Coche eléctrico: el gasto que muchos no esperaban

Los coches eléctricos prometían un ahorro brutal en comparación con los de combustión, pero la realidad es un poco más compleja. Muchos conductores llegan con expectativas altas y acaban sorprendidos por la factura de la recarga.

La diferencia de coste por kilómetro no es tan clara cuando se empiezan a valorar los detalles de la instalación y el uso de puntos de carga públicos. No todo es tan fácil como cargar en casa y ahorrar de golpe.

La realidad esconde más de lo que parece

Durante años, el coche eléctrico se ha presentado como la solución definitiva para gastar menos en desplazamientos. Sin gasolina ni diésel, y con un mantenimiento aparentemente más sencillo, muchos imaginaron un ahorro casi automático. Pero la cosa no acaba aquí.

El gasto energético no depende solo del precio doméstico de la electricidad. También hay variables que muchos pasan por alto, como la inversión inicial para instalar un punto de carga en casa o el coste de usar puntos públicos, especialmente los más rápidos y caros.

Así que, si pensabas que ponerte al volante de un VE era ponerte a ahorrar sin más, quizás te conviene leer un poco más.

¿Cuál es el coste real de la recarga?

La instalación del punto de carga no es gratis

El primer obstáculo económico es el punto de carga en casa. Aunque hay ayudas, adaptar la instalación eléctrica puede costar más de mil euros según la distancia al contador o la potencia necesaria. Muchos conductores no cuentan este desembolso inicial cuando calculan el ahorro por kilómetro.

Tarifas y horarios: la clave para ahorrar

Cargar en casa en horario valle, con tarifas especiales para vehículos eléctricos, permite obtener un coste por kilómetro muy competitivo. Pero no todo el mundo puede aprovechar este horario o tener acceso a estas tarifas optimizadas, y eso cambia las cartas del juego.

Los puntos de carga públicos, un dolor económico

Cuando la pública es la única opción

Los que no tienen plaza de garaje dependen casi exclusivamente de la red pública. Aquí es donde el gasto se dispara, sobre todo si se debe usar frecuentemente la carga rápida o ultrarrápida, mucho más cara que la doméstica.

Impacto en trayectos largos

En trayectos más largos, donde la carga rápida es imprescindible, el coste por kilómetro se acerca al de un vehículo eficiente de combustión. Esto hace que la ventaja económica se estreche y que el ahorro sea menos evidente de lo que muchos esperaban.

Ahorro que existe pero es más moderado

Gestión y rentabilidad

Con una buena gestión —priorizando la carga domiciliaria, ajustando la potencia contratada y aprovechando horarios económicos— el coche eléctrico aún sale más barato por kilómetro. Pero la diferencia no es tan grande como muchos piensan antes de comprar.

Variabilidad del precio de la electricidad

El precio de la electricidad ha tenido oscilaciones notables en los últimos años. Esto hace que la ventaja sobre la gasolina o el diésel pase de muy elevada a moderada según el momento. La rentabilidad depende de muchos factores y no es una fórmula universal.

Tabla comparativa del coste por kilómetro (aproximado)

Tipo de vehículo Coste por km (€)
Coche eléctrico (carga domiciliaria optimizada) 0,04 - 0,06
Coche eléctrico (uso habitual de puntos públicos rápidos) 0,08 - 0,12
Coche gasolina / diésel eficiente 0,09 - 0,11

Fuente: datos de estudios públicos y precios medios en Cataluña (2026).

¿Qué dicen los expertos?

Según un especialista en vehículos eléctricos, "la rentabilidad de un coche eléctrico depende más de cómo y cuándo se recarga que de la simple comparación de precios".

Otro experto añade que "la falta de una infraestructura pública asequible penaliza a los usuarios sin posibilidad de recarga domiciliaria" y que eso reduce la diferencia de ahorro respecto a los modelos convencionales.

La realidad después de la espera

El coche eléctrico no es un espejismo de ahorro automático, sino un vehículo que puede salir más económico si se maneja con cabeza. La instalación del punto de carga, la gestión de tarifas y el uso de los puntos públicos pueden cambiar radicalmente los números.

Los conductores que esperaban un ahorro enorme se encuentran con una factura que sorprende, y eso hace que muchos reevalúen la decisión. Pero está claro que, con criterio, el VE mantiene ventajas respecto a los modelos de combustión.