Alcossebre, la escapada familiar a la Costa de Castellón
Alcossebre no es solo un nombre que suena a verano, es la promesa de una escapada de playa que mucha gente de interior ya apunta en la agenda de agosto. A solo a una hora y tres cuartos de Tarragona, este pueblo de la Costa de Castellón se presenta como un refugio para evitar aglomeraciones, con una combinación que hace salivar: playas amplias y calas salvajes.
Ahora es enero y, mientras el resto del país piensa dónde pasar el verano, Alcossebre ya empieza a sonar entre quienes buscan tránsito rápido, naturaleza y un ambiente familiar. Pero no todo es playa: la proximidad de la Sierra de Irta le da un extra que va más allá del sol y la arena.
Por qué Alcossebre es la nueva apuesta del turismo de interior y del sur de Cataluña
«A un tiro de coche» no es solo una expresión vacía. Desde Tarragona, el trayecto ronda los 150 km, que se pueden hacer en menos de dos horas. Esta proximidad es un lujo si comparas con las colas eternas de aeropuertos o las maletas low cost que se pierden por el aeropuerto del Prat. Así que, si eres de los que prefieren tener la maleta detrás y no en alguna cinta rodante, Alcossebre es un candidato perfecto.
El pueblo no solo ofrece playas para todos los gustos, sino también un contraste que hace que no te canses nunca de volver. Por un lado, la Playa de la Romana es el clásico arenal familiar, ideal para niños y niñas, y para extender la toalla sin estar pegado al de al lado. Por el otro, la Playa de las Fuentes, con sus manantiales de agua dulce que salen en la arena, es un secreto que muchos se reservan para las escapadas más tranquilas.
La naturaleza como reclamo: la Serra d’Irta
A solo unos minutos, la Serra d’Irta es un parque natural de más de 12.000 hectáreas con un litoral de roca blanca, acantilados y calas vírgenes donde casi te puedes sentir el rey de la costa. En verano, sirve para hacer senderismo y escapar del ruido de las playas más concurridas. En invierno, la soledad y los paisajes te invitan a paseos que parecen de otra galaxia, sin que la masificación te agobie.
Los expertos en turismo local aseguran que Alcossebre mantiene un ambiente familiar y relajado, incluso durante agosto. Los comentarios en portales como Tripadvisor hablan de playas que no se saturan y de una oferta que combina terrazas con ocio nocturno moderado y turismo natural. Y sí, algún viajero incluso lo ha comparado con la Costa Brava o ciertos rincones de Baleares, pero con menos gente y más calma.
Cómo llegar y qué hacer cerca
Si sales desde el Camp de Tarragona, también es fácil llegar. La opción más directa es coger la AP-7 hasta Castellón y después la N-340, que te lleva directamente a la costa norte de Castellón. Para los que prefieren no coger autopistas, la carretera nacional ofrece vistas más rurales y pequeños pueblos para parar.
Una vez en Alcossebre, además de las playas, puedes explorar el pueblo con calma, disfrutar del puerto deportivo o hacer rutas a pie o en bicicleta por la Serra d’Irta. Cerca está Alcalà de Xivert, donde se puede visitar el impresionante castillo de Xivert. También es recomendable visitar el pueblo vecino de Peñíscola, con su castillo templario y calles de piedra que parecen sacadas de una película medieval.
Gastronomía y alojamiento
La cocina local es otro punto fuerte. No te pierdas un arroz a banda o una fideuà a la orilla del mar, acompañados de un buen vino de la DO Castellón. Los restaurantes en primera línea ofrecen terrazas con vistas, donde el ruido de las maletas con ruedas se cambia por el de las olas rompiendo en la arena.
Para dormir, hay opciones para todo tipo de gustos y bolsillos. Desde apartamentos low cost perfectos para familias hasta hoteles con piscina y spa, ideales para un fin de semana de relax. Reserva con tiempo, sobre todo si quieres un sitio con vistas y a pie de playa, porque los meses de verano se pone a tope.
Qué hace especial Alcossebre para familias y amantes de la naturaleza
Si viajas con mascota, la zona no te decepcionará. Hay una playa específica para perros en Punta Capicorb / L’Estany, con arena de cantos rodados donde los peludos pueden correr y bañarse. Esto hace que Alcossebre sea un destino amable para todo el mundo, siempre respetando el entorno natural.
Por último, un detalle que no todo el mundo sabe: en invierno, la tranquilidad de la zona se multiplica, y las rutas por la Serra d’Irta se convierten en una experiencia casi mística. Caminar sin casi cruzarte con nadie, respirar el aire de mar y montaña y ver un litoral que parece intacto, sin las hordas de turistas que se ven en la Costa Brava o en Baleares, hace que valga mucho la pena.
La realidad es que Alcossebre es más que un pueblo de playa para el verano; es un destino que se construye a base de sensaciones, contrastes y un equilibrio difícil de encontrar entre naturaleza y comodidad. Y eso, a solo una mañana larga de coche desde Zaragoza o el Camp de Tarragona, hace que muchos ya lo tengan en la lista para las próximas vacaciones.