Estas son las mejores patatas fritas según la OCU

Hacer el aperitivo antes de comer o cenar es un clásico español, pero elegir la patata frita correcta puede ser un auténtico lío.

Hay tanta sal, grasa y aditivos ocultos que la compra en el supermercado se convierte en un campo de minas para quien quiere cuidarse.

Qué ha analizado la OCU para valorar las patatas chips

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha hecho una especie de examen de más de 300 productos de aperitivo salado, que incluye patatas fritas de todo tipo: clásicas, onduladas, de paja, patatas con sabores, nachos, patatas chips y aperitivos vegetales.

No todo es tan fácil como coger la bolsa más bonita o la que tiene el logo ecológico delante. La OCU avisa que estos snacks son bastante grasientos y salados, así que mejor no convertirlos en un hábito.

Nutri-Score y la Escala saludable: la nota que importa

El estudio se ha basado en una herramienta que seguro has visto en las etiquetas: el Nutri-Score. Esta escala clasifica los alimentos de la A a la E, de mejor a peor, para que podamos saber si lo que comemos es una buena opción o no.

En general, las patatas chips suelen estar más bien hacia la parte baja de la escala, sobre todo por el alto contenido de sal y grasa. Pero, ¡sorpresa! hay productos con mejor nota y menos sal, y eso ya es un punto a favor.

¿Qué sal llevan de verdad estas patatas?

Si te has fijado, poco es poco cuando hablamos de estas patatas. La media ronda el 1,1 gramos de sal por cada 100 gramos de producto, que por cierto, en algunos casos puede llegar a ser casi el 80% de lo que recomiendan consumir al día (que es 5 gramos).

Las patatas clásicas sin sabores y algunos nachos se posicionan mejor, con unos 0,9 gramos de sal, y sí, hay algunas que no llevan nada.

Aditivos y aromas: Cuando el humo no es real

Quizá no te lo habías preguntado, pero muchas patatas chips llevan aditivos como el glutamato monosódico (E621), que hace que el sabor sea más intenso pero, francamente, puede que no tan saludable.

Además, otro tema curioso son los aromas de humo añadidos para simular un sabor ahumado sin haber pasado por el proceso tradicional de ahumado. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha decidido prohibir ocho de ellos a partir de junio de 2026.

Según la OCU, hay 16 productos que aún los llevan, sobre todo patatas con sabores de jamón — que, por cierto, no son tan naturales como parece.

Consejos para hacer un aperitivo menos tóxico

Si no quieres renunciar al aperitivo pero quieres que este sea menos una bomba, la OCU recomienda:

  • Buscar una lista de ingredientes corta, sin mil palabras difíciles.
  • Priorizar las opciones con menos sal, que no son pocas.
  • Evitar ultraprocesados y aditivos innecesarios, que solo hacen que el alimento pierda naturalidad.
  • Escoger productos sin aromas de humo, que pueden ser un engaño sabroso.

Alternativas más frescas y saludables

¿Por qué no probar otras cosas? Los encurtidos como los pepinillos, las cebollitas o la berenjena, o bien palitos de verdura como la zanahoria o el apio, son opciones que aportan sensación de crujiente sin cargarte de sal y grasas.

Y si puedes, apuesta por productos con certificación ecológica, que a menudo son más limpios y menos procesados.

Tabla resumen: Patatas chips según la OCU

Tipo de patatas chips Media sal (g/100 g) Aditivos destacados Nutri-Score (más favorable)
Patatas clásicas sin sabores 0,9 Pocos o ninguno A-B
Patatas con sabores (jamón, ahumadas) 1,1 - 1,2 Glutamato monosódico, aromas de humo D-E
Nachos clásicos 0,9 - 1,0 Menos aditivos B-C
Aperitivos vegetales (verduras, legumbres) Variable Generalmente menos C-B

¿Qué dicen los expertos?

Una nutricionista consultada por la OCU en 2026 recomienda: “Lo mejor es consumir estos aperitivos con moderación y siempre leyendo la etiqueta porque no todo lo que parece saludable lo es.”

También la EFSA alerta sobre el uso de aromas artificiales y recomienda estar alerta a partir de junio, cuando se prohibirán ciertos productos.

La realidad es que elegir patatas chips saludables no es imposible, pero requiere prestar atención y, sobre todo, no hacer de ello un hábito diario.