La calçotada: de ritual privado a fenómeno internacional en Valls

Valls es la indiscutible capital de una tradición que consume cada año 100 millones de calçots en Cataluña. Pero, ¿qué hay detrás de esta comida que a primera vista parece sencilla?

La calçotada no es solo una comida, es un acto social que ha ido evolucionando desde comidas privadas hasta convertirse en un fenómeno que traspasa fronteras y culturas. ¿Pero cuándo y cómo sucedió?

Qué es la calçotada y de dónde viene esta tradición?

La calçotada, nacida en Valls a finales del siglo XIX, es mucho más que comer calçots con salsa romesco. Según el antropólogo Guillermo Soler, el calçot es una cebolla bienal que se cultiva cubriéndola con tierra para que sea blanca y alargada, pero lo que realmente la hace especial es el carácter colectivo y festivo que la acompaña.

Sus orígenes se remontan a comidas privadas entre grupos de amigos y familias en Valls, donde se compartía esta comida al aire libre, un ritual que todavía hoy conserva esa magia social.

La evolución hacia un evento abierto

Durante el siglo XX, especialmente después de la Guerra Civil, la calçotada comenzó a salir de Valls. La Peña de l'Olla, formada por artistas e intelectuales de Valls, impulsó su popularidad invitando a gente de Barcelona, y los restaurantes comenzaron a ofrecer calçots a partir de los años 50.

Hoy en día, esta celebración es un ritual gastronómico que convoca a millones de personas por toda Cataluña y más allá.

Un ritual colectivo con sabor e historia

El gran atractivo de la calçotada, explica Soler, es comer de pie y con las manos, preferiblemente al aire libre, lo que la convierte en un acto social único.

Los calçots, ricos en fibra y vitamina C, se cultivan extensamente en la comarca del Alt Camp, con casi 10.000 toneladas producidas en 2024, cubriendo 342 hectáreas, según datos oficiales de la Generalitat.

El ritual de la calçotada hoy

Las calçotadas son tan populares que en Cataluña se celebran unos 5 millones de eventos anuales. La fiesta de la calçotada de Valls, que este año ha llegado a su 44ª edición, es la muestra más emblemática de este fenómeno.

Chefs reconocidos como Ferran Adrià o Carme Ruscalleda han incorporado el calçot en platos sofisticados, demostrando que este producto agrícola puede sorprender más allá de su origen humilde.

La calçotada crece más allá de Cataluña

El fenómeno trasciende fronteras y ya se disfruta en países como Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, donde la calçotada se ha convertido en un símbolo de celebración colectiva y cultura catalana.

Según expertos, este crecimiento no es una moda pasajera sino una expansión gradual, alimentada por la necesidad humana de juntarse, celebrar y olvidarse de las pantallas.

Datos y curiosidades de la fiesta

Aspecto Datos
Producción anual de calçots (2024) 9.846 toneladas
Superficie de cultivo 342 hectáreas en el Alt Camp
Consumo anual en Cataluña 100 millones de calçots
Número estimado de calçotadas 5 millones
Edición de la Gran Fiesta de la Calçotada de Valls 44ª edición (2026)

Opiniones que dan sabor a la historia

Guillermo Soler destaca que el calçot es un alimento ancestral, pero lo que lo hace único es su vertiente social: "No conozco a nadie que vaya solo a una calçotada". Esto refuerza la idea de que esta tradición no es solo gastronómica, sino también un espacio para tejer vínculos.

Por su parte, Montse Plana, periodista especializada en cultura gastronómica, apunta que la calçotada ha pasado de ser una comida de colectivos privados a una fiesta abierta que ha sabido adaptarse a los tiempos, manteniendo siempre su esencia.

Dónde y cuándo disfrutar de la calçotada en Valls

La Gran Fiesta de la Calçotada de Valls se celebra anualmente a finales de enero, este 2026 el domingo 25. Es la excusa perfecta para degustar el producto en su mejor momento y vivir un ambiente cargado de aromas de calçots a la brasa y salsa romesco casera.

Los visitantes pueden combinar la fiesta con visitas culturales como la del Monasterio de Santes Creus, siguiendo la tradición que se estableció hace décadas.

Para más información y programa oficial, puedes consultar la página del Ayuntamiento de Valls.

La realidad es que la calçotada no es solo comer

Es un ritual que ha evolucionado desde comidas privadas hasta eventos multitudinarios, con un fuerte arraigo cultural y social que trasciende la gastronomía y conecta personas de diversos lugares y culturas.

Valls, con su fiesta e historia, sigue siendo el corazón de esta tradición que cada año atrae a miles de paladares y curiosos.