El secreto del mejor queso artesano gaditano del pueblo más pequeño de la provincia
Villaluenga del Rosario, situado en la Sierra de Grazalema, es conocido por ser la cuna de la raza caprina payoya, un tesoro local que hace que sus quesos sean objeto de contemplación y anhelo para gourmets y curiosos.
La XVI edición del Concurso Andaluz de Quesos ha hecho vibrar al pueblo, con más de un centenar de piezas presentadas en seis categorías diferentes, todas ellas con el olor característico de tradición y espíritu artesano.
El queso ganador y su historia
⏱️ Tiempo de maduración: 9 meses
🔥 Calorías: Aproximadamente 350 kcal por 100 g
👨🍳 Dificultad: Media
Un curado de mezcla que arrasa
El queso premiado es un curado con la mezcla de leche de cabra y oveja, que ha madurado durante 9 meses envuelto con romero aromático y manteca ibérica. Esta combinación le confiere un equilibrio perfecto entre notas herbáceas y un toque ligeramente picante que no te deja indiferente.
Queso Payoyo S.L., con sede en Villaluenga, acumula años de trayectoria y premios que la sitúan como un referente clave dentro de la artesanía del queso andaluz. Este galardón no es solo un trofeo, es una reivindicación de la cultura gastronómica de un pueblo pequeño que sabe hacer grande su producto.
Los otros ganadores del concurso
- Cabra joven: Semicurado (45 días), Queso Payoyo (Cádiz)
- Cabra curado: Curado en manteca (75 días), Quesos de Ubrique (Cádiz)
- Oveja joven: Semicurado de leche cruda (100 días), Quesería Fuente La Sierra (Córdoba)
- Oveja curado: Piparra (300 días), Quesería Las RRR (Granada)
- Mezcla: Curado de cabra y oveja en romero (9 meses), Queso Payoyo (Cádiz)
- Queso de autor: Zurrón de cabra, Cabraline (Málaga)
La tradición quesera de Villaluenga: más que queso
Un pueblo que vive por y para el queso
Con solo 500 habitantes, Villaluenga concentra varias pequeñas queserías y mantiene vivo un oficio que parece resistir el embate de los tiempos modernos. La raza caprina payoya, autóctona, es un pilar que confiere a estos quesos una identidad única, muy valorada dentro y fuera de Andalucía.
“El secreto no es solo la leche, sino la paciencia y el amor que le ponemos”, comenta uno de los maestros artesanos locales, que lleva años trabajando la leche con el mismo cuidado que un pintor emplea sus colores.
La feria y la tapa de queso más grande del mundo
El concurso es el núcleo de una feria que cada año atrae a miles de visitantes y que este año ha decidido poner al pueblo en el centro del mundo con una iniciativa casi imposible: la tapa de queso más grande del mundo.
Una mesa de 72,5 metros con 2.178 cuartos de queso de seis variedades diferentes, con el objetivo de certificarse en el Guinness World Records. Una demostración de que, cuando se trata de queso, Villaluenga no es solo modesta.
Reacciones y repercusión en el sector
El reconocimiento nacional e internacional
Queso Payoyo no solo ha hecho que su marca sea un símbolo de calidad andaluza, sino que ha situado este pueblo y su tradición en la conversación global del queso artesano. Los expertos y críticos coinciden en que este curado de mezcla con romero es una obra de arte en formato pequeño.
Según el crítico gastronómico Jesús León (2026), “este queso tiene la personalidad de un pueblo que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, con un perfil aromático que te hace viajar a la Sierra de Grazalema en cada bocado”.
El futuro del queso artesanal gaditano
Con iniciativas como la gran tapa y el apoyo del sector, el queso artesano de Villaluenga parece tener un futuro asegurado. A pesar de la competencia, este pequeño pueblo mantiene su voz y su gusto en un mercado lleno de productos que, a menudo, no tienen ni la mitad de carácter ni historia.
La mejor manera de cocinar y apreciar productos de proximidad, como este queso, pasa por conocer sus claves y respetar su esencia.
Para no perder el rumbo, hay que mantener el espíritu de artesanía y autenticidad que ha hecho posible el triunfo de este queso gaditano en un pueblo que casi nadie esperaba.
De hecho, por mucho que algunos quieran convertir la gastronomía en un espectáculo, Villaluenga recuerda que sin paciencia y buena materia prima, no hay triunfo posible.