Cuando una ruta por un campo de batalla dura más de cuatro horas y nadie quiere marcharse
Hay domingos que terminan con vermut y otros que terminan con cuatro horas y pico de caminata, pólvora imaginaria y gente pidiendo “una parada más”. En Valls, cuando eso ocurre, normalmente no es por culpa de los castells ni de la calçotada, sino porque la historia se ha puesto intensa.
El pasado domingo, una nueva ruta guiada por el campo de batalla del Pont de Goi, organizada por el Institut d'Estudis Vallencs, reunió a decenas de personas dispuestas a escuchar, caminar y mirar un paisaje aparentemente tranquilo como quien ve una película de guerra sin palomitas.
Porque sí: hoy ese trozo de Francolí parece una postal rural, pero hace más de dos siglos aquello era bastante menos Instagram y bastante más “preparen armas”. Los campos, los márgenes y los desniveles que hoy cruzas con zapatillas cómodas fueron escenario de una de las batallas más destacadas de la Guerra de la Independencia en Cataluña.
Y lo mejor de todo es que la visita no tuvo esa sensación típica de “bueno, ya está, seguimos”. Al contrario. La ruta se acercó a las cinco horas y aún había asistentes con cara de “Francesc, si quieres nos hacemos también la campaña de Rusia”. Señal inequívoca de que algo se estaba explicando muy bien.
Francesc Murillo y la batalla que puso a Valls en el mapa europeo
El guía de la jornada fue el historiador vallense Francesc Murillo Galimany, una de las grandes referencias sobre la historia de la Guerra de la Independencia en Cataluña y, especialmente, sobre la Batalla del Pont de Goi o Batalla de Valls, ocurrida el 25 de febrero de 1809.
No es una exageración localista de domingo por la mañana: aquí combatieron, a lo largo de once horas, cerca de 30.000 soldados regulares entre los dos ejércitos, unas cifras que convierte este enfrentamiento en una de las batallas campales más importantes de la Guerra de la Independencia en Cataluña, junto con la Batalla de Vic (20 de febrero de 1810). Durante años, sin embargo, mucha gente lo reducía a una simple escaramuza entre somatentes (vecinos armados) y unos pocos soldados napoleónicos. Nada que ver.
Murillo lleva tiempo insistiendo en esta idea: la batalla no solo fue grande, sino que dió a conocer Valls mucho antes que los castellers y la calçotada. Tanto, que el nombre de la batalla (y por tanto, de la ciudad) aparece grabado en el Arco de Triunfo de París, entre otras grandes victorias napoleónicas. Sí, Valls también tiene su momento "influencer" internacional.
De la Cruz del Centenario al Puente de Goi: caminar sobre historia
La visita comenzó en la Cruz del Centenario de la Batalla, ese punto que parece discreto pero que guarda más drama que muchas series de plataforma. Allí, Murillo explicó los antecedentes del conflicto: una Europa dominada por Napoleón, España en plena convulsión y Cataluña convertida en un escenario estratégico de primer orden. Y también los movimientos que llevaron a que en este punto se encontraran, de madrugada, el grueso del ejército de campaña español y francés en Cataluña. Los primeros, comandados por el general Theodor Reding, con la intención de volver a Tarragona, procedentes de la comarca de la Conca de Barberà. Los segundos, bajo las órdenes del general Laurent Gouvion Saint Cyr, a la búsqueda de una batalla decisiva que hundiese la voluntad de resistencia de los españoles y catalanes en el Principado.
Desde allí, el grupo subió hasta el Serradalt, término municipal de Alcover, la posición elevada desde donde el ejército español dominaba el campo de batalla, y donde dispuso la artillería. Desde arriba, la geografía deja de ser paisaje y se convierte en estrategia: colinas, barrancos, río y visibilidad. Siguiendo sus explicaciones, el campo de batalla volvía a cobrar vida, y entre los cultivos y las urbanizaciones avanzaba de nuevo la infantería, mientras el humo de la pólvora tapaba aquel día soleado.
La Granja de Doldellops y el momento en que todo se torció
Después, la ruta avanzó casi hasta cerca de la Granja de Doldellops, en medio de las posiciones napoleónicas. Allí se explicó cómo las maniobras francesas terminaron imponiéndose sobre las tropas de Theodor Reding.
La siguiente parada fue en el saliente de la Granja, un espacio inmortalizado por Charles Langlois en uno de sus grabados y en una pintura, que se conserva en el fondo del Palacio de Versalles, porque hasta Francia decidió que aquel día en Valls merecía quedar bien pintado. Desde este punto, Murillo explicó el ataque general llevado a cabo por las tropas francesas e italianas, que en la tarde de ese día decidió la batalla, unas explicaciones que los y las asistentes pudieron ver "in situ" en las reproducciones de las obras de Langlois.
La batalla terminó con victoria francesa, hecho que permitió la ocupación de buena parte del Camp de Tarragona y la posterior entrada hacia Reus. El comandante español, Theodor Reding, quedó gravemente herido durante una carga de caballería. Sobrevivió a las heridas, pero moriría semanas después a causa de la epidemia de tifus que se extendió en el territorio. Un final bastante más cruel que cualquier espoiler.
Datos rápidos de la Batalla del Pont de Goi
| Elemento | Información |
|---|---|
| Fecha | 25 de febrero de 1809 |
| Lugar | Pont (o puente) de Goi y entorno del río Francolí, Valls |
| Ejércitos | Francés vs español |
| Combatientes | Cerca de 30.000 soldados |
| Resultado | Victoria francesa |
Cuando la historia se explica en el mismo lugar donde ocurrió
Una de las grandes virtudes de estas rutas es que no hace falta mucha imaginación: solo hay que mirar al frente. Murillo lo explicaba señalando las colinas, los pasos naturales y las posiciones defensivas. Y de repente todo encaja. El campo deja de ser campo y se convierte en un mapa vivo.
El Institut d’Estudis Vallencs lleva años manteniendo este trabajo de divulgación con una obstinación admirable, de esas que no hacen ruido pero hacen país. En tiempos de vídeos de quince segundos, lograr que un grupo escuche durante más de cuatro horas una explicación histórica es prácticamente un milagro.
Quien quiera profundizar aún más puede consultar el trabajo de Murillo o seguir las próximas actividades del IEV a través de su entorno de divulgación patrimonial. También se puede recuperar contexto histórico en artículos especializados como los recogidos en este análisis sobre la Batalla de Valls.
Porque, a veces, la mejor manera de entender una ciudad y su territorio no es mirar su ayuntamiento ni hacer cola en el Mercado Central de Reus un sábado. Es caminar en silencio por un puente, escuchar una historia de hace doscientos años y descubrir que Valls ya era noticia europea mucho antes de que inventáramos el postureo cultural.

