Campo claro bajo control: 39 pisos con luz conectada y riesgo de incendio
Campclar no es solo un nombre en Tarragona, es un barrio donde la inseguridad ya toca a la puerta de casa. Entre pisos con conexiones ilegales de luz y agua, puntos de venta de droga y un clima de tensión constante, los vecinos ya no aguantan más.
Los Mossos d'Esquadra, junto con la Guardia Urbana, la Policía Nacional y técnicos de Endesa, EMATSA y la Agencia de la Vivienda de Cataluña, desplegaron un macrooperativo para frenar esta bomba de relojería.
Operativo policial en Campclar: datos que no engañan
Detenciones e inspecciones
En total, se inspeccionaron 48 viviendas ocupadas en la plaza del Río Llobregat. La acción permitió identificar a 84 personas y detectar 8 ocupaciones ilegales. Además, se han abierto 4 expedientes de expulsión para poner orden en un entorno cada vez más caótico.
Conexiones fraudulentas de luz y agua
¿Lo más alarmante? 39 pisos con conexiones ilegales de luz, con un consumo defraudado que equivale al de un barrio entero de 140 viviendas. Algunas de estas ingeniosas pero peligrosas instalaciones estaban tan mal hechas que se ha tenido que cortar el suministro en 30 pisos para evitar incendios o electrocución.
En cuanto al agua, se detectaron 23 conexiones fraudulentas y se efectuaron 10 cortes de servicio. Todo un caos que pone en riesgo la seguridad y la salud de los vecinos.
La realidad que sufre Campclar
Puntos de venta de droga y tensión constante
Los vecinos no solo luchan contra la precariedad del suministro, sino contra un problema mayor: puntos de venta de droga que funcionan sin casi ningún control. La entrada y salida continua de personas genera una sensación de impunidad y una tensión que hace que la convivencia se vuelva insostenible.
Riesgos que ponen en peligro a las familias
Este no es un problema menor. Las conexiones eléctricas fraudulentas y las ocupaciones ilegales ponen en peligro la seguridad de todos: vecinos, familias, servicios de emergencia y cualquiera que deba intervenir cuando la irresponsabilidad acaba convirtiéndose en tragedia.
Lo que queda por hacer y lo que espera Campclar
Garantizar la seguridad sin excusas
El objetivo de este macrooperativo es claro: garantizar la seguridad y prevenir riesgos derivados de las conexiones ilegales y la degradación del barrio. Pero la tarea no termina aquí. Hay que continuar con inspecciones, sanciones y un seguimiento constante para que Campclar deje de ser sinónimo de peligro.
Vecinos que no quieren rendirse
Los habitantes de Campclar quieren convivencia y tranquilidad, no vivir pendientes de un corte de luz o de una pelea en el rellano. La presión social y la implicación de las administraciones son clave para que este barrio recupere su dignidad.
La seguridad no se negocia. La convivencia tampoco. Y cuando el descontrol se instala, alguien debe actuar para poner orden.
Fuente: Instagram @semper.tropic (El Caso / CME), Instagram @guardiaurbanatgn