La Patata de Prades pierde hasta un 60% de la Cosecha: el calor adelanta la campaña

La necrosis hará perder entre un 40% y un 60% de la cosecha de Patata de Prades. La venta con sello IGP se aplaza hasta finales de septiembre.
Enric Domènech, un pagès de la IGP Patata de Prades, mostra una patata afectada per la necrosi
Enric Domènech, un campesino de la IGP Patata de Prades, muestra una patata afectada por la necrosis Fuente: Ariadna Escoda Padilla / Agencia Catalana de Noticias

La necrosis hará perder entre un 40% y un 60% de la cosecha de la IGP Patata de Prades. El calor intenso ha estresado las plantas, ha afectado el desarrollo de los tubérculos y ha adelantado la campaña entre una semana y quince días.

En los almacenes, los agricultores ya realizan un trabajo lento y manual: separar las patatas que podrán llevar el sello IGP de las que esconden manchas marrones en el interior. El resultado previsto es una cosecha de unos 30.000 kilos como máximo, muy lejos de los 300.000 kilos de hace 25 años.

El calor deja la Cosecha de Prades bajo mínimos

¿Qué parte de la Cosecha se perderá?

La necrosis provocará la pérdida de entre un 40% y un 60% de la cosecha de la IGP Patata de Prades, según ha explicado Eugeni Coll, presidente del organismo. La afectación compromete el desarrollo de los tubérculos y obliga a revisar las piezas antes de ponerlas a la venta.

En el caso de Enric Domènech, uno de los agricultores más jóvenes del sector —aunque tenga más de cincuenta años—, el descarte llegará aproximadamente a la mitad de la producción de este año. A la necrosis provocada por el calor se añade la afectación del gusano del alambre.

La cifra da una idea clara del golpe recibido por un cultivo con menos de una decena de agricultores dedicados a producir patatas con sello IGP. Las fincas están repartidas por los municipios de las Montañas de Prades, de modo que el problema no queda concentrado en una sola explotación.

Aspecto Dato comunicado
Pérdida prevista Entre un 40% y un 60%
Cosecha máxima prevista este año 30.000 kilos
Producción hace 25 años Unos 300.000 kilos
Agricultores con sello IGP Menos de una decena

¿Qué ha provocado la afectación?

Las altas temperaturas son una de las causas de la necrosis. Eugeni Coll ha explicado que durante muchos días seguidos se han alcanzado registros de 30, 35 y 34 grados, mientras que por la noche la temperatura ha bajado poco. Este estrés térmico ha perjudicado la planta y el desarrollo de las patatas.

El calor ha modificado, incluso, el calendario habitual del cultivo. Si años atrás la siembra se hacía entre principios de mayo y la arrancada llegaba a principios de septiembre, este año los trabajos se han adelantado a mediados de abril y a finales de agosto.

La planta no mira el calendario. Cuando la temperatura aprieta durante días y las noches no refrescan suficiente, el ritmo del cultivo cambia. Para los agricultores de Prades, esto significa empezar antes y descartar más patatas, una combinación que deja poco margen para corregir el resultado.

La venta con sello IGP se aplaza hasta finales de septiembre

¿Por qué los agricultores esperarán antes de vender?

La venta de las patatas con denominación IGP se retrasará hasta finales de septiembre para facilitar la selección de los tubérculos afectados. El retraso permitirá identificar mejor las piezas que presentan señales externas relacionadas con la necrosis.

Las principales pistas son los brotes que aparecen antes de tiempo y la dureza de las patatas. Aun así, la necrosis se manifiesta sobre todo con manchas marrones en el interior, de modo que la revisión exige experiencia y una observación minuciosa.

  • Los agricultores separan los tubérculos destinados a la IGP.
  • La selección se hace manualmente y de manera lenta.
  • Los brotes prematuros y la dureza pueden alertar de una afectación.
  • La venta con sello IGP se aplaza hasta finales de septiembre.

