BotCamp 2026: El impulso definitivo de las artes digitales en el Ebro
Las artes digitales toman un nuevo impulso en las Tierras del Ebro con BotCamp 2026, que conecta tecnología y entorno rural de una manera sorprendente. Esta iniciativa, que llega a su tercera edición, transforma Tivissa en un espacio vibrante donde el arte generativo y la experimentación algorítmica son protagonistas.
Durante cuatro días, del 2 al 5 de julio, el proyecto paralelo del festival Eufònic combina un laboratorio intensivo con un programa abierto que se extiende por todo el territorio, visibilizando la creatividad digital en un contexto rural poco habitual para estas prácticas.
BotCampLab: un laboratorio donde la tecnología se vuelve humana
Un espacio para la convivencia y el prototipado colectivo
El corazón de BotCamp es el BotCampLab, una especie de colonias digitales donde artistas y programadoras trabajan juntas desarrollando proyectos centrados en la automatización y el arte generativo. Aquí, el foco no está en un producto cerrado, sino en el proceso, en los errores y en las decisiones que dan forma a las creaciones.
La experimentación con bots y live coding (programar en vivo para crear arte) se convierte en el hilo conductor, creando un entorno de colaboración que rompe la barrera entre tecnología y humanidad, y donde cada pieza se nutre de la interacción y el aprendizaje compartido.
Mentorías y creadoras de referencia
El Lab cuenta con un equipo de mentoras destacadas: Alba G. Corral, Marta Verde, Antònia Folguera y Lina Bautista, que guían los procesos creativos y aportan una visión sólida y actualizada sobre las artes digitales.
Además, dos creadoras internacionales enriquecerán la experiencia con charlas y talleres: Lu Wilson, desde Londres, con una mirada experimental y humorística hacia la automatización, y Ted Davis, artista suizo que trabaja con código abierto como material creativo.
BotCamp 2026: un festival que rompe barreras territoriales
Un programa abierto que transforma Tivissa
BotCamp no se limita al laboratorio: la programación pública lleva las artes digitales a diversos espacios emblemáticos de Tivissa, como la Sala Teatro o los antiguos lavaderos, que se convierten en escenarios para instalaciones y actuaciones audiovisuales.
Propuestas como el live coding con piano de Maia Francisco y Tim Cowlishaw, un mural colaborativo de Anna Carreras o las intervenciones de Anna Xambó en la Sierra de Llaberia conectan al público con las prácticas digitales y el paisaje natural de la comarca.
Territorios periféricos, un escenario ideal
Según Vicent Fibla, director de Eufònic, BotCamp demuestra que las zonas rurales no son un obstáculo sino un escenario inmejorable para la creación digital contemporánea. La Ribera del Ebro se convierte en un polo de innovación, poniendo en valor la riqueza cultural y tecnológica que puede surgir en la periferia.
Esta apuesta por la itinerancia y el arraigo territorial refuerza la idea de que la creatividad digital puede florecer más allá de los grandes núcleos urbanos.
Cómo participar en BotCamp 2026: inscripciones y modalidades
Una convocatoria abierta y diversa
Las inscripciones para el BotCampLab ya están abiertas, dirigidas tanto a programadores de bots y algoritmos como a personas interesadas en la intersección entre tecnología y entorno rural. El proyecto busca combinar perfiles diversos para enriquecer el debate y la creación.
Hay dos modalidades de inscripción para adaptarse a diferentes necesidades y posibilidades de participación.
Opciones adaptadas a cada participante
- Full Pack (180 €): Incluye acceso completo a espacios de trabajo, mentoría, actividades, alojamiento en el Albergue Municipal durante tres noches y manutención (desayunos y comidas).
- Nómada (110 €): Pensada para residentes locales o personas con camper, ofrece acceso a trabajo, mentoría, actividades y comidas, sin alojamiento.
Estas opciones facilitan que más personas puedan participar y contribuir a esta experiencia única que fusiona artes digitales y territorio.
Al final, BotCamp 2026 no solo sacude la percepción de lo que puede ser un proyecto cultural en zonas rurales, sino que pone de manifiesto que la innovación artística y tecnológica puede tener casa allí donde menos te lo imaginas. Y eso, no es poca cosa.