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  <title><![CDATA[modernetdigital.cat :: RSS de «Montse Cortell»]]></title>

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    <description><![CDATA[Actualitat sarcàstica de Tarragona: economia local, startups, cultura pop i guies tech. Notícies fresques en clau irònica — modernetdigital.cat.]]></description>
    <lastBuildDate>Sun, 05 Apr 2026 23:30:36 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[modernetdigital.cat :: RSS de «Montse Cortell»]]></title>
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  <title><![CDATA[Celebrar los errores]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 10 Mar 2026 14:31:36 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Montse Cortell]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p><strong>¿Qué pasaría si viéramos los errores como oportunidades y no como fracasos?</strong> Muchos vivimos con el miedo a equivocarnos, especialmente los niños que reciben esta presión desde pequeños. <strong>Cambiar esta mirada puede transformar el aprendizaje y la vida</strong>.</p>

<p><strong>Compartir los errores y aprender de ellos es esencial</strong> para ayudar a los más pequeños a crecer con confianza y sin vergüenza. Esta propuesta quiere mostrar cómo hacerlo de una manera natural y efectiva.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Me he pasado media vida con <strong>miedo a equivocarme</strong>. Y he visto ese mismo miedo en los ojos de mis alumnos, o de mi hija. Esa tensión cuando tienes que responder a una pregunta, ese pánico a hacerlo mal, esa vergüenza cuando te equivocas o no sabes hacerlo.</p>

<p><img width="450" height="257" alt="opinio_errors_compressed" src="/media/modernetdigital/images/2026/03/29/2026032916053627110.jpg" class="image-inbody-left" /></p>

<p>La razón es que vivimos en una <strong>cultura del éxito donde el error está penalizado</strong>. En la escuela, en el trabajo, en la vida. Pero si lo pensamos bien, todos nuestros aprendizajes más importantes han venido de nuestros errores.</p>

<p>Cuando un niño empieza a caminar, se cae mil veces. Y nadie le dice <em>"ya está, has suspendido en caminar"</em>. Simplemente le animamos a intentarlo de nuevo. Pero ¿qué pasa conforme vamos creciendo? Cuando crecemos, los errores ya no se ven con esa normalidad.</p>

<p>¿Qué pasaría si cambiáramos nuestra mirada sobre el error? Si en lugar de decir <em>"has hecho mal esto"</em> dijéramos <strong>"qué interesante, has descubierto una manera que no funciona"</strong>? ¿Si celebráramos el error como una oportunidad de aprendizaje?</p>

<p>Los niños necesitan saber que <strong>equivocarse es humano, es normal y necesario</strong>. Que las personas que admiran también se equivocan. Que yo, como madre, como maestra, también me muero de miedo a veces y también hago cosas mal, que cometo errores.</p>

<p>Este mes os propongo compartir con vuestros hijos o con vuestros alumnos vuestros errores, explicarles que os habéis equivocado muchas veces y qué habéis aprendido de esos tropiezos en el camino. Hablad de vuestros errores con naturalidad. Y cuando ellos se equivoquen, cambiad el <em>"no pasa nada"</em> por un <strong>"¿qué has aprendido de esto?"</strong>.</p>

<p>Porque los errores no son fracasos. Son <strong>escalones hacia el crecimiento</strong>.</p>

<p>Hasta el mes que viene y que “PerPenseu” mucho.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Leer juntos, crecer juntos]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.modernetdigital.cat/es/blog/montse-cortell/leer-juntos-crecer-juntos/20260208100448005664.html</link>
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  <pubDate>Sun, 8 Feb 2026 10:04:48 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Montse Cortell]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p><strong>¿Cómo hacer que los niños lean más?</strong> No se trata de imponer, sino de compartir un placer. Leer juntos es mucho más que un acto solitario, es un ritual que conecta y crea complicidad.</p>

<p><strong>Crear espacios de lectura compartida</strong> transforma la lectura en una experiencia llena de emociones y momentos especiales que estimulan el amor por los libros y la conversación profunda.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Siempre me preguntan cómo hacer que los niños lean más. Como si la lectura fuera una <strong>medicina que se debe tomar obligatoriamente</strong>. Pero la lectura no se debe imponer, se debe compartir. Leer debe empezar siendo un gusto, un placer, una experiencia que nos hace sentir bien.</p>

