El negocio oculto del reciclaje de baterías eléctricas en China

En China, el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos se ha convertido en un fenómeno tan lucrativo como peligroso. Pero no todo se hace bajo control oficial. Muchas de estas operaciones pasan por talleres que nadie quiere ver.

Es un mercado que mueve millones, pero también un pozo sin fondo de incertidumbres ambientales y de seguridad. ¿Cómo puede ser que un proceso clave para la movilidad sostenible se haya convertido en un problema oculto?

El dominio de los talleres clandestinos en el reciclaje de baterías

En China, la transición hacia la movilidad eléctrica esconde un secreto que pocos quieren explicar: un 75% del reciclaje de baterías eléctricas está en manos de talleres ilegales. Estas instalaciones, a menudo sin licencia ni ningún tipo de identificación, operan en la sombra y con mínimos controles, especialmente en la provincia de Guangdong, donde se ha documentado esta práctica.

Los trabajadores manipulando baterías sin equipos de protección, herramientas improvisadas y pilas desmontadas amontonadas, son la imagen que contrasta con el discurso oficial sobre la sostenibilidad. Pero la cuestión es clara: hay un negocio de unos 1.200 euros por batería que nadie quiere perder.

¿Cómo funciona este mercado paralelo?

Los talleres ilegales compran baterías usadas procedentes de aseguradoras, subastas o particulares y las desmontan por separado. Las celdas que mantienen más del 50% de capacidad se reparan y se venden a vehículos más pequeños o sistemas de almacenamiento, mientras que el resto se tritura para recuperar metales como el litio o el cobalto.

Pero lo que realmente hace atractivo este negocio es que pagan hasta un 30% más que las empresas legales para conseguir baterías, dejándolas sin materia prima para poder operar. Y como la regulación es débil, el mercado negro crece sin freno.

Riesgos ambientales y de seguridad que pasan desapercibidos

Pero este ahorro en tecnología y seguridad tiene un coste. Los talleres clandestinos no disponen ni de los procesos ni de los equipos para recuperar materiales de manera segura y eficiente. Esto provoca residuos tóxicos, contaminación y despilfarro de recursos estratégicos.

Además, al mezclar celdas con diferentes capacidades y sin ningún tipo de trazabilidad, se incrementa el riesgo de incendios o fallos en los productos reutilizados. No es solo una cuestión económica, sino un problema de seguridad real.

La industria legal, en riesgo por la competencia desleal

Curiosamente, China tiene capacidad oficial para reciclar hasta 3,8 millones de toneladas de baterías, pero solo se procesa un 18% a través de los canales legales. Las empresas que han invertido millones en tecnología ven cómo el mercado negro las deja sin materia prima y pone en peligro su rentabilidad.

Con más de un millón de toneladas de baterías que llegarán al final de su vida útil antes de 2030, la situación podría empeorar si no se toman medidas.

La respuesta del gobierno chino y el futuro del reciclaje

Para combatir este problema, el gobierno chino ha anunciado nuevas medidas provisionales que entrarán en vigor en abril de 2026, destinadas a reforzar la trazabilidad y el control del reciclaje.

El plan quiere crear un sistema integrado que conecte fabricación, reciclaje y reutilización, reduciendo así el peso del mercado negro. Expertos del sector coinciden en que será necesario endurecer sanciones y asociar el reciclaje oficial a trámites como la baja de los vehículos, siguiendo modelos europeos.

Datos clave del reciclaje de baterías en China

Aspecto Datos
Capacidad oficial de reciclaje 3,8 millones de toneladas
Porcentaje procesado legalmente 18%
Beneficio por batería reciclada (ilegal) 1.200 euros aprox.
Porcentaje reciclado por talleres ilegales 75%
Previsión de baterías al final de vida útil hasta 2030 1 millón de toneladas

Opiniones de expertos

Según un representante de la Asociación China de Reciclaje, consultado por Yicai, el mercado negro está desestabilizando todo el ecosistema de la movilidad eléctrica y pone en riesgo tanto el medio ambiente como la seguridad de los usuarios.

Un experto en sostenibilidad de China afirmó a principios de 2026 que solo con una regulación estricta y la implementación de un sistema transparente será posible garantizar un reciclaje realmente seguro y eficiente.

¿Qué hacemos con esta situación?

La realidad es que ante un sector estratégico para la movilidad del futuro, el reciclaje de baterías necesita más control y transparencia. Los talleres clandestinos no solo roban materia prima a las empresas legales, sino que introducen riesgos ambientales y de seguridad difíciles de cuantificar pero muy reales.

Si el gobierno chino consigue poner orden, podría servir de ejemplo para otros países con mercados emergentes de e-movilidad. Mientras tanto, el mercado negro sigue funcionando a pleno rendimiento, escondiendo bajo tierra un problema que nadie quiere tener en la AP-7 pero que afecta a todo el mundo.

Para saber más, puedes consultar el informe original de Yicai, uno de los pocos medios que ha llegado a denunciar esta problemática.