El secreto de Ferran Adrià para reinventar los guisantes en conserva

Cuando abres un bote de guisantes en conserva, ¿qué te viene a la cabeza? Un plato sencillo, sin mucha historia, ¿verdad? Pues Ferran Adrià tiene una manera muy especial de darle la vuelta a esa percepción.

El reputado chef catalán, famoso por revolucionar la cocina con El Bulli, explica que hay un truco para convertir este ingrediente humilde en una delicia que hace pensar en estrellas Michelin.

El truco de Ferran Adrià para mejorar los guisantes de bote

¿Abrir un bote de guisantes y echarlos a la sartén con un poco de aceite y quizá unas tiras de jamón? Demasiado fácil, demasiado básico.

Lo que propone Ferran Adrià es precisamente lo contrario: no se trata de tapar el producto sino de potenciarlo. El chef insiste en que el secreto no está en añadir jamón o aceite directamente, sino en triturar los guisantes e incorporarles mantequilla, que les da una textura y un sabor que nunca habrías imaginado en un bote.

Pero antes de cualquier otra cosa, el primer paso es indispensable: escurrir y lavar los guisantes bajo el grifo. Esto elimina el líquido de conservación y cualquier sabor residual que pueda hacer que el plato pierda frescura.

El proceso clave para resucitar los guisantes

Una vez limpios, los guisantes se dejan hidratar, cosa que ayuda a recuperar una textura más firme y agradable al paladar. Después, una vez escurridos y secados ligeramente, hay que hacer un salteado rápido en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Atención: no se trata de cocinarlos mucho, sino de un golpe de calor rápido para que cojan temperatura y absorban el aroma del aceite. Al terminar, el toque mágico es añadir mantequilla y un poco de sal, que aportan cremosidad y reducen la acidez del bote.

¿Cómo acompañar estos guisantes de estrella Michelin?

Si el guiso ya cobra otra dimensión, lo que le pongas al lado puede hacer que el plato se eleve o caiga en el olvido. El maestro Adrià sugiere contrastes: lo salado y crujiente del jamón serrano, la intensidad de un queso curado rallado o la melosidad de una yema de huevo.

Pero no solo eso: el chef recomienda un toque crujiente extra con almendras tostadas o migas de pan frito que aporten textura. Y para acabar, un poco de hierba fresca como cebollino o perejil, que le dará una frescura que equilibra el conjunto.

Consejos para emplatar como un profesional

Los guisantes no se echan en cualquier plato. La presentación cuenta. Adrià insiste en servirlos en un plato hondo, con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal por encima.

Así, un bote sencillo puede transformarse en un plato digno de cualquier restaurante con estrella Michelin.

Ingredientes y pasos para seguir la receta de Adrià

Paso Instrucciones
Paso 1 Escurrir bien los guisantes y lavarlos bajo el grifo para eliminar el líquido de conservación.
Paso 2 Escurrir y secar ligeramente, después saltear un minuto en una sartén con aceite de oliva bien caliente.
Paso 3 Retirar del fuego, añadir mantequilla y remover hasta que se funda.
Paso 4 Ajustar la sal y servir inmediatamente con los acompañamientos elegidos.

¿Qué aporta un bote de guisantes en conserva a tu dieta?

Quizá no les das mucha importancia, pero los guisantes de bote no son solo prácticos sino también saludables. Contienen entre 45 y 79 calorías por 100 gramos, variación que depende sobre todo de la cantidad de azúcar que cada marca añada.

Su contenido en grasas es bajo, menos del 1%, y tienen un buen aporte de proteínas, alrededor de 5,6 gramos por ración. También son ricos en fibra dietética, vitaminas A, C y K, y minerales como hierro y calcio.

Esto los hace ideales incluso para personas con la tensión alta, ya que la sal se administra en cantidades moderadas.

Si quieres saber más datos oficiales, el Ayuntamiento de Barcelona ofrece información nutricional fiable y actualizada (barcelona.cat).

La clave para hacer brillar los guisantes sencillos

Está claro que no se trata solo de cocinar sino de tratar el producto con respeto e inteligencia. Siguiendo los pasos de Ferran Adrià, cualquiera puede convertir un guiso cotidiano en un plato que sorprende.

Como dice él mismo, “los guisantes no son un mal producto, pero hay que saber sacarles partido”. Y ya sabes, no es cuestión de añadir chorradas, sino de entender qué necesita realmente el ingrediente.

Además, el juego de texturas y contrastes hace que la boca no se aburra: un punto cremoso, un toque crujiente y la frescura de una hierba. Este es el secreto para ir más allá del bote.

Con estas sencillas indicaciones, puedes llevar el bote de guisantes de la estantería a la mesa de un restaurante con estrella Michelin.