Lanuza, el pueblo que casi desapareció y ahora es un destino mágico
Hace cincuenta años, Lanuza casi dejaba de existir. Un pueblo abandonado, silencioso, casi olvidado en el Pirineo aragonés, que hoy se ha convertido en una joya invernal de la península.
Con un entorno de montaña y un embalse que parece sacado de una postal, este pequeño núcleo es un secreto bien guardado que atrae a quien quiere vivir el invierno de una manera bien diferente.
Lanuza: de Abandono a un pueblo con encanto y nieve
Si alguien te dice que Lanuza está entre los pueblos más bonitos de España para visitar en invierno, seguro que te suena a exageración. Pero la realidad es que este pueblo del Pirineo aragonés, además de tener una historia con más giros que una serie de Netflix, recibe la segunda nevada más abundante de España cada año.
Situado a más de 1.200 metros de altitud y situado junto al embalse que lleva el mismo nombre, Lanuza se encuentra en el municipio de Sallent de Gállego, Lanuza vivió una transformación que parece obvia pero no lo fue en absoluto: su embalse, construido en 1976, provocó que casi quedara sumergido y abandonado. La carretera cortada, las casas vacías y la desolación parecían el final. Pero no lo fue.
¿El secreto? El agua no cubrió todo el pueblo, y a finales de los 80, antiguos habitantes empezaron a recuperar sus propiedades. La rehabilitación arrancó, con la restauración de su emblemática iglesia de El Salvador, que guarda historias y reliquias desde el siglo XVI.
Qué hacer en Lanuza y su entorno en invierno
Lanuza no es solo nieve e historia. Es un punto estratégico para actividades de invierno a un paso de la estación de esquí de Aramón Formigal-Panticosa. Aquí puedes esquiar, hacer rutas con raquetas, explorar senderos para esquí nórdico o simplemente disfrutar de paseos tranquilos rodeado de montañas y del silencio invernal.
Además, el pueblo está dentro de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, un paraje natural de gran valor, donde la nieve no esconde sino que enfatiza la belleza de la zona. La combinación de naturaleza, cultura y nieve hacen que Lanuza sea un punto ideal para escapar de la masificación típica de otros lugares más conocidos.
Dónde comer y dormir cerca de Lanuza
Si el hambre aprieta después de una jornada en la nieve, no te pierdas los platos típicos de la zona. El cordero al chilindrón o la tortilla de patatas bien casera son clásicos que encontrarás en hostales y restaurantes cercanos como en Sallent de Gállego, a solo 5 minutos en coche.
En cuanto al alojamiento, la comarca ofrece desde acogedoras casas rurales hasta hoteles con encanto adaptados a todos los bolsillos. Un clásico es el Parador de Bielsa o algunos campings de alta montaña para los más aventureros.
Cómo llegar a Lanuza y qué más ver por la zona
Lanuza está a unos 80 km de Huesca, con acceso principal por carretera. La ruta más habitual es tomar la N-330 hacia Sabiñánigo, y después la A-136 que remonta el Valle de Tena hasta Sallent de Gállego. Desde allí, un desvío por carretera te lleva directamente al pueblo, justo al lado del embalse.
El transporte público es más limitado, pero se puede combinar tren hasta Huesca y autobuses hasta Sallent, aunque el coche es la mejor opción para moverse con comodidad y sin prisa.
Lanuza y el Festival "Pirineos Sur"
Un elemento que ha hecho crecer la fama del pueblo es el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, que cada verano desde 1994 monta un escenario flotante sobre el embalse. Grandes músicos y artistas internacionales pasan por allí para ofrecer conciertos únicos sin tocar la esencia tranquila y rústica del pueblo.
Así, Lanuza combina lo mejor de dos mundos: cultura viva y naturaleza en estado puro, y todo ello sin quedarse atrapado en el pasado ni en la masificación turística.
Consejos para disfrutar de Lanuza en invierno
- Lleva ropa adecuada: la nieve y las bajas temperaturas son constantes, así que no te confundas.
- Reserva alojamiento con antelación si vas en temporada alta de esquí.
- Prueba la gastronomía local en Sallent de Gállego después de un día en la nieve.
- Respeta la naturaleza y el pueblo pequeño: es un espacio vivo pero frágil.
Para terminar, no olvides que Lanuza es un ejemplo de recuperación y amor por la montaña y la cultura local. Un lugar donde la nieve es la protagonista que no solo deja huella blanca, sino una historia que merece la pena descubrir.
Para más información, la web oficial de Sallent de Gállego y el Patronato de Turismo de Huesca son un buen punto de partida para planificar la visita (Valle de Tena).