Cómo la responsabilidad compartida puede generar un compromiso sólido
El compromiso en el trabajo no es un truco mágico ni una campaña puntual. Es un proceso que, a menudo, parece escaparse entre las manos de los líderes más bienintencionados.
¿Qué pasa cuando el liderazgo no sabe cómo impulsar este compromiso? No es solo un problema de motivación, sino que toca un nervio más profundo: la manera en que se reparten las responsabilidades.
La clave del compromiso: responsabilidad compartida
Cuando pensamos en compromiso laboral, lo primero que nos viene a la cabeza es la motivación o la productividad. Pero estas son solo la punta del iceberg. La realidad es que el compromiso real se construye cuando líderes y equipos comparten la responsabilidad sobre las tareas y objetivos.
Alfred Arias, coordinador del Programa Mentoring Hub Experimenta y profesor de microcredenciales en la Fundació URV, apunta que el liderazgo debe dejar de ver el compromiso como un objetivo aislado y empezar a integrarlo en el día a día de la organización.
Pero, ¿cómo se hace eso? La respuesta no es sencilla, pero sí clara: es necesario que el liderazgo impulse una corresponsabilidad transversal y efectiva. Esto no solo genera un compromiso más fuerte, sino que evita que se convierta en un concepto vacío de contenido.
Cuando la corresponsabilidad activa el motor del compromiso
Lo que pasa a menudo es que el liderazgo quiere generar más compromiso sin repartir mejor las responsabilidades. Esto provoca que el equipo sienta que todo el peso recae sobre ellos sin apoyo real, y la frustración crece.
La salida es que la responsabilidad se convierta en una experiencia compartida. Esto quiere decir que el liderazgo no solo reparte tareas, sino que acompaña, escucha y crea un ambiente donde todo el mundo se siente partícipe del proyecto.
Quizá no es tan glamuroso como un discurso motivador, pero funciona. De hecho, cuando esto se logra, el compromiso se vuelve sostenible y no depende de acciones puntuales ni de un liderazgo autoritario.
Colaborar o trabajar en equipo: no es lo mismo
Es un error confundir colaboración con trabajar en equipo. Aunque están relacionados, la colaboración implica un grado mayor de responsabilidad compartida, donde cada cual aporta y se hace responsable de su parte con conciencia del conjunto.
Arias explica que la responsabilidad compartida es la base para que la colaboración no sea solo un concepto bonito, sino una realidad diaria. Esto genera un compromiso real y que se percibe como tal, no impuesto desde arriba.
Los beneficios palpables en la organización
- Mejora el clima laboral porque los equipos se sienten escuchados y valorados.
- Aumenta la productividad porque todo el mundo tiene claro su rol y objetivos.
- Reduce la rotación ya que el compromiso genera lealtad y satisfacción.
- Fomenta la innovación porque la corresponsabilidad abre espacios para propuestas y mejoras.
Cómo ponerlo en práctica
Estrategias para el liderazgo
Los líderes deben empezar por aceptar que no tienen todas las respuestas ni el control total. La clave está en facilitar que el equipo asuma responsabilidades, pero también en acompañarlos y darles herramientas.
Algunas tácticas que funcionan son:
- Fomentar reuniones donde se definan claramente las responsabilidades.
- Crear espacios de feedback real y continuado.
- Reconocer públicamente las aportaciones y responsabilidades asumidas.
Implicar a toda la organización
El compromiso no puede quedar solo en manos del departamento de Recursos Humanos o del líder directo. Debe ser una cultura transversal, que impregne cada área y nivel.
Quizá suena a tópico, pero es así. Cuando todo el mundo interioriza la responsabilidad compartida, el compromiso se convierte en el motor que hace avanzar la organización.
Detalles prácticos y cita relevante
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Fecha | 09.02.2026 |
| Programa | Mentoring Hub Experimenta |
| Profesor | Alfred Arias |
| Entidad | Fundació URV |
Alfred Arias resume así la idea: "Cuando el liderazgo construye responsabilidad compartida, se genera un compromiso que no es solo momentáneo sino sostenible y transversal a toda la organización" (Fundació URV, 2026).
Para ampliar la información, puedes consultar el programa oficial de la Fundació URV Mentoring Hub.
La responsabilidad compartida no es una moda. Es la base para que el compromiso sea verdadero y duradero. Y cuando eso pasa, la organización no solo sobrevive, sino que crece y se hace más resiliente.