Montblanc, 50 años después: el legado sorprendente de la Marcha
La Marcha de la Libertad dejó en Montblanc un legado de movilización pacífica, democracia y defensa de las libertades. Cincuenta años después, una exposición recupera sus documentos mientras una caminata hasta Poblet vuelve a poner los hechos ante la memoria colectiva. Una historia que aún interpela.
Imaginad a los marchantes detenidos por las cargas policiales cuando intentaban llegar al monasterio de Poblet. Aquel 12 de septiembre de 1976, la represión impidió culminar el recorrido previsto, pero no borró el significado de la movilización. Ahora, Montblanc recupera aquella escena y el papel que tuvo en la aparición de nuevos movimientos ciudadanos pacifistas.
¿Qué representó la Marcha de la Libertad?
Para los lectores de la Conca de Barberà, la Marcha no es una referencia lejana: Montblanc fue el escenario final y Poblet, el destino que los participantes no pudieron alcanzar públicamente. Su historia explica cómo una iniciativa pacífica convirtió pueblos y ciudades en espacios de reivindicación democrática durante los primeros años de la transición.
¿Cómo se organizó la movilización?
La iniciativa se planteó el verano de 1976 como una movilización en todo el País Valenciano. Los participantes se dividieron en seis columnas y recorrieron cerca de 300 pueblos de Cataluña, el País Valenciano y las Islas Baleares.
El lema era claro y directo: «Pueblo catalán. Ponte a caminar». No se trataba solo de recorrer territorio. Los marchantes difundían las reivindicaciones del movimiento democrático y mantenían vivo un mensaje político en un momento en que las autoridades franquistas aún imponían una fuerte vigilancia.
La movilización reclamaba principalmente tres objetivos:
- La libertad.
- La amnistía.
- El Estatuto de autonomía.
Esta combinación de reivindicaciones convirtió la Marcha en una de las expresiones más destacadas de la voluntad de una parte importante de la sociedad catalana de avanzar hacia un sistema democrático. El recorrido, además, permitió compartir estas demandas con muchas poblaciones del Principado.
¿Por qué sigue siendo una referencia?
La fuerza de la Marcha no depende solo del número de pueblos visitados ni de la duración del recorrido, que se prolongó durante más de dos meses. Su valor radica en la forma de organizar una protesta colectiva sin recurrir a la violencia, a pesar de la prohibición expresa de las autoridades franquistas.
Aquella experiencia mostró que la ciudadanía podía coordinarse, desplazarse y transmitir un programa democrático en unas circunstancias adversas. Caminar también podía ser una forma de plantar cara. Esta es una de las razones por las que los antiguos participantes reivindican su relación con iniciativas pacíficas posteriores.
¿Qué pasó en Montblanc y Poblet?
Para los vecinos de Montblanc y de la Conca de Barberà, este episodio tiene un componente territorial muy concreto: la comarca se convirtió en el punto final de una movilización que había atravesado una parte importante del país. Las cargas policiales impidieron que la marcha llegara a Poblet en torno al Once de Septiembre.
¿Cómo actuó la represión franquista?
La prohibición de la iniciativa no detuvo a los marchantes. Durante el recorrido tuvieron que hacer frente a la vigilancia, a numerosas detenciones, a multas y a la represión policial, en un ambiente que dificultaba cualquier concentración pública con reivindicaciones democráticas.
En Montblanc, la represión se concretó en cargas contra los participantes. El objetivo era llegar a Poblet, pero la intervención policial impidió que la movilización culminara de manera abierta. Solo algunos participantes pudieron llegar al monasterio clandestinamente.
El desenlace explica por qué Montblanc ocupa un lugar central en la memoria de la Marcha. No fue una parada más del recorrido, sino el espacio donde la movilización topó directamente con la represión franquista y donde quedó interrumpido su objetivo final.
¿Qué significado tiene hoy ese episodio?
El recuerdo de los hechos permite entender el contraste entre la naturaleza pacífica de la iniciativa y la respuesta de las autoridades. Los marchantes no abandonaron la movilización, pero tuvieron que adaptarse a la vigilancia, a las detenciones y a las restricciones impuestas.
