Final rocambolesco del barco del PP para navegar a Toledo
Un proyecto turístico en Toledo que parecía prometedor, pero que se convirtió en un rompecabezas que se prolongó durante más de una década. Este barco, con el objetivo de dinamizar una zona arqueológica, quedó más bien como un coste silencioso y olvidado.
Con un precio que se hizo trizas y varias subastas fallidas, la historia de este barco es una de contradicciones y desacuerdos políticos. Pero ¿cuál fue el motivo real que lo paralizó tantos años?
La compra y el proyecto inicial del barco
En 2014, bajo el mandato del popular Arturo García Tizón en la Diputación de Toledo, se decidió construir un barco para navegar por el río Uso, un afluente del Tajo. La idea era clara: hacer visitas turísticas al yacimiento islámico de la "Ciudad de Vascos", uno de los yacimientos mejor conservados de España.
El barco, fabricado en fibra de vidrio, tenía 14,75 metros de eslora y capacidad para 60 pasajeros. Su coste inicial fue de 344.850 euros, una inversión que suponía dinamizar económicamente y culturalmente la zona.
La Diputación aseguraba que los permisos de navegabilidad estaban en regla, e incluso el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, bajo el mandato del ministro popular Miguel Arias Cañete, había autorizado la instalación de campos de boyas en mayo de 2014.
El apoyo de la Confederación Hidrográfica del Tajo
Además, la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) aportó casi 300.000 euros para construir embarcaderos en el embalse de Azután, cerca del yacimiento, facilitando el acceso directo al proyecto.
Pero, pese a las buenas intenciones y el apoyo institucional, el barco no llegó a navegar nunca de forma efectiva, quedando varado y sin uso en un puerto de Galicia durante años.
La caída y el abandono con el cambio de gobierno
En 2017, con la llegada del gobierno socialista encabezado por Álvaro Gutiérrez a la Diputación, el proyecto fue rechazado y el barco puesto a la venta, calificado como "inviable" y "rocambolesco".
La Diputación socialista anunció que denunciarían posibles irregularidades, y desde entonces el barco acumuló 11 subastas fallidas entre 2017 y 2023, sin conseguir comprador.
La venta final y la depreciación brutal
Finalmente, la propia empresa constructora, Astilleros Gondán, adquirió el barco por solo 68.500 euros, una quinta parte de su coste original. El barco había estado abandonado y deteriorado por la falta de mantenimiento y la ausencia de interés institucional.
El coste público perdido solo en el barco asciende a más de 276.350 euros, a los que hay que sumar más de 4.000 euros anuales en tasas por el mantenimiento en el puerto de Ribadeo (Lugo).
Responsabilidades y futuros planes
El gobierno actual, liderado por Concepción Cedillo, ha responsabilizado directamente al anterior ejecutivo socialista del abandono y la dejadez. Aseguran que están dispuestos a impulsar otros proyectos para revitalizar la zona, en contraste con la etapa pasada.
Pero, tras una década de polémica, esta historia deja una lección clara: no siempre las grandes inversiones acaban navegando hacia buen puerto.
Resumen de datos clave
| Aspecto | Detalles |
|---|---|
| Coste inicial | 344.850 euros |
| Compra final | 68.500 euros |
| Capacidad | 60 pasajeros |
| Duración subastas | 11 intentos entre 2017 y 2023 |
| Inversión CHT | 300.000 euros en embarcaderos |
| Coste mantenimiento anual | +4.000 euros (puerto Ribadeo) |
Voces de expertos y reacciones
Según fuentes de la Diputación de Toledo, la idea original era "poner en valor el patrimonio y dinamizar la zona", pero las discrepancias políticas truncaron el proyecto. Un estudio reciente de un experto en gestión cultural destaca que "sin consenso y apoyo continuado, incluso los proyectos más prometedores pueden quedar estancados".
Expertos en patrimonio señalan que este caso muestra la necesidad de una mejor planificación y seguimiento en iniciativas públicas que implican grandes inversiones.
Dónde consultar más información
Podéis consultar la documentación oficial y detalles sobre el proyecto en la web de la Confederación Hidrográfica del Tajo y en la Diputación de Toledo.
La realidad es que la historia del barco de Toledo es un ejemplo de cómo la política y la falta de continuidad pueden dejar una inversión pública naufragada durante años.