La nueva estrategia de radares móviles en la AP-7: más control y sanciones

La AP-7 ya no es la misma desde que los radares móviles empezaron a patrullarla sin descanso. Más de 344 kilómetros controlados desde La Jonquera hasta Ulldecona, y una presencia que no deja espacio a la improvisación.

Pero no es solo cuestión de número. Los radares han pasado de ser un simple aviso a convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para quienes se saltan los límites. ¿Más controles, más sanciones, más seguridad? La respuesta no es tan simple.

Cómo funciona la nueva red de radares móviles en la AP-7

Hace menos de un mes que el Servei Català de Trànsit ha activado seis radares móviles nuevos que se suman a los cuatro ya existentes, haciendo un total de 10 radares que vigilan los 344 kilómetros de la AP-7 en Catalunya. Esta red no se limita a tramos concretos, sino que cubre toda la vía de una tirada, desde La Jonquera hasta Ulldecona.

¿El objetivo? Reducir la siniestralidad con un control constante, no solo en los puntos con más accidentes, sino en toda la carretera. Y esto no se queda solo en números: el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, destaca que con los primeros cuatro radares se controlaron 11 millones de vehículos en 2025, con casi 585.000 sanciones tramitadas.

Un control que cambia de lugar habitualmente

Los radares móviles no son estáticos: se desplazan periódicamente, cambian de punto cada una o dos semanas, especialmente para instalarse en los tramos más sensibles. Los conductores son advertidos con avisos para evitar el efecto “trampa”.

El control de velocidad se adapta a cada tramo: mientras que algunas zonas permiten los 120 km/h, otras, como el tramo entre El Papiol y Parets del Vallès, reducen a 100 km/h. El radar se instala según la necesidad y la siniestralidad detectada.

El papel de los camiones y la nueva vigilancia

Desde el fin de los peajes, el tráfico de camiones en la AP-7 ha crecido un 70%, y con él, el riesgo de accidentes y retenciones importantes. La consellera Núria Parlon ha anunciado un refuerzo de la vigilancia específica a vehículos pesados, con controles más intensos y a cualquier hora.

Estos controles se ubican en puntos con facilidad para detener camiones, como el antiguo peaje de Martorell o La Roca, y además de la velocidad, se comprueba que los conductores respeten los tiempos de conducción y descanso establecidos, una medida pensada para evitar salidas de vía causadas por fatiga o condiciones laborales difíciles.

¿Qué consecuencias tienen estos controles?

Los primeros meses de aplicación han comprobado que la presión de los radares reduce notablemente las infracciones: las sanciones bajan del 5% al 2% en solo dos semanas después de instalar un radar móvil.

Pero no todo es un paseo. El número de sanciones es elevado y esto genera debate sobre hasta qué punto la medida es una solución o un castigo. Además, la coordinación con los Mossos d’Esquadra hace que cada semana se establezcan los puntos de control más adecuados, un hecho que mantiene a los conductores en alerta constante.

Datos y perspectivas: ¿qué dice el Servei Català de Trànsit?

Ramon Lamiel, director del Servei Català de Trànsit, insiste en la necesidad de controlar todos los 344 kilómetros de la AP-7 para evitar la siniestralidad creciente, especialmente después del aumento del tráfico y los accidentes que se dispararon un 40% desde que desaparecieron los peajes.

Según Lamiel, los radares móviles son una herramienta eficaz, pero forman parte de un conjunto de medidas que incluye la vigilancia a los camiones y el control de los tiempos de descanso para mejorar la seguridad.

Un reto de largo recorrido

La situación de la AP-7 es un reflejo de lo que pasa en muchas carreteras catalanas: más vehículos, más riesgos y una necesidad constante de medidas que se adapten a la realidad del tráfico.

Los radares móviles son solo una pieza del rompecabezas. Su implantación y efectividad marcarán cómo evoluciona la seguridad en la vía y, sobre todo, cómo los conductores se adaptan a una nueva normalidad donde el exceso de velocidad no tiene lugar.

Aspecto Detalle
Longitud AP-7 controlada 344 km (La Jonquera - Ulldecona)
Número total de radares móviles 10 radares móviles activos
Vehículos controlados (2025) 11 millones
Sanciones tramitadas (2025) 585.000
Reducción de sanciones después de 2 semanas Del 5% al 2% de vehículos infractores

Para más datos e información oficial, puedes consultar la web del Servei Català de Trànsit.

La realidad es que la AP-7 está bajo lupa constante, con una estrategia que quiere poner freno al aumento de accidentes y a la peligrosidad que se ha disparado en los últimos meses. Los radares móviles, junto con la vigilancia a los camiones, son la nueva cara de la seguridad en la autopista, y ya forman parte inevitable del viaje por Catalunya.