Deja de freír el beicon: cómo cocinarlo más crujiente y sabroso

El beicon es un clásico en muchas mesas, pero quizá no lo cocinas como es debido. ¿Has probado alguna vez a freírlo y acabar con un trozo carbonizado? No eres el único.

Mucha gente sigue echándolo a la sartén con aceite, pero el resultado no siempre es el que esperan. ¿Y si te contamos que hay otra manera, más fácil y con un toque especial que cambia el juego?

Por qué no hace falta freír el beicon

Freír el beicon es una costumbre muy arraigada, pero deja que te explique por qué no es la mejor opción. Cuando el beicon se fríe, su naturaleza grasa hace que esta se derrita rápidamente, y esa grasa acaba quemándose.

¿El resultado? Un color marrón oscuro casi negro y un sabor amargo que mata todo lo que hace al beicon especial. Además, el exceso de cocción hace que pierda el equilibrio entre crujiente y jugoso, esa magia que todo el mundo busca.

Y sí, quizá te gusta el beicon muy crujiente, pero ir demasiado lejos con la sartén es como pasarse de sal en las bravas: puede estar bien, pero se pierde la esencia.

El problema de la sartén

Además, la manera tradicional de hacerlo en la sartén con aceite o sin él hace que sea difícil controlar la textura final. Un pequeño descuido y adiós sabor. También hay que vigilar que no haga humo ni se pegue.

Alternativas que te cambian la vida

Hay una opción que cada vez gana más adeptos, sobre todo entre los que no quieren preocuparse tanto: el horno.

Cocinar el beicon al horno: el secreto mejor guardado

Puede parecer demasiado fácil para ser cierto, pero poner el beicon al horno es la manera más segura de tenerlo crujiente, con aroma y sabor intactos.

Solo hay que poner las láminas en una bandeja, encender el horno y dejar que haga su magia. Esto hace que la grasa se vaya derritiendo lentamente y que el beicon coja un punto ligeramente ahumado y siempre uniformemente crujiente.

Las bondades del horno

Cocinar al horno evita que el beicon se queme en algunas zonas y quede crudo en otras. Además, puedes ajustar el tiempo para conseguir la textura que más te gusta, ya sea más tierna o super crujiente.

Consejos prácticos para el éxito

  • Precalienta el horno a 200 ºC
  • Coloca el beicon separado en una bandeja con papel de horno
  • Déjalo unos 10-15 minutos, vigilando los últimos minutos
  • Retira y deja reposar un par de minutos para que coja costra

La voz de los expertos: qué dice el chef Justin McChesney-Wachs

Justin McChesney-Wachs, fundador de Salt Pepper Skillet, no tiene dudas: “La mejor manera de cocinar beicon es al horno. Cuando lo pruebas, no quieres volver atrás.”

Él mismo afirma que hacerlo al horno te permite controlar perfectamente el punto de crujiente y que se mantiene todo el sabor. Para quien se lo pregunte, este método es muy popular en Estados Unidos y va llegando a nuestra casa para quedarse.

Un cambio sencillo, un resultado que enamora

Si eres de los que siempre ha freído el beicon, prueba el horno la próxima vez y fíjate en el cambio. El sabor es más limpio, menos graso y con un toque que recuerda a la brasa.

Dónde encontrar más información

Para los más faltos de tiempo o que quieren verlo en acción, hay vídeos y tutoriales que explican cómo prepararlo al horno sin complicaciones.

Aspecto Frito Horno
Control de la textura Difícil Fácil y ajustable
Sabor final Puede quemarse Crujiente con aroma ahumado
Tiempo de cocción Rápido pero arriesgado Un poco más lento pero seguro
Limpieza Aceite y salpicaduras Sin aceite, menos suciedad

Si quieres más detalles, puedes consultar la web oficial de alimentos y cocina del Ayuntamiento de Barcelona para información complementaria aquí.

Conclusiones que cambian la manera de hacer beicon

Dejar de freír el beicon no es solo una cuestión de limpieza o facilidad. Se trata de conseguir un sabor más intenso, una textura especial y un toque que solo el horno puede dar.

La realidad es que, una vez lo pruebas, no vuelves a la sartén. Y las palabras de un experto como Justin McChesney-Wachs solo refuerzan esta idea: come beicon mejor, sin complicarte la vida.