<figure class="inline-image my-6" data-regenerable="true" data-index="1770541009660"><img alt="" loading="lazy" class="w-full rounded-lg shadow-md image-inbody-left" src="https://wxglizbwjzuheprcvxlu.supabase.co/storage/v1/object/public/enhanced-images/inline-articles-82d283a8-8891-408c-8efe-0a00877a066b-0-1-1770541009660.png" /></figure>

<p>Cuando miráis atrás, ¿recordáis quién os leía un cuento antes de dormir? No era solo la historia, era el momento. Era el sentimiento de <strong>acompañamiento, seguridad y amor</strong>. Era ese espacio solo nuestro donde todo lo que importaba eran las palabras y nuestra complicidad.</p>

<p><strong>Leer juntos es mucho más que pasar páginas.</strong> Es crear un ritual, un espacio de conexión. Es descubrir mundos nuevos juntos, reír con las mismas escenas, tener miedo de los mismos personajes. Es compartir emociones.</p>

<p>Y no hace falta esperar a que los niños sepan leer solos. De hecho, <strong>seguir leyéndoles en voz alta cuando ya son mayores es un regalo increíble</strong>. Permite acceder a historias más complejas de lo que podrían leer solos, permite conversaciones más profundas, permite mantener vivo ese momento especial.</p>

<p>También podemos leer cada uno su libro pero en el mismo espacio. Sentados en el sofá, cada uno inmerso en su historia, pero juntos. Eso también enseña que la lectura es una actividad valiosa, a la que vale la pena dedicar tiempo.</p>

<p>Y si queréis un consejo práctico: <strong>dejad libros al alcance por toda la casa</strong>. En la mesilla de noche, en el sofá, en la cocina. Que formen parte del paisaje cotidiano. Que sean tan accesibles como cualquier otra cosa.</p>

<p>La pasión por la lectura no se enseña con obligaciones. <strong>Se contagia con el ejemplo y se cultiva con momentos compartidos.</strong></p>

<p>Hasta el próximo mes y que “PerPenseu” mucho.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[La importancia del no]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.modernetdigital.cat/es/blog/montse-cortell/importancia-del-no/20251228202409004554.html</link>
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  <pubDate>Sun, 28 Dec 2025 20:24:09 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Montse Cortell]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Vivimos acelerados, con la <strong>agenda llena y el “sí”</strong> en la boca por defecto. Pero, en medio de tanta exigencia, hay <strong>una palabra pequeña que puede marcar una gran diferencia: el no.</strong> Aprender a decirlo —y a respetarlo— es una lección de vida que empieza mucho antes de lo que pensamos.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Vivimos en una sociedad que nos empuja a <strong>decir que sí a todo</strong>.<br />
Sí a <strong>más actividades</strong>, sí a <strong>más compromisos</strong>, sí a <strong>más exigencias</strong>. Y esta presión también <strong>se la acabamos transmitiendo a nuestros hijos</strong>.</p>

<p>Pero <strong>¿qué pasa cuando no les enseñamos a decir que no?</strong></p>

<figure class="image image-inbody-left"><img width="450" height="603" alt="decir que no" src="/media/modernetdigital/images/2025/12/28/2025122820233523440.jpg" />
<figcaption>decir que no</figcaption>
</figure>

<p>Decir que no es <strong>un acto de respeto hacia uno mismo</strong>. Es <strong>reconocer nuestros límites</strong>, nuestras necesidades, nuestro espacio. Y es <strong>una habilidad fundamental para la vida</strong>.</p>

<p>Un niño que <strong>no sabe decir que no</strong> será un adulto que <strong>se dejará llevar por los demás</strong>. Que <strong>aceptará situaciones que no le convienen</strong> por miedo a decepcionar. Que <strong>pondrá siempre a los demás por delante</strong>. ¿Es esto lo que queremos transmitir? <strong>¿Es esto en lo que queremos convertirnos?</strong></p>

