La familia Domingo que desafió a la Iglesia en Argilaga

A finales del siglo XIX, Argilaga era un lugar donde la riqueza y el poder se materializaban en casas impresionantes, mientras que la religión dominaba buena parte de la sociedad rural. Pero una familia local rompió la tradición y plantó cara a uno de los símbolos más sagrados del pueblo.

El conflicto no fue cualquier cosa: una torre más alta que la del templo despertó tensiones y polémicas que aún hoy la gente recuerda con cierta ironía. ¿Quieres saber qué pasó?

Contexto histórico y social de la Argilaga a finales del siglo XIX

La Argilaga, hoy núcleo de la Secuita, era un espacio donde la riqueza y el control social estaban bien marcados. Las familias poderosas, como los Domingo, acumulaban tierras y mano de obra, mientras que la mayoría de la población vivía bajo la influencia ideológica de la Iglesia.

La religión reinaba sobre la gente analfabeta, que aceptaba su condición social como un destino inevitable. Pero esta jerarquía estaba a punto de recibir un buen revés, cuando una construcción puso en duda el dominio eclesiástico.

La familia Domingo y el conflicto con la Iglesia

Josep Domingo Griñó, propietario de grandes extensiones de terreno alrededor de la iglesia, comenzó a edificar en un espacio contiguo al templo. Esto provocó la reacción inmediata del párroco Joan Ferran y del Arzobispado de Tarragona, representado por el arquitecto Ramon Salas.

La disputa giraba en torno a la distancia que debía respetarse entre la nueva construcción y la iglesia. Los estándares eran claros: las calles y plazas debían tener una anchura igual o superior a la altura del campanario para garantizar visibilidad y tránsito.

La torre más alta que el campanario

Pero en vez de respetar esas normas, la familia Domingo levantó una torreta que superaba la altura de la propia torre del templo. Además, abrieron una puerta que tocaba literalmente la pared de la iglesia, una provocación que no pasó desapercibida.

La intervención oficial fue lenta y poco efectiva, y el conflicto se prolongó hasta bien entrado el siglo XX. Incluso el arzobispo Benet Vilamitjana se vio obligado a intervenir.

Detalles del conflicto y su resolución final

Las medidas y la reacción del párroco

El Vicariato General ordenó dejar un espacio de 16 palmos, pero finalmente se redujo a poco más de cuatro metros. El párroco Joan Ferran intentó detener la construcción, pero el albañil ignoró las advertencias y continuó con la obra.

El problema no era solo estético, sino que la nueva pared tapaba la luz de las ventanas de las sacristías y ocupaba un espacio que era comunal para la gente del pueblo.

El desenlace y el agujero que quedó

Finalmente, en 1920, la viuda Francesca Coll Martí derribó la torreta. Eso abrió una calle que recibió el nombre de "del Forat", nombre que aún hoy hace sonreír a los vecinos por su historia.

La reforma fue ligada a la venta de tierras con un claro objetivo económico. El párroco Carles Grau, sucesor de Joan Ferran, reconoció que la familia Domingo actuaba "de cara al chavo".

El legado y la memoria popular

Una rima para recordar

La familia Domingo dejó su huella no solo en la piedra, sino en la cultura popular. Una rima local decía: "Las mujeres de la Argilaga no se pueden alabar ya que la torreta de los Domingo es más alta que el campanario", un comentario irónico que reflejaba el orgullo y la controversia que supuso esta construcción.

La familia que desafió a la mitra

Esta historia es un retrato de poder, conflicto e identidad, donde una dinastía local puso en cuestión la autoridad eclesiástica y marcó el paisaje y la memoria de la Argilaga.

El caso ejemplifica cómo, en una sociedad rural fuertemente marcada por la religión y las clases sociales, había quien se decidía a desafiar las normas, dejando huella para generaciones.

Ficha Rápida

Fecha Lugar Personajes Conflicto
1884-1920 La Argilaga (La Secuita) Familia Domingo, Párroco Joan Ferran, Arzobispo Benet Vilamitjana Construcción de una torre más alta que el campanario de la iglesia

Para ampliar información, se puede consultar el archivo histórico de la Secuita y fuentes oficiales del Ayuntamiento de la Secuita.

La historia de la familia Domingo en la Argilaga sigue siendo un ejemplo de cómo la tensión entre poder local y autoridad eclesiástica puede marcar para siempre un territorio y a su gente.