sube a 100. También puedes probar la app inDrive, que funciona bastante bien y te hace pagar lo que toca.

Primeros pasos por la medina

La medina es un laberinto de esos que hace que Google Maps ponga cara de circunstancias. Pero es precisamente eso lo que la hace irresistible. Pasea por las calles que rodean la mezquita Koutoubia, donde todavía se ven las cicatrices del último terremoto de septiembre de 2023.

El mercado de souks es imprescindible, sobre todo por su artesanía: desde la piel de la zona Smata hasta los colores y aromas de la Place des Épices. Y ten cuidado con el regateo: es un arte y, digámoslo claro, parte del show.

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Lámparas expuestas en una tienda del barrio de los Souks (Zocos), en Marrakech. Foto de I.Barrios & J.Ligero, en Wikimedia Commons

Qué ver en 36 horas en Marrakech

Arte y cultura en Gueliz

Si crees que Marrakech es solo medina, te sorprenderás. El barrio de Gueliz es la puerta al arte contemporáneo de Marruecos. Calles como Rue Tariq Bnou Ziad están llenas de galerías como Galerie 38, con obras de artistas subsaharianos, o L’Blassa Art Space, que promueve talentos jóvenes de la región árabe.

Un buen momento para comenzar la jornada es por la tarde, haciendo una ruta de arte y terminando con un café en Bacha Coffee, dentro del palacio de Dar el Bacha. Aquí, la atmósfera Art Deco te transportará a un Casablanca de película, mientras tomas un café de calidad internacional.

Historia que no falla: medersa ben youssef y la mellah

La Medersa Ben Youssef, una escuela religiosa de siglos atrás, es un must para los amantes del detalle. Sus mosaicos, tallas y caligrafías árabes son una exhibición perfecta de artesanía árabe tradicional.

También vale la pena perderse por la Mellah, el antiguo barrio judío establecido en el siglo XVI, donde todavía se puede visitar la sinagoga Slat Lazama y el cementerio judío, un lugar cargado de historia y silencio.

En el canal de Youtube "Viajandoporelmundomundial" nos muestran todos los imprescindibles para visitar Marrakech. 

Experiencias gastronómicas y dónde dormir

Comer con gusto y estilo

Para cenar, Sahbi Sahbi es un restaurante con cocina marroquí clásica con un toque moderno y un plus: está gestionado por mujeres. El ambiente nocturno con luces de velas y el horno gigante te prometen una cena para recordar, con pastilla de paloma y tagines que no fallan.

Si prefieres una cena con vistas, tu casa es L’mida o Kabana, dos restaurantes y bares en las terrazas de la medina, donde puedes combinar platos tradicionales con cócteles locales como el Mint Tea Swizzle.

Alojamiento para todos los gustos

Si quieres lujo 5 estrellas, el Jadali Hotel & Spa en Hivernage ofrece piscina y spa, desde 200 euros la noche. Para un toque más auténtico, el Riad Al Nour, en la medina, es un oasis pequeño con habitaciones de aire tradicional y precios más asequibles.

Para los que buscan modernidad y proximidad al Jardín Majorelle, el Moro Boutique Hotel es la mejor opción, con suites bien diseñadas y un ambiente relajado.

Consejos prácticos y zonas cercanas para explorar

Cómo moverse por la ciudad

La medina, Gueliz y Hivernage son zonas caminables, pero no te desanimes si necesitas taxi: solo recuerda negociar el precio antes de subir. La app inDrive es un aliado fiable que te puede ahorrar molestias.

Escapadas desde Marrakech

Cerca de la ciudad, puedes visitar el Jardín Majorelle, un pulmón verde que fue de Jacques Majorelle y luego de Yves Saint Laurent. Si tienes tiempo, haz una escapada al desierto de l’Agafay o al valle del Ourika para ver otra cara de Marruecos.

También, no dejes pasar la oportunidad de explorar el Palmeraie, un distrito con villas privadas y palmerales que te dejarán boquiabierto.

Marrakech te invita a perderte y a descubrir, pero sobre todo a disfrutar de cada instante.

Para más información oficial, visita visitmorocco.com.