Anardi, la sidrería de Sant Antoni que rompió con todo
La gente entraba y preguntaba por el encargado. Pero aquello no era una taberna cualquiera.
En el barrio de Sant Antoni, un local modesto escondía una revolución silenciosa: una cocina que no parecía ni brasileña ni vasca, pero que lo era todo a la vez.
Anardi, un sueño que comenzó con quince taburetes
Cuando Renata llegó a Barcelona desde Brasil en 2006, no imaginaba que acabarían sirviendo una tortilla de bacalao junto con una moqueca de gambas en el mismo menú. Pero así fue. Con Oihana, una vasca apasionada por la gastronomía, decidieron apostar por un proyecto sin padrinos ni inversores, solo con ilusión y quince taburetes que movían de una sala a otra para hacer lugar a los comensales.
La realidad es que el local parecía una taberna vasca de toda la vida a primera vista, pero la carta rompía esquemas: pintxos con toques picantes y tropicales brasileños, tortilla de bacalao con picaña a la brasa... Una fusión que al principio parecía arriesgada, pero que hoy es su sello identitario más potente.
Una cocina de raíz femenina y honesta
Lo que diferencia a Anardi no es solo la mezcla de culturas sino su filosofía. El equipo es íntegramente femenino, con seis mujeres que cocinan, atienden y gestionan el negocio. Durante años, la fachada del local no reflejaba quién mandaba, y la gente suponía que el encargado era un hombre blanco que trabajaba con ellas. Renata recuerda cómo muchos clientes preguntaban por el hombre al frente, cuando en realidad eran ellas las que dirigían todo.
“Cocinamos como aprendimos de nuestras madres y abuelas: con oficio, paciencia y orgullo de ser mujeres”, explica Renata, que rinde un homenaje directo al origen vasco de su socia con el nombre del local, que es el del caserío familiar de Oihana.
De quince taburetes a cuatro salas y cien comensales
Once años después, Anardi ha crecido. Ahora cuenta con cuatro espacios y capacidad para un centenar de comensales, pero sus raíces siguen intactas. El local se encuentra en la calle del Parlament, 48, en el corazón de Sant Antoni, y mantiene la esencia de una cocina hecha al momento, honesta y con mirada propia.
Los pintxos son una cocina en miniatura que permiten crear propuestas personales, como la mini hamburguesa de picaña con queso Idiazábal y chips de yuca, un plato donde se mezclan Brasil y Euskadi sin que el cliente sepa muy bien qué está comiendo.
Un reconocimiento que llegó rápido
En 2018, Anardi participó en la versión vasca de Juego de Cartas, un programa de televisión, donde fueron escogidas como el segundo mejor restaurante vasco de Barcelona. Renata recuerda con orgullo que es la prueba de que se puede hacer cocina vasca desde otra mirada, y sin renunciar a la esencia femenina y honesta que las caracteriza.
El cambio de fachada fue un punto de inflexión. Querían visibilizar la presencia femenina y, desde entonces, muchas vecinas y clientas les han expresado su apoyo por esta declaración de intenciones.
La combinación perfecta: tradición y modernidad en Sant Antoni
Entrar a Anardi es un choque agradable: la decoración recuerda a las clásicas sidrerías vascas, con salas diferenciadas y un ambiente acogedor, pero la carta rompe con la tradición y se permite jugar con sabores y texturas.
Renata explica que muchas recetas nacen de sus experiencias tanto en Azpeitia como en las calles de San Sebastián, y de recuerdos de Brasil y el huerto de su abuela. Este mestizaje da como resultado platos con producto vasco y toques tropicales únicos.
El reto de abrir sin padrinos
Recuerdan que cuando comenzaron, su inversión era mínima. Solo quince taburetes y muchas ganas. Nada de grandes capitales, solo la pasión por hacer las cosas bien hechas.
“Movíamos los taburetes de una sala a otra porque no teníamos más”, recuerda Renata, que reconoce que la clave ha sido mantenerse fieles a su filosofía y confiar en su propio estilo.
La sidrería que cambió Sant Antoni
Hoy Anardi es un referente en el barrio. No solo por su cocina, sino por la manera en que han puesto en valor el trabajo femenino en un sector que a menudo las ha invisibilizado. Renata y Oihana han demostrado que se puede hacer un proyecto ambicioso con pocos recursos y mucha pasión, y que la cultura gastronómica puede ser un espacio de empoderamiento e innovación.
Si paseas por Sant Antoni, vale la pena detenerse un momento frente a Anardi y preguntarse: ¿Quién manda aquí? La respuesta es clara: ellas.
| Aspecto | Detalles |
|---|---|
| Ubicación | Calle del Parlament, 48, Sant Antoni, Barcelona |
| Capacidad | Un centenar de comensales en cuatro salas |
| Equipo | Seis mujeres, cocina, servicio y gestión íntegramente femenina |
| Especialidades | Fusión de cocina vasca y brasileña: pintxos, picaña a la brasa, tortilla de bacalao |
| Año de apertura | 2009, con quince taburetes y sin inversores |
Fuente: RAC1 Gastronomía
“Lo más bonito es que a veces el cliente no sabe si está comiendo un plato vasco o brasileño. Y nos encanta que pase eso”, concluye Renata.