Estudiantes de Tarragona crean biosensor para detectar cenicilla

Un equipo de estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona trabaja en un biosensor que detecta el oídio, uno de los hongos más problemáticos para la vid. Esta innovación podría cambiar la forma de proteger las cepas, evitando el uso excesivo de azufre, un elemento contaminante.

Con la vista puesta en la competición internacional iGEM de París, los jóvenes científicos han iniciado una campaña de microfinanciación para asegurar los 13.000 euros necesarios para el desarrollo y la presentación de su prototipo.

Estudiantes de Tarragona desarrollan un biosensor innovador para detectar el oídio en la vid y proteger los cepas de forma sostenible

Estudiantes de Tarragona impulsan un biosensor para la vid

Origen y objetivo del proyecto

Aina Jodar y Roland Macias, dos estudiantes que se conocieron antes de comenzar sus estudios en la Universitat Rovira i Virgili, decidieron formar un equipo multidisciplinar para desarrollar un prototipo en biología sintética. ¿El objetivo? Crear un biosensor que detecte el oídio, también conocido como cenicilla, un hongo que afecta gravemente a las vides de la demarcación de Tarragona y que actualmente se trata con azufre, un producto que contamina el suelo y está cada vez más regulado.

Funcionamiento del biosensor y aplicación práctica

El proyecto aprovecha que las plantas afectadas por el oídio generan compuestos orgánicos volátiles. El biosensor desarrollado detectará estos compuestos, convirtiendo señales bioquímicas invisibles en una alarma visible para el viticultor. Esto permitirá una actuación más rápida y precisa, mejorando la gestión de la vid y reduciendo el uso de tratamientos químicos.

Preparación para la competición internacional iGEM en París

Equipo formado por estudiantes de diversos grados

Actualmente, diez estudiantes de seis grados diferentes de la URV forman el equipo: Biotecnología, Bioquímica y Biología Molecular, Ingeniería Informática, Ingeniería de Bioprocesos Alimentarios, Física y Matemáticas, y Química. Esta diversidad aporta un enfoque completo para este reto tecnológico.

Soporte y financiación necesaria

Para afrontar los gastos del desarrollo y la participación en la competición en París, han creado la Asociación iGEM Tarragona. A pesar de contar con el apoyo de la Cátedra Viña y Cambio Climático y la bodega Torres, necesitan alcanzar un total de 13.000 euros. Por eso, han lanzado una campaña de micromecenazgo y aceptan donativos vía bizum (código 11483) para sumar recursos.

Soporte científico y reconocimientos locales

Tutorías y colaboraciones

El Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) de Cataluña tutoriza a los estudiantes durante el proceso de laboratorio que realizarán este verano, aportando la experiencia necesaria para que el prototipo sea científicamente sólido y aplicable.

Premios y reconocimiento

La iniciativa ha recibido el Premio especial por la lucha contra el cambio climático del Concurso de Innovación para Jóvenes InsightPenedès, un reconocimiento que avala su aportación sostenible e innovadora para el sector vitivinícola de Tarragona.

La innovación de estos estudiantes de Tarragona podría revolucionar el control de enfermedades en la vid. La iniciativa, que combina ciencia, tecnología y compromiso ambiental, muestra cómo la juventud local puede liderar proyectos de impacto global.

Fuente del artículo: Universitat Rovira i Virgili