El desprendimiento de tierras que reveló un yacimiento íbero desconocido en Paüls

Un deslizamiento inesperado en el cerro del Castillo de Paüls ha revolucionado la historia local, dejando al descubierto un tesoro arqueológico que nadie esperaba. La fortaleza, conocida por sus restos medievales, se ha revelado como una puerta a un pasado mucho más antiguo.

Los arqueólogos no podían creerlo cuando encontraron fragmentos que podrían remontarse a más de dos mil años atrás, abriendo una ventana insospechada a las primeras civilizaciones que habitaron el Bajo Ebro. Pero, ¿qué se esconde exactamente bajo estas piedras?

El deslizamiento y el descubrimiento inesperado

Hace poco, una acumulación de lluvia provocó que un trozo del muro que rodea la iglesia del Castillo de Paüls se desplazara. En lugar de ser un simple problema estructural, este deslizamiento resultó ser la clave para un hallazgo sorprendente. Los arqueólogos, liderados por Ramón Ferrer de la empresa IBER, aprovecharon para hacer un control arqueológico rápido antes de la reconstrucción, y lo que encontraron cambió el relato histórico del lugar.

Hasta ahora, el conocimiento popular y académico situaba el castillo dentro de una cronología medieval e islámica, con su primera mención escrita fechada en 1168, cuando Alfonso I el Cast lo cedió a caballeros. Pero esta intervención ha puesto sobre la mesa una realidad aún más antigua: fragmentos de cerámica ibérica y protohistórica, nunca documentados antes en Paüls.

El alcalde Enric Adell reconoce que este descubrimiento ha hecho un salto de quince o veinte siglos en la historia del pueblo, pasando del siglo X a constatar presencia humana estable ya en el siglo V a.C., en plena Protohistoria.

Los vestigios protohistóricos y sus peculiaridades

Entre los fragmentos más destacados hay once piezas con características típicas de los yacimientos íberos de la zona: cerámica marronosa y anaranjada, con un tacto rugoso y polvoriento, y con franjas internas más oscuras conocidas como pastas ‘Sandwich’. Uno de estos fragmentos es el borde de unas tenallas del tipo cuello de cisne, una forma habitual entre los íberos entre los siglos V y I a.C.

Además, se han identificado fragmentos de cerámica modelada a mano, más rudimentaria, que podrían corresponder a la primera edad del Hierro (siglos VIII – VI a.C.) o incluso al Bronce Final (siglos XIII – IX a.C.). Esto confirma que la ocupación humana de este cerro se remonta mucho más allá de lo que se pensaba.

Restos medievales y andalusíes que también salen a la luz

El conjunto arqueológico no sólo se limita a la Protohistoria. También se han encontrado restos de la época medieval: cerámica gris, fragmentos decorados con manganeso e incluso un plato con azul de cobalto del siglo XV. Destacan también piezas decoradas con acanaladuras, típicas de la cultura andalusí, que confirman una probable ocupación islámica del castillo.

Esto encaja con la historia conocida del castillo, que fue un punto estratégico y ha pasado por manos diversas hasta el siglo XIII, cuando Joan Despuig concedió la carta de población a Paüls. Pero ahora sabemos que aquel cerro ya había estado habitado desde mucho antes.

Restos modernos y vestigios de conflictos recientes

Aparte de los vestigios antiguos, el equipo también ha encontrado restos modernos, como un fragmento de vajilla del siglo XVIII, probablemente vinculado a las guerras carlistas. Pero el hallazgo más curioso es una bala de fusil y una lata de conserva, restos directos de la Guerra Civil, escondidos entre el relleno del muro deslizado.

Así, el cerro del Castillo de Paüls no sólo es un testigo histórico de siglos lejanos, sino también un punto que ha vivido episodios de conflicto mucho más recientes.

El futuro de la investigación y la conservación

El Ayuntamiento de Paüls está entusiasmado con el descubrimiento y prepara un proyecto para consolidar y rehabilitar las murallas y la torre del castillo. Con el apoyo del 2% Cultural, se quiere garantizar la preservación de este patrimonio que acaba de revelar capas inesperadas de la historia local.

Los restos arqueológicos recogidos se conservarán en el Museo de las Tierras del Ebro de Amposta, y no se descartan futuras excavaciones para conocer mejor el asentamiento protohistórico. El alcalde Enric Adell resalta que ahora hay más ganas que nunca de seguir investigando y dando a conocer que Paüls tiene muchos más siglos de historia de lo que se creía.

Contexto arqueológico en los Ports y Tierras del Ebro

Ramón Ferrer señala que estos hallazgos coinciden con avances recientes en la investigación del poblamiento antiguo en la comarca de los Ports, como el yacimiento de Malladrets en Alfara de Carles. Las primeras edades del Hierro y el Bronce Final son períodos que, a pesar de su importancia, han sido poco visibilizados hasta ahora en esta región.

Este descubrimiento, por tanto, no es un caso aislado, sino que forma parte de un movimiento arqueológico que está trazando una nueva imagen del pasado en las Tierras del Ebro.

Una ventana abierta a siglos olvidados

El conjunto arqueológico del Castillo de Paüls es un recordatorio de que la historia local siempre puede guardar secretos bien escondidos. ¿Qué más queda por descubrir bajo esas piedras? Sólo el tiempo y la paciencia de los arqueólogos lo dirán, pero está claro que este cerro ha pasado de ser un vestigio medieval a un testigo vivo de casi tres milenios de historia.

Para saber más, puedes consultar la web oficial del Ayuntamiento de Paüls y el Museo de las Tierras del Ebro de Amposta, donde se mantiene la documentación actualizada sobre las investigaciones: Ayuntamiento de Paüls.

La realidad es que este descubrimiento hace repensar la historia del Bajo Ebro y pone a Paüls en el mapa arqueológico como un punto clave para entender la evolución humana en la zona.