Los cuatro hijos y esposa de Josep Ferrer se reparten el 42,75%
Freixenet vive un momento clave con la distribución accionarial entre la familia Ferrer Sala, tras la muerte de su histórico presidente de honor.
Cuatro hijos y la mujer de Josep Ferrer se reparten casi la mitad de la cava catalana, manteniendo el equilibrio con el accionista alemán. Pero, ¿qué supone esto para la empresa y su futuro?
Herencia y acciones: ¿quiénes son los nuevos accionistas?
El 42,75% de las acciones de Freixenet que aún poseía Josep Ferrer Sala se reparten ahora entre sus cinco herederos: Dolores, Mercedes, José María, Pere Ferrer y Gloria Noguer, su mujer. Cada uno de ellos, según fuentes consultadas, recibe un 8,55% aproximadamente, dividiendo su parte a partes iguales.
Esto mantiene el equilibrio accionarial en 50% por parte de las familias fundadoras y 50% por Henkell, la compañía alemana que compró la mitad de la cavista en 2018. Josep Ferrer había sido hasta ahora el único que no había vendido sus acciones, al contrario que otros miembros familiares que se desvincularon del grupo.
La bicefalia ejecutiva se mantiene
A pesar del cambio en el accionariado, a nivel ejecutivo no hay novedades: Andreas Brokemper, CEO de Henkell Freixenet, y Pere Ferrer, representante de los accionistas familiares, continúan liderando la empresa conjuntamente. El pacto de socios firmado hace ocho años preserva así esta dualidad que garantiza la continuidad de la marca.
Josep Ferrer, el hombre que marcó una era
Entró en Freixenet en 1947 y al frente desde 1959, Josep Ferrer fue presidente hasta 1999 y después presidente de honor hasta su muerte. Resistió la venta parcial de la compañía en 2016, cuando otras familias decidieron marcharse por discrepancias en la rentabilidad. La empresa mantiene su esencia, pero ahora su historia queda en manos de sus hijos y esposa.
Los retos actuales de Freixenet
La sequía ha sido un quebradero de cabeza para Freixenet, que ha visto cómo la producción de uva cae en un momento convulso y ha dejado la Denominación de Origen Cava, una decisión que da que pensar. La empresa también ha anunciado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 154 trabajadores, una muestra clara de la tensión interna.
En un contexto de pluviometría irregular y de caída de los precios de la uva, Freixenet ha sufrido una disminución significativa de sus márgenes, aunque la facturación conjunta con Henkell ha crecido ligeramente hasta 1.250 millones de euros en 2024.
Un modelo productivo en revisión
La firma ha admitido que en 2024 se vio afectada por los altos costes de las materias primas y por tres años de intensa sequía en la zona del Penedès. Así, la compañía ha decidido reorientar su estrategia, dejando de vender cava bajo la marca Freixenet en países como Alemania, Austria y Suiza, y apostando por espumosos de otras regiones como el prosecco o vinos sin alcohol.
Negociaciones laborales y futuro sostenible
Otro de los frentes es la negociación del convenio colectivo para 2026, que aún no ha avanzado mucho. Freixenet quiere garantizar la sostenibilidad de su modelo a largo plazo, con una política de contención de gastos que se ha hecho más estricta después de los últimos años complicados.
Tabla: Distribución accionarial de Freixenet tras el traspaso de Josep Ferrer
| Accionista | Porcentaje Acciones |
|---|---|
| Dolores Ferrer | 8,55% |
| Mercedes Ferrer | 8,55% |
| José María Ferrer | 8,55% |
| Pere Ferrer | 8,55% |
| Gloria Noguer (esposa) | 8,55% |
La realidad es que, con este reparto, los herederos de Josep Ferrer aseguran la presencia y la voz de la familia fundadora en un momento en que el mercado y las condiciones de producción cambian a gran velocidad.
Los nuevos accionistas afrontan la difícil tarea de mantener vivo el espíritu de Freixenet mientras la compañía se adapta a los retos climáticos y de mercado. La bicefalia ejecutiva, el pacto accionarial intacto y la necesidad de renovar su oferta reflejan un momento de transición, en el que cada uno de los herederos tendrá un papel clave.