Tres socios manresanos que revolucionan el café de especialidad
Manresa no es solo una ciudad de tradiciones; desde hace un año, un local en el Passeig se ha puesto a hablar de café de una manera muy especial. Tres jóvenes socios han tomado las riendas de una antigua cafetería y la han transformado en algo más que una simple taza.
Pero no todo ha sido fácil. Sin experiencia en hostelería, han tenido que aprender el oficio a base de jornadas maratonianas. ¿La clave? Un café de especialidad que no solo se bebe, sino que se vive.
Tres jóvenes y un proyecto para hacer del café una excusa
Los hermanos Khalid y Soufyan Haddouthi, con 25 y 21 años, junto con su primo Oussama Adbib, de 24, no son los típicos propietarios de cafetería. Su negocio, Lola’s Factory, es un punto de encuentro en el centro de Manresa que va más allá del café que sirven. Quieren que sea un espacio donde la gente se sienta como en casa, un lugar donde las historias se mezclan entre tazas y risas.
Hace justo un año asumieron el local, que ya tenía su público fiel. Pero el reto era mantener la calidad y el calor humano que lo hacían especial. Sin experiencia previa en hostelería, tuvieron que aprender al instante el arte de preparar un café que no fuera cualquier cosa.
Un negocio nacido de la ilusión y la complicidad
Desde el inicio, la clave fue ponerle ganas. “Hacer que la última taza del día salga como la primera”, explica Oussama. Y para eso, trabajaron jornadas maratonianas, con horas que se alargaban hasta la noche.
La proximidad con los clientes ha sido fundamental. Al principio, muchos se dirigían a ellos en castellano, pero ellos les sorprendían hablando catalán, a pesar de su aspecto marroquí. Este detalle acabó forjando una relación de confianza y familia con la clientela.
Café de especialidad: más que un producto, una filosofía
El producto estrella de Lola’s Factory es el café de especialidad. No es un café cualquiera. Lleva una certificación que garantiza la trazabilidad y la calidad. Desde el cultivo hasta el momento de servirlo, todo está cuidado con precisión.
Khalid explica que el sabor y el aroma cambian radicalmente cuando se asegura que todo el proceso está hecho con el máximo cuidado. No es solo el gusto, sino toda la experiencia que ofrecen.
Espacio para socializar en tiempos de cafés rápidos
En muchos sitios solo sirven bebidas para llevar, y el ambiente queda frío y distante. Pero en Lola’s Factory, la idea es crear un lugar donde la gente pueda quedarse, hablar y sentirse a gusto. Oussama subraya que quieren que sea un espacio de complicidad, un lugar para hacer amigos o simplemente encontrar compañía.
Con esta filosofía, ya piensan en replicar la fórmula en otros lugares de la ciudad, porque la demanda de café de especialidad crece año tras año.
Reto y futuro: la dificultad de emprender en Manresa
A pesar del éxito, no todo es un camino de rosas. Los tres socios son conscientes de que emprender comporta obstáculos, especialmente por la inversión inicial y las dificultades burocráticas.
Reclaman más facilidades para los nuevos negocios, porque creen que dar vida a los comercios locales es esencial para mantener la vitalidad de la ciudad y ofrecer espacios donde socializar.
El valor de la tradición y la innovación
Una cosa está clara: esta cafetería no solo sirve café. Sirve experiencias, complicidades y un trozo de barrio que los tres socios han sabido hacer suyo. Según Khalid, el futuro pasa por seguir apostando por la calidad y por mantener la esencia que los hace únicos.
Lola’s Factory es prueba de que con ganas, perseverancia y una buena taza de café, se pueden romper esquemas y convertir un negocio en un lugar casi familiar.
Si te apetece comprobarlo, el local está en Passeig de Manresa, abierto de lunes a sábado, con un horario que se adapta a las ganas de café y conversación de la ciudad.
Ajuntament de Manresa ofrece más información sobre el comercio local e iniciativas para emprendedores.