El cambio de propiedad impulsa la recuperación de la torre más alta

Tarragona esconde una torre emblemática que hace tiempo que espera una nueva vida. Su ubicación, a la altura más alta después del Gurugú, y su valor patrimonial la convierten en un tesoro escondido que ahora vuelve a estar en la agenda.

Pero no todo está tan claro, y la reciente compra de una gran finca en Llevant ha puesto en marcha una operación que podría cambiar el futuro de este patrimonio. Habrá restauración, sí, pero también dudas y limitaciones que hacen que esto no sea un proyecto cualquiera.

La torre de Sant Simplici, un reto pendiente

La torre de Sant Simplici, situada a 111 metros de altura, es la protagonista de una iniciativa que promete cambiar la imagen del patrimonio local. Esta construcción, una antigua torre de vigilancia del siglo XI, está catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional y se encuentra justo debajo del Gurugú, la cima más alta de Tarragona con 176 metros.

La sociedad Trillas Platja Tamarit SL, encabezada por Roger Trillas, adquirió el verano pasado una finca de 200 hectáreas en la zona de Llevant, comprendiendo el ámbito desde Mas del Mèdol hasta Mas Vell. Esta compra ha reactivado el proyecto de restauración de la torre, una iniciativa que los antiguos propietarios habían empezado para evitar un expediente disciplinario.

El proyecto aún no está acabado, pero el plan es claro: reconstruir la torre tal como era, aunque la documentación es escasa. Según Trillas, se espera tener el proyecto finalizado y la rehabilitación en marcha antes de finalizar el año, un plazo que, aunque parezca ambicioso, se está trabajando con prudencia y rigor.

Un proyecto con apoyo institucional

Uno de los retos es obtener la aprobación del Ayuntamiento de Tarragona y de Patrimonio de la Generalitat, instituciones que deben dar luz verde a la intervención. Esta colaboración es clave para que la restauración tenga garantías y se respete el valor histórico del conjunto.

El proyecto no solo quiere salvar la torre, sino que también quiere recuperar su entorno y garantizar que este espacio siga siendo accesible y apreciado por la ciudadanía.

Otro patrimonio en peligro: masías y abrigos

La finca de 200 hectáreas no solo incluye la torre de Sant Simplici. También está llena de masías catalogadas como Bien Cultural de Interés Nacional y Local, como el Mas Cusidó y el Mas del Mèdol. Estas construcciones, en estado avanzado de deterioro, son parte del patrimonio que Trillas Platja Tamarit SL quiere recuperar.

En especial, el Mas del Mèdol, una masía del siglo XVIII, necesita una intervención urgente, especialmente en su tejado para evitar más daños. El Mas Cusidó está casi en ruinas, donde solo quedan las cuatro paredes que se mantienen con una abrazadera debido a una grieta importante.

Restauración por fases con precaución

El plan es empezar por las intervenciones más urgentes: primero el Mas del Mèdol y la torre de Mas Cusidó, y después avanzar con el resto de construcciones y abrigos. Estos últimos, conocidos como Abrics de l’Apotecari, forman parte del conjunto de arte rupestre protegido como Patrimonio de la Humanidad y necesitan una investigación y documentación exhaustiva antes de abrirlos al público.

Roger Trillas destaca que este proceso será gradual y respetuoso con el entorno: no habrá grandes construcciones ni transformaciones urbanísticas que desvirtúen el espacio. La zona, situada en el extremo de la Anella Verda, mantendrá su carácter rústico y agrícola.

Una apuesta por el turismo sostenible

De hecho, se descarta cualquier proyecto urbanístico grande como campos de golf, urbanizaciones o canteras, opciones que habían estado sobre la mesa en las últimas décadas pero que no se podrán llevar a cabo. El objetivo es conservar la naturaleza y el patrimonio, y darle un uso compatible con el turismo y el ocio.

Una de las ideas que se contempla es que las masías restauradas puedan acoger negocios pequeños, como casas rurales o restaurantes. Esto permitiría mantener la actividad económica sin perder el alma del territorio.

Un futuro para las masías

La finca está pensada para que la gente pueda seguir paseando por ella y disfrutar del espacio, sin que aparezcan construcciones que alteren el paisaje. Según Trillas, el terreno es de suelo rústico y agrícola y las masías son lo bastante grandes para albergar actividades de ocio sin necesidad de ampliarlas.

En cuanto a la restauración, se están avanzando proyectos y se ha tramitado el certificado de compatibilidad urbanística con el Ayuntamiento de Tarragona, un paso necesario antes de empezar las obras.

Trillas Platja Tamarit SL y su apuesta por la cultura y el ocio

Esta empresa no solo ha adquirido la finca de Llevant, sino que también compró recientemente el Castell de Tamarit, una joya histórica reconocida internacionalmente como espacio para celebraciones y eventos.

Actualmente, se organizan visitas guiadas y se mantienen las actividades de bodas, que son el núcleo principal del negocio. Además, se está valorando la posibilidad de organizar conciertos de pequeño formato, aprovechando el entorno idílico frente al mar.

Una visión a largo plazo

Roger Trillas reconoce que están “empezando a caminar” con estos proyectos, pero la voluntad es clara: recuperar patrimonio y ponerlo en valor, combinando historia, cultura y turismo sostenible.

La recuperación de este patrimonio es una noticia que promete cambiar la manera en que Tarragona y su área de Llevant se relacionan con su historia, manteniendo el espíritu y conservando el entorno para futuras generaciones.

Para más información oficial sobre patrimonio y proyectos en Tarragona, se puede consultar el enlace al Ayuntamiento de Tarragona aquí.