Esta tensión ayuda a explicar el simbolismo que los participantes atribuyen a aquella hazaña. La marcha expresaba la voluntad de una parte importante de la sociedad catalana de dejar atrás la dictadura franquista, y Montblanc quedó asociado a la resistencia de aquel proyecto democrático.
La conmemoración recupera, por tanto, una memoria local que al mismo tiempo tiene una dimensión nacional. Lo que pasó entre Montblanc y Poblet conecta una experiencia concreta con una movilización que había recorrido Cataluña, el País Valenciano y las Islas Baleares.
¿Cómo se reivindica ahora el legado pacifista?
Para el lector que quiera acercarse a los hechos, la conmemoración ofrece dos formas complementarias: consultar documentos en la exposición y recorrer físicamente el tramo entre L’Espluga de Francolí y Poblet. La memoria no queda cerrada en un archivo; se presenta con materiales y una actividad abierta al territorio.
¿Qué se puede ver en la exposición de Montblanc?
La exposición «1976-2026. 50 años de la Marcha de la Libertad» se puede visitar en el Archivo Comarcal de la Conca de Barberà, en Montblanc. La muestra tiene carácter itinerante y reúne materiales de la época para reconstruir los hechos.
Entre los documentos que se pueden encontrar están:
- Octavillas vinculadas a la movilización.
- Fotografías de archivo.
- Recortes de la prensa de la época.
La selección permite ver cómo se explicó la Marcha y qué testimonios materiales han conservado su recuerdo. La voluntad de los organizadores es trasladar los valores democráticos a las generaciones presentes y futuras, haciendo que los documentos sirvan como punto de partida para hablar de libertad, amnistía y autogobierno.
¿Qué relación tiene con las movilizaciones del procés?
Los antiguos integrantes consideran que la Marcha contribuyó a mostrar otras maneras de organizarse mediante el pacifismo. Pilar Magrinyà ha relacionado aquella experiencia con las movilizaciones independentistas posteriores, especialmente con las llamadas marchas por la libertad.
Según su testimonio, ella también participó y pensó que aquellas marchas eran una continuidad de la iniciativa de 1976, pero sin la represión que habían sufrido entonces. La comparación no elimina las diferencias entre los dos momentos: la misma Magrinyà admite que la situación había cambiado y que todavía no se había conseguido todo lo que querían.
Este matiz es clave. El legado no se presenta como una copia exacta ni como una respuesta acabada, sino como una experiencia que dejó formas de organización y una cultura de protesta pacífica. La memoria, cuando se conserva con nombres, lugares y documentos, deja de ser una consigna abstracta.
La conmemoración incluye una caminata entre L’Espluga de Francolí y Poblet, con un recorrido de poco más de tres kilómetros. La actividad se realiza esta tarde, coincidiendo con el efeméride, y permite rememorar los hechos sobre el mismo territorio que conecta la movilización con su destino previsto.
La caminata forma parte de la conmemoración oficial «1976. 50 años de luchas democráticas». Junto a la exposición itinerante, ofrece una manera sencilla y visible de mantener presente una movilización que fue prohibida, perseguida y, a pesar de todo, sostenida por sus participantes.
Cincuenta años después, Montblanc concentra documentos, testimonios y un recorrido que explican una misma historia: la de una ciudadanía que reclamó libertad, amnistía y Estatuto de autonomía caminando de pueblo en pueblo. La Marcha de la Libertad, la represión vivida en Montblanc y su legado pacifista continúan formando una memoria útil para entender cómo se abrieron paso las luchas democráticas.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué fue la Marcha de la Libertad?
- Fue una movilización pacífica de los Países Catalanes durante el verano de 1976. Dividida en seis columnas, recorrió cerca de 300 pueblos y reivindicó libertad, amnistía y Estatuto de autonomía.
- ¿Qué pasó en Montblanc en 1976?
- Las cargas policiales impidieron que los participantes llegaran públicamente a Poblet. Solo algunos marchantes pudieron llegar al monasterio de manera clandestina.
- ¿Qué incluye la conmemoración de los 50 años?
- Incluye la exposición itinerante «1976-2026. 50 años de la Marcha de la Libertad» en el Archivo Comarcal de la Conca de Barberà y una caminata de poco más de tres kilómetros entre L’Espluga de Francolí y Poblet.
Fuente del artículo: Ariadna Escoda / Agencia Catalana de Noticias