Este retraso no es una cuestión menor para un producto con una producción tan limitada. Cada pieza que pasa el filtro representa una parte de la cosecha que aún puede llegar al mercado con la denominación protegida.

¿Qué hay en juego para los productores?

Los agricultores temen que las patatas afectadas perjudiquen la confianza del mercado. Enric Domènech ha advertido que el consumidor podría perder confianza en estas patatas no solo este año, sino también en cosechas posteriores.

La preocupación tiene una raíz muy concreta: el productor sabe qué patatas ha arrancado, pero no puede dar por hecho que todas las que saldrán del almacén sean las que esperaba vender. Domènech lo ha resumido así: las patatas que llevó al almacén eran las que pensaba que sacaría, pero las que saldrán para la venta no serán las mismas.

En este punto, el sello IGP deja de ser solo una identificación comercial. Se convierte en el resultado de una selección pieza por pieza, hecha bajo la mirada entrenada de los agricultores. Y este año esta selección será especialmente exigente.

Un cultivo que ya produce diez veces menos

¿Cómo ha cambiado la Producción de Patata de Prades?

La producción prevista este año es de unos 30.000 kilos como máximo, mientras que hace 25 años se arrancaban aproximadamente 300.000. La diferencia es de 270.000 kilos y deja la cosecha actual en una décima parte de aquella cifra.

Este descenso ayuda a entender por qué una pérdida de entre el 40% y el 60% tiene tanto peso para los municipios de las Montañas de Prades. No se trata de un cultivo con cientos de productores que puedan compensar una mala temporada: hay menos de una decena de agricultores con producción destinada al sello IGP.

Para el lector, el dato también explica por qué la patata con denominación no se puede tratar como una cosecha cualquiera. Cuando la producción máxima prevista es de 30.000 kilos y una parte importante se descarta, cada revisión en el almacén pesa mucho en el resultado final.

¿Qué salida plantea Enric Domènech?

Enric Domènech se plantea diversificar aún más su producción agrícola a raíz de la situación. Ahora mismo trabaja con el nogal, el lúpulo, la avellana, la manzana de montaña, la huerta y la patata.

Su explotación muestra cómo los agricultores intentan repartir el riesgo entre varios cultivos. Este año, la patata queda castigada por la necrosis y el gusano del alambre, mientras que el resto de producciones forman parte de una actividad agrícola más amplia.

La situación de Domènech no es muy diferente de la del resto de productores de Patata de Prades, que también han adelantado la siembra y la arrancada por las altas temperaturas. El calendario se ha movido, la cosecha se ha reducido y el trabajo de selección se ha multiplicado. La patata llega antes; la tranquilidad, no.

La IGP Patata de Prades afronta una campaña con una pérdida prevista de entre el 40% y el 60%, una venta aplazada hasta finales de septiembre y una cosecha máxima de unos 30.000 kilos. Detrás de estas cifras hay menos de una decena de agricultores, horas de selección manual y la necesidad de proteger la confianza en un producto que ya produce diez veces menos que hace 25 años.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta cosecha de la IGP Patata de Prades se perderá?
La necrosis provocará la pérdida de entre un 40% y un 60% de la cosecha, según Eugeni Coll, presidente del organismo de la IGP.
¿Cuándo se pondrán a la venta las patatas con sello IGP?
La venta se aplaza hasta finales de septiembre. Los agricultores quieren disponer de más tiempo para separar manualmente los tubérculos afectados.
¿Cuántos kilos de patata se prevén cosechar este año?
La cosecha será, como máximo, de unos 30.000 kilos. Hace 25 años se arrancaban aproximadamente 300.000.
¿Cómo se detecta la necrosis?
La principal evidencia son las manchas marrones que aparecen en el interior. Los brotes prematuros y la dureza del tubérculo pueden dar pistas externas.

Fuente del artículo: Ariadna Escoda Padilla / Agencia Catalana de Noticias