<p>No os digo que <strong>criem hijos egoístas o maleducados</strong>. Hablo de enseñarles que <strong>está bien tener límites</strong>, que <strong>pueden decidir sobre su propio cuerpo</strong>, que <strong>no tienen que dar abrazos si no les apetece</strong>, que <strong>pueden decir “no quiero” sin culpa</strong>.</p>

<p><strong>¿Cómo lo hacemos?</strong> Primero, <strong>respetando sus no</strong>. Cuando un niño dice <strong>“no quiero un abrazo”</strong> y nosotros insistimos <strong>“da un abrazo a la abuela”</strong>, le decimos que <strong>sus límites no importan</strong>.</p>

<p>Cuando <strong>respetamos sus decisiones</strong> (siempre que <strong>no conlleven peligro</strong>), les enseñamos que <strong>tienen derecho a decidir sobre sí mismos</strong>.</p>

<p>¿Os habéis planteado alguna vez <strong>qué comporta no respetar sus “no quiero”</strong>, <strong>“no me gusta”</strong>, <strong>“no me apetece”</strong>?</p>

<p>Este mes, <strong>observad cuántas veces dicen que no</strong> y <strong>cómo reaccionáis</strong>. Y pensad si <strong>les estáis enseñando a respetarse</strong>.</p>

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<ul class="colorize-text">
	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center//media/modernetdigital/images/2025/11/25/2025112523044889540.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/opinion/montse-cortell/quan-els-fills-ens-ensenyen/20251125231005004300.html">Cuando los hijos nos enseñan</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Porque <strong>decir que no también es una forma de amor propio</strong>.</p>

<p>Hasta el mes que viene y que <strong>“Penséis mucho”</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Cuando los hijos nos enseñan]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.modernetdigital.cat/es/blog/montse-cortell/cuando-los-hijos-nos-ense%C3%B1an/20251125231005004300.html</link>
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  <pubDate>Tue, 25 Nov 2025 23:10:05 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Montse Cortell]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Cuando el silencio incomoda, solemos llenarlo con ruido y pantallas. Pero el artículo defiende una idea incómoda y necesaria: <strong><em>de aburrirse puede nacer la creatividad</em>.</strong>]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Somos adultos, en muchos casos <strong>somos madres y padres</strong>, y se supone que somos nosotros los que debemos <strong>enseñar a nuestros hijos e hijas</strong>, o eso es lo que pensamos.</p>

<p><img width="400" height="600" alt="infants-ensenyen-adults" src="/media/modernetdigital/images/2025/11/25/2025112523083097843.jpg" class="image-inbody-left" /></p>

<p>Pero si somos sinceros con nosotros mismos, <strong>ese pensamiento es un pensamiento bastante limitante</strong>, ya que muchas veces <strong>son ellos los que nos enseñan a nosotros</strong>.</p>

<p>No sé si vosotros os habéis sentido alguna vez así, pero a mí, <strong>los niños me enseñan a vivir el momento presente</strong> cuando se detienen a mirar una <strong>hormiga durante diez minutos</strong>.</p>

<p><strong>Me enseñan a perdonar de verdad</strong> cuando cinco minutos después de una discusión <strong>ya han olvidado lo que les hizo enfadar tanto</strong>.</p>

<p><strong>Me enseñan a ser valiente</strong> cuando <strong>prueban cosas nuevas</strong> sin miedo al ridículo.</p>

<p>Y sobre todo, <strong>me enseñan a ser mejor persona</strong>.</p>

<p>Porque <strong>educar no es un camino de una sola dirección</strong>. No es solo cuestión de transmitir <strong>conocimientos o valores de arriba a abajo</strong>. Es un diálogo constante, <strong>un camino que se recorre juntos</strong>, donde todo el mundo, si está dispuesto, aprende.</p>

<p>Cuando <strong>mis alumnos o mi hija me preguntan "¿por qué estás triste?"</strong> me obliga a poner nombre y apellido a mis emociones y, por tanto, estoy aprendiendo. Cuando me dicen <strong>"esto no es justo"</strong> me hacen replantear una decisión y, por tanto, estoy creciendo. Cuando <strong>me perdonan con tanta facilidad</strong>, me están enseñando sobre la generosidad.</p>

