Por qué según un físico alemán los coches de combustión ya no compiten
Los coches de combustión están tocando fondo. Así lo afirma Johannes Kückens, un físico alemán que no se deja llevar por el romanticismo del motor de gasolina ni por el ruido del diésel. Las leyes de la naturaleza no engañan, y parece que la batalla contra la electricidad ya está prácticamente perdida.
Pero no todo es blanco o negro. Este experto pone sobre la mesa datos contundentes sobre la eficiencia de los motores y revela por qué, con la misma energía, un coche eléctrico puede recorrer hasta seis veces más que uno de combustión. ¿Quieres saber qué dicen las cifras y la física real sobre esta guerra?
El límite insalvable de los motores de combustión según Johannes Kückens
Si alguna vez te has preguntado por qué los coches de combustión aún no han alcanzado la perfección, el físico alemán Johannes Kückens tiene la respuesta. En una entrevista reciente, subraya que los motores de gasolina y diésel están ya casi en su límite técnico, con una eficiencia que no supera el 45%. Este dato no es anecdótico: significa que más de la mitad de la energía generada se pierde en calor residual, algo que no se puede evitar.
Él asegura que un motor de combustión totalmente eficiente —con un 80 o 90%— es una utopía física. Aquí entran en juego las leyes de la termodinámica, que no son opinables ni negociables por mucho que algunos lo intenten.
¿Por qué no pueden mejorar más?
La clave está en la segunda ley de la termodinámica, que dicta que en la conversión de calor en movimiento, gran parte de la energía se disipa.Los motores térmicos no pueden evitar este desgaste energético. Por eso, pese a los avances tecnológicos, ya estamos rozando este techo técnico.
La física no pierde el tiempo
Kückens no deja margen para la esperanza: "puedes presentar todos los argumentos que quieras, pero si contradicen la física, son débiles." Por eso, el futuro de los motores tradicionales parece condenado a la marginalidad.
Los motores eléctricos: una eficiencia casi perfecta
En contraste con la combustión, los motores eléctricos consiguen acercarse al 90% de eficiencia. Esto significa que casi toda la energía consumida se transforma en movimiento útil, sin perderse en calentamiento.
La diferencia no es casual: el físico explica que esta eficiencia es una consecuencia directa de los principios naturales, donde la electricidad se convierte en movimiento con muy poca pérdida energética. Los eléctricos no dependen de la combustión ni del calor residual.
¿Qué diferencia hace esto en la carretera?
Con la misma energía eléctrica, un coche eléctrico puede recorrer hasta seis veces más kilómetros que uno de combustión. Para ponerlo en contexto: mientras un coche de batería avanza 100 km, uno de combustión solo llegará a los 20 km si solo contamos la conversión energética.
La crisis energética y la eficiencia
Esta diferencia de eficiencia no es solo teórica. Significa menos consumo, menos emisiones y menos gasto para los conductores. Al final, el motor eléctrico es el único que encaja con la realidad física que gobernará el futuro de la movilidad.
La esperanza de los e-fuels y el futuro de la movilidad
Pero no todo es tan sencillo ni tan inmediato. Kückens destaca un elemento que parece prometedor: los e-fuels o electrocombustibles. Estos combustibles sintéticos no utilizan la combustión para generar movimiento, lo que los puede hacer más eficientes.
Aun así, su producción necesita gran cantidad de electricidad renovable, y las baterías para almacenar esta energía aún son demasiado pesadas. Esto complica su implantación masiva.
¿Podrán sustituir los combustibles fósiles?
El físico mantiene el escepticismo: "Producir e-fuels solo tiene sentido si la energía es 100% renovable. Si no, mejor seguir con los combustibles fósiles, al menos en cuanto a neutralidad climática". Es un toque de atención que pocos quieren escuchar.
Una batalla de futuro aún abierta
Para Kückens, la batalla no es solo entre motores, sino entre cómo se genera y consume la energía eléctrica. Con la misma energía disponible, los coches eléctricos son claramente más eficientes. Esto marca un antes y un después en la movilidad.
Conclusión: la física impone su ley a la movilidad
La realidad es clara: los motores de combustión están atrapados por las leyes naturales y técnicas. Es imposible superar ciertos límites sin cambiar la fuente y el sistema energético.
Mientras tanto, los coches eléctricos, con su eficiencia casi perfecta, son los grandes beneficiados de este escenario. La física no deja espacio a la imaginación, solo a la evidencia. Y en esta carrera, parece que los de combustión ya van tarde.