Cápsulas de realidad virtual para transformar presos en Tarragona
Imagínate sentir que un agresor se acerca, que ese insulto podría ser un golpe. Pero no es real, solo una experiencia con gafas de realidad virtual dentro de una prisión.
En Mas d’Enric, en Tarragona, esta herramienta se usa para un tratamiento que va más allá de las palabras: busca hacer sentir la empatía a presos condenados por violencia de género. Y no es cualquier proyecto.
La realidad virtual que hace temblar barreras en la prisión de Tarragona
Entrar en Mas d’Enric no es como cualquier visita. Puertas que se cierran detrás de ti, controles, pasillos que parecen de instituto. Y en un aula de esta escuela, cuatro presos ya han probado algo que no esperaban: ponerse en la piel de la víctima.
¿La tecnología? Unas gafas de realidad virtual inmersiva que proyectan escenas de violencia de género. No es un juego, sino un proyecto científico con la Universidad de Barcelona, el Hospital Clínic y el IDIBAPS al frente, coordinado por el psicólogo y director del centro, Nicolás Barnes.
Pero, ¿qué hace esta experiencia tan especial? La respuesta es la palabra que todo el mundo dice pero nadie sabe explicar: empatía. Esa sensación que un interno puede experimentar desde el primer momento sin que nadie se lo explique al estilo tradicional.
¿Cómo funciona el proceso?
Antes de ponerse las gafas, los presos pasan por un largo itinerario: desde la educación emocional hasta programas que les ayudan a pensar y creer en el cambio. Sólo después llegan a la experiencia virtual, que forma parte de la fase final del tratamiento por violencia de género.
Durante la sesión, el interno vive de primera mano una escena de violencia y siente cómo su agresor se acerca. Muchos explican haber sentido miedo, humillación o injusticia. Y no es fácil quedarse indiferente cuando ves cómo el personaje se hace más grande delante de ti, a cada paso.
Los testimonios no engañan
Uno de los internos confiesa que antes no entendía el alcance de lo que había hecho, pero ahora ve claro el daño causado a mujeres e hijos. Todos coinciden: este programa debería estar en los institutos. Otro admite que entender la violencia machista le ha liberado de una pesada mochila.
Un proyecto galardonado y reconocido internacionalmente
Lo que parece una simple sesión con unas gafas ha recibido el Prison Achievement Award 2023 por EuroPris, un premio europeo que reconoce su innovación.
Además, la ONU, a través de su sección criminológica UNICRI, ha destacado este proyecto como un referente en rehabilitación penitenciaria. ¿El futuro? Ampliar las escenas para ponerse en la piel de los hijos que presencian la violencia y explorar otros delitos.
El reto de crear empatía real
Barnes explica que la realidad virtual ayuda a romper barreras cognitivas, especialmente con presos con dificultades lectoescritoras. La motivación de los internos crece cuando ven que no es una terapia más, sino una experiencia que deben vivir.
Esta herramienta está disponible en diferentes idiomas, lo que elimina obstáculos lingüísticos y hace que el proyecto sea aún más inclusivo.
Los pasos a seguir después de la experiencia
La realidad virtual es sólo la fase final de un largo proceso que incluye programas para gestionar emociones, identificar violencias y reflexionar sobre el propio comportamiento. Los internos escriben su autobiografía y aprenden a reconocer señales de alerta en las relaciones.
Los testimonios dejan claro que esta experiencia no sólo les ha hecho ver lo que han hecho, sino que les ha cambiado por dentro.
Detalles prácticos y datos del programa
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Prisión Mas d’Enric, Tarragona |
| Participantes anuales | Unos 400 presos en Cataluña |
| Colaboradores científicos | Universidad de Barcelona, IDIBAPS, Hospital Clínic, Universidad Ramon Llull, Universidad Jyväskylä (Finlandia) |
| Inicio del proyecto | 2019, con pausa por la Covid-19 |
| Premio | Prison Achievement Award 2023 por EuroPris |
Voz del director
«La realidad virtual permite que la empatía no sea sólo un concepto, sino una experiencia real. Esto es un gran avance para la rehabilitación penitenciaria», explica Nicolás Barnes (director de Mas d’Enric, 2026).
Voz de la educadora social
«Cada interno debe pasar por un proceso largo antes de llegar a esta experiencia, por eso es tan valiosa y transformadora», dice Aida, responsable del programa de violencia de género.
Después de recorrer el último pasillo y ver cómo se cierran las puertas detrás de nosotros, queda claro que en Mas d’Enric se trabaja para cambiar vidas con herramientas que rompen esquemas. Y eso, en Tarragona, ya no es futuro: es presente.
Para más información sobre el programa, puedes consultar la Administración Penitenciaria de Cataluña.