Freixenet ya no es catalana: la verdadera historia
Freixenet, el icono del cava catalán que acompaña a miles de villancicos, ha cerrado un capítulo histórico. Pero no, no se trata de un anuncio más para las fiestas, sino de una noticia que hace temblar Sant Sadurní d'Anoia y toda la comarca del Penedès.
La familia Ferrer, con José Luis Bonet al frente, ha dejado atrás el control de la empresa, que ahora es 100% propiedad alemana. ¿Qué ha pasado realmente con la marca que simboliza la tradición catalana del cava? Vamos a verlo de cerca.
Freixenet y Sant Sadurní: un viaje que comienza en el siglo XIX
📍 Lugar: Sant Sadurní d'Anoia
🎟️ Acceso: Público y comercial
🏛️ Organizador: Familias Ferrer, Bonet y Hevia (hasta 2018)
La historia de Freixenet no se puede entender sin el Penedès ni Sant Sadurní d'Anoia, donde Francesc Sala Ferrés fundó Casa Sala en 1861. Esta empresa recorrió pueblo tras pueblo y realizó grandes exportaciones hasta que la filoxera arrasó las viñas. Por suerte, aquel desastre dio paso a una alianza que lo cambiaría todo.
En 1911, Dolors Sala Vivé, nieta de Francesc, se casa con Pedro Ferrer Bosch, heredero de una finca con casi 18 generaciones a sus espaldas: la Freixeneda. El matrimonio creó la dinastía que haría de Freixenet un nombre universal, bautizando la compañía con el nombre histórico de la finca en 1914.
Los inicios y la lucha durante la Guerra Civil
El famoso 'Chico Freixenet' apareció durante la Exposición Universal de 1929, pero la Guerra Civil puso a prueba a la familia. Con el padre y el primogénito fusilados, y el benjamín enviado a estudiar a Inglaterra, las mujeres de la casa tuvieron que mantener la nave a flote.
El regreso de José Ferrer en 1959 marcó una nueva etapa, convirtiendo a Freixenet en un referente mundial y diseñando su expansión internacional a partir de los años 70. El cava Carta Nevada y después Cordón Negro se convirtieron en iconos que rompieron fronteras, sobre todo en América.
Las tensiones familiares y la crisis de un símbolo catalán
En la tercera generación, los doce primos de las familias Ferrer, Bonet y Hevia asumieron cargos clave. Pero no todo eran burbujas. Las disputas internas y la muerte de Pilar y Carmen Ferrer en 2016 provocaron que la propiedad cambiara de manos, y la familia alemana Henkell entró con fuerza.
Las negociaciones de 2018 acabaron con la venta del 50,6% de las acciones, que después han llegado al 100%. Ahora, Freixenet es 100% alemana, con José Luis Bonet y Pedro Ferrer como presidentes honoríficos, pero sin acciones. La marca catalana más universal, por tanto, ya no es catalana.
Los anuncios de Navidad: la estrella que marcó época
Liza Minnelli, la pionera
¿Quién no recuerda el mítico anuncio de Freixenet? Comenzó en 1977 con Liza Minnelli en Hollywood, y después desfilaron por la pantalla nombres que llenaron de estrellas nuestras noches de Navidad: Bárbara Rey, Gene Kelly, Miguel Bosé, Plácido Domingo, Penélope Cruz… hasta un largo etcétera que terminó en 2017.
Aquel momento televisivo era más que publicidad: era una tradición, un ritual navideño para muchas familias catalanas y españolas. Pero, justo cuando su espíritu parecía inmortal, surgieron problemas que nadie esperaba.
La crisis que hizo tambalear las burbujas
La crisis política catalana, la gran recesión de 2008 y, sobre todo, las disputas familiares crearon un cóctel explosivo. Freixenet nunca apoyó el proceso independentista, lo que marcó su posicionamiento público e interno. Con la pérdida de la unidad familiar, la marca perdió parte de su espíritu autóctono.
La venta a Henkell fue la chispa final. Tras unos años de expansión constante, en 2023 la compañía anunció un ERTE que afectaba a casi ocho de cada diez trabajadores. La sequía más grave del Penedès y la caída de la producción de uva pusieron la guinda al pastel.
El futuro de Freixenet: entre incertidumbres y burbujas
Una nueva etapa bajo mando alemán
Andreas Brokemper, CEO de Henkell Freixenet, ha destacado que la colaboración con las familias catalanas se ha basado en la confianza y que ahora el proyecto es llevar la marca hacia un futuro sostenible. Pero, bajo la sonrisa corporativa, la realidad es más compleja.
Las cavas modernistas de 1927, obra de Josep Ros i Ros, siguen siendo un símbolo de la historia catalana, pero la propiedad y la dirección ya no son locales. Esto genera dudas y cierta nostalgia entre los amantes del cava tradicional.
La desconexión con las raíces catalanas
Con la salida de la familia Ferrer y la venta total a la multinacional, Freixenet ha dejado atrás su condición de marca catalana. La historia de las familias Ferrer, Bonet y Hevia, que hicieron crecer la compañía, ahora queda como recuerdo y anécdota.
La comarca del Penedès y Sant Sadurní d'Anoia siguen siendo la matriz de un producto globalizado, que ahora mira hacia Europa y el mundo bajo una nueva perspectiva. ¿Pero quién se encarga de mantener el alma catalana?
Tabla resumen de la propiedad accionarial antes y después de la venta
| Accionistas | Porcentaje antes de 2018 | Porcentaje después de 2023 |
|---|---|---|
| Familia Ferrer | 42% | 0% |
| Familia Hevia | 29% | 0% |
| Familia Bonet | 21,75% (7,25% para cada uno: Pedro, Eudald, Pilar) | 0% |
| José Luis Bonet (presidente honorífico) | 7,25% | 0% |
| Henkell (empresa alemana) | 50,6% | 100% |
Reflexión final: el cava catalán que se va diluyendo
La realidad es que Freixenet ha dejado de ser una empresa catalana en sentido estricto, y eso genera cierto debate en la comarca del Penedès. La historia de las familias que hicieron crecer el cava más reconocido del país se ha cerrado, mientras que la marca mira hacia un futuro cada vez más global y menos local.
Si bien la calidad y la tradición siguen siendo valores que se intentan preservar, la soberanía empresarial ha pasado a manos extranjeras. Así que, cuando brindes con una botella de Freixenet, recuerda que detrás de cada burbuja hay una historia de familias catalanas que ahora solo son recuerdos.