El vínculo oculto entre el euskera y la lengua ibérica

La relación entre el euskera y el ibérico vuelve a estar en el punto de mira científico tras décadas de controversia. Un estudio innovador aporta evidencias que van más allá de simples similitudes formales, basándose en datos morfológicos y léxicos concretos.

Esta investigación abre la puerta a repensar los vínculos lingüísticos en la península ibérica antes de la llegada de los romanos, poniendo bajo lupa antiguas hipótesis que parecían obsoletas.

Mà de bronze d'Irulegi, amb llengua euskera, i fragment de ceràmica amb lletra ibèrica.
Mano de bronce de Irulegi, con lengua euskera, y fragmento de cerámica con letra ibérica.

Del vascoiberismo clásico al escepticismo moderno

Durante siglos, muchos estudiosos han debatido sobre si el euskera es heredero directo de la lengua de los íberos. En el siglo XVI, figuras como Marineo Sículo o Esteban de Garibay ya defendían esta conexión, y Wilhelm von Humboldt, en el siglo XIX, popularizó la idea de que los topónimos vascos se extendían por toda la península.

Pero, con el tiempo, el avance en la descodificación de la lengua ibérica puso en duda estas afirmaciones. En el siglo XX, investigadores como Gerhard Bähr y Luis Michelena rechazaron esta relación directa, mientras que los estudios más recientes, como los de Joseba Lakarra, incluso niegan cualquier conexión geográfica. En medio de este debate, Eduardo Orduña Aznar propone un punto de vista intermedio: aunque el ibérico y el vasco sean lenguas diferentes, hay semejanzas que no se pueden atribuir a la casualidad ni a préstamos.

Novedades metodológicas: más que simples coincidencias

Numerales ibéricos y vascos: un paralelismo sorprendente

El nuevo enfoque de Orduña se basa en el conocimiento detallado que hoy tenemos sobre la lengua ibérica. Con demasiada frecuencia se ha visto como una lengua indescifrada, pero ahora se pueden identificar morfemas y patrones claramente delimitados. Así, el sistema numeral ibérico comparte una estructura y elementos que coinciden con los numerales vascos: términos como ban, bi(n), laur o borste resuenan con los vascos bat, bi, lau o bost.

Además, la forma vigesimal ibérica sigue un orden muy similar al vasco, y estas coincidencias no solo son fonéticas, sino también en la distribución y morfología, lo que refuerza la idea de que no son fruto del simple azar.

El léxico de parentesco: un ámbito clave para detectar vínculos

Orduña amplía el análisis a los nombres de parentesco, área especialmente sensible para detectar relaciones entre lenguas. Por ejemplo, algunos términos ibéricos como ata (similar a aita, 'padre'), a(n)̄ (similar a anai-, 'hermano') o šani (similar a sehi) muestran una proximidad significativa con el vasco básico.

También se detectan sufijos derivativos que aparecen en ambas lenguas, como -be, -kide(i) o -ko, y estructuras morfológicas paralelas que no encajan con la onomástica habitual, indicando pequeños sistemas compartidos.

Apelativos y epigrafía: la continuidad en la península

Formas compuestas y paralelismos con el aquitano

El trabajo de Orduña documenta también apelativos personales en textos ibéricos, que coinciden con formas aquitanas antiguas y vascas medievales. Por ejemplo, formas como šani-ko o ata-ko tienen equivalentes claros que sugieren una continuidad estructural.

Esta correspondencia se ve reforzada por fenómenos fonéticos conocidos en el euskera, como alternancias entre consonantes vibrantes y nasales, y el uso de sufijos con funciones similares.

Novedades en la inscripción vascona

Orduña también incorpora datos de la epigrafía vascona, como la inscripción de la mano de Irulegi o el mosaico de Andelo, donde se identifican formas verbales relacionadas con el ibérico. La presencia de estas formas en territorios vascos refuerza la hipótesis de una continuidad lingüística profunda en el nordeste peninsular antes del imperio romano.

En este vídeo, del canal "Voces de Bronce y Hierro", se nos explica bien la polémica de asimilar las dos lenguas, que aunque sean lenguas diferentes, seguramente se influyeron la una a la otra. Y debajo del mismo vídeo encontrarás referencias bibliográficas por si quieres profundizar en el tema.

Una nueva mirada, aún pendiente de desarrollo

A pesar de la solidez de los indicios presentados, Orduña recuerda la necesidad de cautela, ya que todavía no se puede descifrar completamente el significado global de los textos ibéricos. El conjunto de pruebas, sin embargo, apunta en la misma dirección: un léxico básico compartido, sufijos comunes y paralelismos verbales y de denominaciones personales que sugieren un vínculo genético entre el ibérico y una lengua vascona arcaica.

Así, el debate sobre la relación entre el euskera y el ibérico se reabre con bases científicas más sólidas y una perspectiva que combina análisis internos y comparativos, dejando atrás el escepticismo total y recuperando el espíritu del vascoiberismo clásico.

La realidad es que este estudio pone sobre la mesa una nueva herramienta para explorar la historia lingüística de la península, que puede transformar nuestra comprensión sobre los orígenes de la lengua vasca y sus conexiones prerromanas.