Por qué la generación z es menos inteligente que sus padres,
La Generación Z, nacida entre finales de los noventa y principios de los dos mil, se enfrenta a una acusación inesperada: según un neurocientífico, es la primera generación menos inteligente que sus padres.
Esta pérdida de capacidades cognitivas podría afectar a millones de jóvenes y estudiantes que viven inmersos en un mundo dominado por la tecnología digital y el consumo constante de pantallas. Pero, realmente, ¿qué está pasando con el cerebro de esta generación?
El declive cognitivo de la generación z
¿Qué dice el neurocientífico jared cooney horvath?
El profesor Jared Cooney Horvath, experto en desarrollo cognitivo y aprendizaje humano de la Universidad de Melbourne, alertó al Senado de los Estados Unidos que la Generación Z es la primera que obtiene malas puntuaciones en pruebas académicas estándar, por debajo de la generación de sus padres.
Según Horvath, este hecho rompe con el llamado efecto Flynn, que durante décadas había mostrado un aumento constante del coeficiente intelectual (CI) de generación en generación, gracias a mejores condiciones como la educación y la nutrición.
Áreas afectadas y causas principales
Esta caída afecta la atención básica, la memoria, la lectoescritura, las habilidades matemáticas y la capacidad para resolver problemas. ¿La causa principal? Una dependencia excesiva de la tecnología digital.
Horvath explica que los adolescentes pasan casi la mitad del tiempo despiertos mirando pantallas, y eso consume recursos mentales que, en otras épocas, se habían destinado a procesos de aprendizaje más profundos y sociales.
Impacto de la tecnología en el aprendizaje
Beneficios y riesgos de las pantallas en el aula
El uso de dispositivos digitales en la educación ofrece ventajas evidentes, como el acceso rápido a información y recursos interactivos. Pero también provoca problemas como la pérdida de la habilidad de la escritura a mano, que ayuda a consolidar la memoria y la comprensión lectora.
Por ejemplo, casi un 40% de los nativos digitales tienen dificultades para mantener una caligrafía fluida, y algunos países tecnológicamente avanzados como Suecia están restringiendo el uso de portátiles y tablets en las escuelas.
La situación en españa y europa
España es el país de la Unión Europea con la mayor adopción de tecnología educativa. Seis de cada diez jóvenes españoles utilizan inteligencia artificial para estudiar, y la mayoría tienen un teléfono móvil antes de los 11 años.
Como respuesta, la Comunidad de Madrid ha prohibido el uso individual de dispositivos digitales en Educación Infantil y Primaria, y varias comunidades han limitado el uso de móviles en los centros educativos para intentar revertir esta tendencia.
Cómo comprobar y minimizar el efecto negativo
Pasos para detectar si estás afectado
- Observa si tienes dificultades para concentrarte sin pantallas.
- Revisa si tu memoria a corto y largo plazo muestra signos de deterioro.
- Fíjate en tu capacidad para escribir a mano con fluidez y comprensión.
- Analiza si tus habilidades matemáticas y de resolución de problemas han empeorado.
Recomendaciones prácticas para mejorar
- Limita el tiempo de uso de dispositivos electrónicos, especialmente en horas de estudio.
- Prioriza el estudio profundo y la interacción con personas para aprender.
- Practica la escritura a mano regularmente para activar zonas clave del cerebro.
- Haz pausas frecuentes para evitar la saturación mental causada por pantallas.
Consejos adicionales y cuándo buscar ayuda
Actualizar los dispositivos y software educativo puede ayudar pero no es suficiente. Lo importante es equilibrar tecnología y aprendizaje tradicional, incluyendo la lectura analógica y el diálogo interpersonal.
Activa métodos complementarios como el autocontrol digital, utiliza la autenticación de dos factores para evitar distracciones y haz copias de seguridad de tus apuntes manuales y digitales.
Si observas un deterioro grave en las capacidades cognitivas, consulta a un especialista en neuropsicología o educación para recibir apoyo profesional.
La realidad es que la tecnología no es el problema en sí, sino cómo la usamos. Un equilibrio saludable puede revertir esta tendencia y recuperar el nivel intelectual que se creía perdido.