Cómo cocinar calçots en casa sin braseros ni tejas
La temporada de calçots no es solo una excusa para hacer fiesta al aire libre. Pero, cuando no puedes encender un brasero de sarmientos ni tienes tejas a mano, ¿qué haces?
Hacer calçots en casa parece misión imposible, pero hay trucos que nadie te explica.
La tradición del calçot y su fiesta
Los calçots son un clásico del invierno en Cataluña, especialmente en Valls, donde su variedad típica, Allium cepa L., se cultiva con el método de "calzar": cubrir la parte blanca con tierra para hacerlos más tiernos y dulces. Esta verdad tan simple apenas explica el impacto que tiene la calçotada, un asunto social donde la brasa y la salsa romesco son protagonistas.
Pero, aquí está la trampa: la fiesta exige brasas de sarmientos y tejas para cocinar. Si no tienes ninguno de los dos, no te preocupes, porque hay vida más allá de los fuegos tradicionales.
Cómo cocinar calçots en casa sin brasero ni tejas
Calçots al horno: la alternativa sencilla
Primero, corta bien las raíces y quita la capa exterior terrosa. Después, lava y seca. Recorta la parte verde para que ocupen menos espacio. En una bandeja, pon un poco de sal, distribuye los calçots en una sola capa y vuelve a poner sal por encima. Al horno, 200ºC durante 15 minutos y después déjalos reposar 5 minutos dentro del horno apagado. ¿Resultado? Calçots tiernos, sin necesidad de fuego vivo.
La plancha: para los que quieren control total
Empieza igual que antes: raíces cortadas, capa exterior retirada y parte verde recortada. Con un poco de aceite en la plancha bien caliente, coloca los calçots en pequeños grupos. Déjalos 10-15 minutos, que se ennegrezcan sin miedo. Una vez hechos, salpimienta, envuélvelos en papel y déjalos reposar para terminar de cocerse con su propia humedad.
Calçots en la freidora de aire y la sorpresa del rebozado
Freidora de aire: modernidad y comodidad
La manera más hipster de cocinar calçots. Cortar y limpiar igual, pero recorta más la parte verde para que entren bien. Ponerlos en la freidora de aire a 200ºC durante 15 minutos por tandas. Salen doraditos y suaves por fuera, ideales para aquellos con prisa o sin paciencia para la brasa.
Rebozados: qué hacer con los calçots sobrantes
Si algún calçot se escapa del banquete del día anterior (cosa rara, ya que desaparecen rápido), córtalo al tamaño que quieras, rebózalo con huevo y pan rallado, y fríelo en aceite caliente. ¿El resultado? Un snack crujiente que parece una nueva tapa de autor.
La salsa romesco: el alma del calçot
Sin la salsa romesco o su versión salvitxada, la calçotada no tiene sentido. Esta salsa, hecha con ñoras, almendras, avellanas, ajo, tomate y aceite de oliva, acompaña perfectamente el sabor dulce y ahumado de los calçots. Y sí, hacerla en casa es más fácil de lo que crees.
| Ingredientes Básicos | Tiempo de Cocción | Calorías Aproximadas |
|---|---|---|
| Calçots, sal, aceite de oliva, salsa romesco | 15-20 minutos según el método | 80-100 kcal por 100 g |
El chef Jordi Calvera Solé comenta que "cocinar calçots sin fuego vivo puede parecer una herejía para los puristas, pero el resultado es sorprendente y, sobre todo, accesible para todo el mundo" (2026).
Si te interesa saber más sobre la cultura de los calçots, el ayuntamiento de Valls ofrece información oficial aquí.
Consejos finales para una calçotada doméstica perfecta
No hace falta tener tejas ni montar una hoguera para disfrutar de una calçotada como es debido. Elige el método que mejor se adapte a tu espacio y tiempo, pero no te olvides de la salsa romesco, que es la reina del baile.
Y si sobran calçots, el rebozado es la mejor excusa para una tapa inesperada. Así que ya lo sabes: la tradición no está reñida con la improvisación.