<p><strong>Los niños no son recipientes vacíos</strong> que tenemos que llenar con nuestra sabiduría. <strong>Son personas completas</strong>, con su propia visión del mundo, <strong>a menudo más clara y honesta que la nuestra</strong>.</p>

<p>Este mes os invito a <strong>estar atentos a todo lo que os enseñan vuestros hijos</strong>. A <strong>escuchar de verdad sus preguntas</strong>, a valorar sus opiniones, a <strong>aprender de su forma de vivir</strong>.</p>

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	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center//media/modernetdigital/images/2025/10/12/2025101213332453455.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/opinion/montse-cortell/lart-de-lavorriment/20251012161133003232.html">El arte del aburrimiento</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Porque <strong>educar también es dejarse educar</strong>.</p>

<p>Hasta el próximo mes y que <strong>“PerPenseu” mucho</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El arte del aburrimiento]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.modernetdigital.cat/es/blog/montse-cortell/el+arte+del+trabajo/20251012161133003232.html</link>
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  <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 16:11:33 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Montse Cortell]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Cuando el silencio incomoda, solemos llenarlo con ruido y pantallas. Pero el artículo defiende una idea incómoda y necesaria: <strong><em>de aburrirse puede nacer la creatividad</em>.</strong>]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿Os pasa a vosotros, o os ha pasado alguna vez, que cuando estáis con más gente y hay un <strong>silencio largo</strong>, os sentís incómodos? ¿Sentís la necesidad de hablar de algo para romper ese silencio?</p>

<p>Vivimos en un mundo lleno de <strong>estímulos constantes</strong>. Siempre tenemos todos una lista infinita de tareas pendientes, día tras día.</p>

<p>Nuestros hijos pasan de una <strong>actividad extraescolar</strong> a otra, de los deberes a los videojuegos, del móvil a la tablet. Y cuando hay un <strong>minuto de silencio</strong>, un espacio vacío, sentimos la necesidad urgente de llenarlo con algo.</p>

<p>Pero ¿qué pasa si nos aburrimos un rato... y les dejamos que <strong>se aburran</strong>?</p>

<p><img width="400" height="267" alt="El mejor terreno para la creatividad" src="/media/modernetdigital/images/2025/10/12/2025101213334213345.jpg" class="image-inbody-left" /></p>

<p>Me he sorprendido muchas veces pensando que <strong>no puedo parar</strong>, que estoy perdiendo el tiempo si no hago nada. También diciendo “ven, hagamos esto” cuando veía a mi hija sentada sin hacer nada aparentemente productivo.</p>

<p>Como si el <strong>aburrimiento fuera un enemigo</strong> a combatir, que hay que evitar cueste lo que cueste.</p>

<p>Pero resulta que el aburrimiento es <strong>el mejor terreno para la creatividad</strong>. Cuando no hay nada programado, cuando no hay ninguna pantalla que nos entretenga, nos vemos obligados a buscar dentro de nosotros mismos.</p>

<p>Y es entonces cuando aparecen las <strong>ideas más locas</strong>, los juegos más imaginativos, las historias más increíbles, las preguntas más profundas.</p>

<p>El <strong>aburrimiento no es tiempo perdido</strong>. Es tiempo para ganar. Es el espacio donde nace la curiosidad, donde se desarrolla la autonomía, donde aprendemos a estar bien con nosotros mismos.</p>

<p>Así que este mes os propongo un <strong>reto sencillo (y difícil a la vez)</strong>: dejar espacios vacíos en vuestra agenda y en la de vuestros hijos.</p>

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	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center//media/modernetdigital/images/2025/12/28/2025122820194652315.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/opinion/montse-cortell/importancia-del-no/20251228202409004554.html">La importancia del no</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>No programéis cada minuto del fin de semana. <strong>Resistid la tentación</strong> de buscar alguna actividad para hacer cuando pensáis —o os dicen— “me aburro”.</p>

<p>Y <strong>ved qué pasa</strong>. Quizás os sorprenda descubrir que del aburrimiento nacen las mejores aventuras.</p>

<p style="margin-top: 1.5em; font-style: italic; color: #444;">Hasta el próximo mes, y que <strong>“reflexionéis” mucho</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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