El sector del aceite de oliva alerta: las bodegas llegarán vacías en octubre
Las ventas de aceite de oliva no dan tregua, pero la producción no acompaña. El sector oleícola español está en plena agitación después de que datos oficiales confirmaran una caída del 6% en la producción respecto al aforo previsto por el Ministerio. Pero el consumo sigue a toda máquina, con un aumento del 3,5% en las ventas respecto a la campaña pasada. ¿Quieres saber qué significa esto para las bodegas? Paciencia, que ya te lo explicamos.
La campaña 2025-2026 está marcando un ritmo frenético en la comercialización, pero con menos aceite de oliva disponible de lo esperado. La campaña acumula 1.277.889 toneladas producidas, casi 100.000 menos que las previsiones oficiales, según el último informe de la AICA. Y esto, en un sector donde el pulso del mercado es casi palpable.
El ritmo frenético de las ventas y la caída de la producción
Los datos que lo explican todo
A finales de marzo, las ventas mensuales ya habían superado las 138.000 toneladas, teniendo en cuenta también las importaciones. El sector ha puesto en el mercado más de 746.000 toneladas, un 60% del aceite producido hasta ahora, y con un ritmo de comercialización que, según el secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar, “sigue como un tiro”.
Pero aquí no termina la cosa. Las existencias se reducen a un ritmo acelerado: a finales de marzo quedaban menos de 940.000 toneladas de aceite en las bodegas, 34.000 toneladas menos que el mes anterior. Con la salida al mercado de más de 140.000 toneladas mensuales, las reservas se agotarán en pocos meses.
El sector se lo toma en serio
El portavoz de ASAJA Jaén, Luis Carlos Valero, apuesta por una reacción del mercado que haga subir los precios. El problema es que, pese a la caída de la producción, los precios en origen se mantienen estancados en torno a los 4 euros, un nivel que no cubre ni los costes básicos de producción, especialmente en el olivar tradicional.
Francisco Elvira, de COAG Andalucía, no escatima críticas al mantenimiento de los precios bajos, y lanza un aviso contundente: “las bodegas llegarán a octubre prácticamente vacías”. Una situación que pone en tensión la capacidad de respuesta del sector y el precio que llegaremos a pagar en la tienda.
¿Qué significa esto para consumidores y productores?
Consumidores: ¿menos aceite y precios más altos?
Con las existencias agotándose, la presión sobre los precios es inevitable. Pero aunque el mercado lo demande, los precios no se han ajustado al nivel de producción porque la competencia internacional, especialmente de países como Túnez, mantiene un techo al alza de los precios. Así, la subida será inevitable pero limitada.
Por otro lado, la calidad del aceite de oliva virgen extra catalán y sus denominaciones de origen se mantienen como un valor seguro para quien quiere asegurar sabor y propiedades genuinas, como ya vimos en el artículo sobre los 10 aceites de oliva virgen extra de Cataluña.
Productores: un año para no olvidar
Los productores se ven atrapados entre la necesidad de cubrir costes y la presión de un mercado que no sube precios. Jesús Cózar insiste en que la fortaleza del consumo no se traduce en mejores ingresos para el agricultor, un clásico que ya conocemos demasiado bien. Esto pone en riesgo la sostenibilidad del olivar tradicional y obliga a buscar soluciones innovadoras para mantener la viabilidad.
Mientras tanto, la producción menor a la prevista hace que las bodegas vacías en pocos meses no sean una exageración, sino una realidad al alcance. Las estrategias para gestionar esta crisis serán clave en los próximos meses.
Reacciones y perspectivas del sector oleícola
Las organizaciones en alerta
Desde las organizaciones agrarias como ASAJA, UPA y COAG, la voz es clara: la combinación de bajada de producción y dinamismo de las ventas pone en tensión el stock. Luis Carlos Valero de ASAJA confía en que la reacción del mercado «pueda ajustar los precios», pero reconoce que la estabilidad actual resulta incomprensible para la situación real.
Jesús Cózar, de UPA, subraya que «la comercialización demuestra la fortaleza del mercado y el buen ritmo del consumo», pero lamenta que eso no se refleje en los precios en origen. Esta contradicción es la que hace que muchos productores se pregunten cómo acabará la campaña.
¿Qué puede pasar ahora?
Con menos reservas y un consumo creciente, el panorama apunta a un ajuste de precios inevitable, aunque condicionado por factores externos. Esto podría beneficiar a los productores, pero conlleva tensiones para los consumidores, que podrían ver un incremento en el precio en la tienda.
Por si fuera poco, la competencia internacional, especialmente Túnez, se ha convertido en un rival que condiciona el mercado, según el «rey del aceite» Luque, que advierte que la campaña será un baile de equilibrios entre oferta, demanda y precio.
Mientras tanto, el productor local no puede más que mirar el calendario con la cara de quien sabe que el aceite que queda en las bodegas se agota rápido.
La realidad es que, con este ritmo, cuando llegue octubre, más de una bodega tendrá un problema serio: no quedarán reservas para cumplir la demanda.
Es un escenario que hace temblar al sector, pero que por ahora, y contra todo pronóstico, parece que el consumidor sigue sin notarlo en el bolsillo.
La temporada 2025-2026 ya es historia, pero será recordada como la campaña donde el aceite voló... y las bodegas acabaron vacías.